Matthew Lynn

Director ejecutivo de Strategy Economics

Puede tratarse de una simple tarjeta expedida por los sistemas sanitarios de cada país. Podría ser una aplicación que se descarga en el móvil. Podría ser una libreta, al estilo de los pasaportes, con el escudo de Su Majestad en la portada (en mi caso y en el de los demás británicos) o, para los teóricos de la conspiración, un microchip implantado al nacer. Sin embargo, no importa realmente la forma que adopte el pasaporte sanitario. Cualquiera que sea la versión que elijamos, seguirá siendo un paso en un camino peligroso, uno que nos lleva a una sociedad basada en el permiso administrativo, en la que se criminaliza a los inconformistas, se aplasta la individualidad y se pierde la ventaja competitiva que siempre nos ha dado la libertad.

Comenzó con Gamestop. Luego pasó a la cadena de cines AMC, y aterrizó en Reino Unido con una oleada en el tambaleante grupo editorial Pearson. La semana pasada, su objetivo fueron las materias primas, en concreto la plata. En los próximos días podrían interesarse por el dinar serbio, el precio del cobre o los futuros de la piel de yak de Mongolia. Los ejércitos de pequeños inversores que se movilizan en Internet para hacer subir los precios se mueven inquietos de un objetivo a otro.

Ya le podemos poner nombre: el rebote bursátil de Biden. En medio de todo el alboroto de la toma de posesión, la rabieta de su antecesor en la Casa Blanca y las preocupaciones en torno a la seguridad en Washington, los mercados se preguntan, con razón, cuál será el impacto del nuevo presidente en los índices de bolsa.

Tasas de crecimiento, tipos de interés, política fiscal, acuerdos comerciales y negociaciones de desregulación. Hay toda una gama de políticas e indicadores que los inversores y analistas tradicionalmente miran para tratar de averiguar qué economías lo harán bien, y cuáles mal, y dónde deberían invertir en los próximos meses. Pero este año sólo hay una estadística que realmente necesitan considerar: las tasas de vacunación.

Pensamos que todo había terminado. Después de años de disputas, enfrentamientos, abandonos y discusiones, Reino Unido y la UE finalmente llegaron a un acuerdo comercial justo antes de Navidad, sólo unos días antes de que comenzara un Brexit duro. Y aún así, justo cuando pensabas que podíamos olvidarnos de las discusiones con Michel Barnier, resulta que los problemas continúan. Las conversaciones comenzarán esta semana entre Reino Unido y la UE sobre un acuerdo para los servicios financieros.

El año 2020 no fue, por decirlo suavemente, como la mayoría de la gente esperaba. Los confinamientos y restricciones de movilidad no estaban en la agenda de nadie en diciembre de 2019. Nadie predijo que sectores enteros de la economía se paralizarían, las escuelas cerrarían o que la mayoría de nosotros estaría trabajando desde casa. Si el año nos enseñó algo fue que el mundo es un lugar impredecible, y que ninguno de nosotros tiene idea de lo que hay a la vuelta de la esquina. Aún así, las predicciones, como mínimo, permiten identificar algunas tendencias a largo plazo. Permítanme sugerir cinco factores que podrían sorprendernos aún en 2021.

Un aumento de un punto porcentual en el crédito fiscal para I+D. Algunos bocetos para un Fondo Nacional de Formación. Un plan para un Banco Nacional de Inversión en Infraestructuras, más un “fondo de nivelación”. Y eso es todo. Esta semana - el 12 de diciembre para ser precisos - hará un año exactamente desde que el gobierno de Boris Johnson fue refrendado con una mayoría aplastante. Se trata del primer Gobierno conservador con un respaldo tan numeroso desde que la Sra. Thatcher fue reelegida en 1987. Johnson ocupó al cargo con la promesa no sólo de completar nuestra salida de la Unión Europea, sino de reiniciar el crecimiento económico y nivelar las regiones.

Otros 6.000 millones para Air France-KLM. Un paquete de rescate para el mayor prestamista italiano Monte Dei Paschi. Ronda tras ronda de dinero del gobierno en dirección a las empresas alemanas que van desde ThyssenKrupp a TUI y Lufthansa, y un fondo de 10.000 millones para ayudar a las empresas españolas. En toda Europa, los gobiernos están aumentando las ayudas estatales tanto para apoyar a las empresas en problemas como para construir nuevas industrias.

Puede que estemos a pocas semanas de la aprobación de la primera vacuna contra el Covid-19. Un par de inyecciones en el brazo, y estaremos fuera de esta crisis. Tiendas, restaurantes y gimnasios pueden reabrir, y todos podemos dejar atrás toda esta pesadilla. Pero esperen: hay una mancha en el más prometedor de todos los escenarios posibles. Habrá mucha gente que se resistirá a vacunarse. Y si no se administra a un número suficiente de personas, no alcanzaremos la inmunidad de manada, y el virus seguirá siendo una amenaza constante.

Nadie echará de menos la intimidación vista en los debates electorales, el narcisismo o los conflictos. A nadie le gustaba su lenguaje excluyente, su actitud sexista, o sus divagaciones retóricas. Pero mientras Trump pasa sus últimos días en Washington, hay aspectos que los mercados y, de hecho, la economía global, echarán de menos de Donald Trump.