
Francia vuelve al borde del abismo, al menos, político. El Gobierno del primer ministro François Bayrou -el cuarto desde la reelección de Emmanuel Macron como presidente de la República en abril de 2022- pende de un hilo ahora que, él mismo, ha puesto su cargo a disposición de la Asamblea Nacional. El Ejecutivo del centrista llamado a poner en orden las cuentas públicas de la segunda mayor economía de la eurozona se someterá a un voto de confianza el próximo 8 de septiembre. De momento, no tiene los apoyos para mantenerse en el poder y, según medios galos, a no ser que en los próximos 12 días ocurra un "milagro", Francia volverá a mediados del mes que viene a la casilla de salida y, mientras, las cuentas no salen.
Esta sorpresa en el inicio del curso político en Francia ha provocado que el Ibex 35 haya perdido en la sesión de este martes el soporte de los 15.150 puntos tras una cesión del 0,96% hasta los 15.119,3 enteros acelerada por las caídas de Logista (2,3%), Rovi (-2,1%) y BBVA (-1,6%).
Lo que propone el primer ministro, de momento, es que se vote el tema de fondo, un plan de ajuste presupuestario con recortes de 44.000 millones de euros y medidas muy impopulares, entre ellas, suprimir dos días festivos del calendario: el Lunes de Pascua y el 8 de mayo -cuando se conmemora el fin de la Segunda Guerra Mundial-. "Tenemos que saber si estamos de acuerdo o no en que tenemos un problema de urgencia vital", dijo Bayrou el lunes en rueda de prensa. Ese "problema de urgencia vital" para Francia es, hoy por hoy, la deuda, que alcanza ya los 3,3 billones de euros y colocan el déficit en el 5,4% del PIB, lejos del 3% de media que busca la Unión Europea.
"Nuestra soberanía y nuestra libertad están en juego", espetó el político. Palabras a las que se sucedió una entrevista del ministro de Economía, Eric Lombard, en France Inter unas horas después en la que alimentó la teoría de la crisis de deuda al advertir que la situación actual de las finanzas públicas del país podría terminar desembocando una crisis de deuda nacional y, preguntado sobre una eventual intervención del Fondo Monetario Internacional (FMI), el titular de la cartera económica del Ejecutivo galo respondió que "es un riesgo que queremos evitar, que tenemos que evitar, pero no voy a decir que el riesgo no existe".
"Aumenta el riesgo de otro colapso en Francia", alertan desde Bankinter. De momento, la tensión política sí que ha supuesto un golpe a la bolsa nacional. El Cac 40 parisino ha confirmado finalmente al cierre de la sesión su papel de índice más bajista de la jornada en Europa con retrocesos superiores al 1,5% hasta perder los 7.800 puntos.
La banca francesa sufre la mayor presión del mercado con cesiones significativas, de entre el 5% y 6%, para BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole, así como para la aseguradora Axa que retrocede en niveles similares. Los analistas advierten que la exposición a la deuda nacional y los temores a que la inestabilidad política terminen por provocar un frenazo en la generación de crédito justifican esta descarga de posiciones financieras por el mercado. De hecho, el Stoxx 600 Banks, que en el año acumula una subida del 43,6%, en el día ha sido el índice sectorial más bajista con una cesión del 1,6%.
Otro sector sensible al entorno presupuestario, regulatorio o fiscal, las empresas de servicios públicos. Engie (-1,8%) y Veolia (-1,6%), también están entre las mayores caídas del día en la bolsa francesa. "Tienen una exposición nacional muy alta y contratos regulados o cuasiregulados con el Estado. En un contexto de austeridad presupuestaria, se podrían anticipar presiones sobre los precios o renegociaciones a la baja de los contratos", explican desde eToro.
Lo mismo pasa en las infraestructuras con Vinci (-5,4%) Bouygues (-1,1%) y Eiffage (-7,2%) sufriendo el impacto de la debilidad parlamentaria del Gobierno por la alta dependencia de sus modelos de negocio al gasto público. "El mercado teme que las nuevas medidas de recaudación vuelvan a afectar al sector como parte de un esfuerzo de reducción de costes", comentan desde el bróker.
Francia, una bolsa 'cara'
Pero, a pesar de las caídas, la bolsa francesa sigue cotizando a múltiplos que la hacen parecer un lujo en comparación con su valoración histórica media. El PER estimado para 2025 del Cac 40 se sitúa en 16,8 veces, lo que implica una prima del 10,33% sobre su media de la última década (15,23 veces). Recordemos que este ratio, que mide el precio por cada euro de beneficio esperado, ha fluctuado ampliamente: desde un pico de 24,2 en el caos de la pandemia de 2020 hasta un mínimo de 10,4 tras las correcciones de 2022.
En comparación, el Ibex 35 cotiza a un PER de 13,3 (9,22% por debajo de su media de 14,65), el Ftse Mib a 13,19 veces (11,57% bajo su promedio) y el Dax a 17,7 veces (aunque con una prima del 20,93% justificada por su dinamismo tecnológico, según los analistas de Bloomberg).
Así, volviendo a Francia, las proyecciones para 2026 apuntan a un PER de 14,4 para el Cac, más alineado con la media de la última década, lo que sugiere posibles ajustes si los beneficios empresariales no cumplen. ¿Qué explica esta paradoja? Factores como la incertidumbre política combinados con las presiones vividas en sectores clave para la economía nacional como el lujo y la energía, han frenado el rally. Gigantes como LVMH o TotalEnergies, pesos pesados del índice, han sentido en los últimos meses el enfriamiento de la demanda global, especialmente desde China, aunque los inversores, según las cifras, parecen seguir apostando por la resiliencia de estos grandes nombres en el largo plazo.
El mercado asume, eso sí, que la volatilidad en Francia está asegurada, al menos, durante el próximo mes hasta que se aclare el futuro político de la segunda mayor economía de la eurozona. Desde ING, ya ponen cifras al impacto de una posible caída del Gobierno. "Con un crecimiento del PIB previsto para este año de apenas el 0,8%, la crisis política añade una nueva capa de incertidumbre", escriben en su último informe ad hoc sobre la realidad francesa en el que añaden que todos estos contratiempos políticos "complicarán" la votación del próximo presupuesto, retrasar los esfuerzos de consolidación fiscal y deteriorar "aún más" la situación financiera de Francia.
¿'Sorpasso' a Italia?
Ahora mismo, para el Gobierno, la prioridad es mantener la confianza del mercado en Francia. Sin embargo, Lombard, ha advertido en las últimas horas sobre el aumento del coste de la deuda: "En dos semanas, estaremos pagando más por nuestra deuda que los italianos", avisó antes de insistir en la necesidad de que las fuerzas políticas en el Parlamento den luz verde a los presupuestos de 2026. "Los más ricos deben contribuir más, para que los franceses se den cuenta de que el esfuerzo es compartido".
La realidad es que Francia se ve cada vez peor por los inversores. A pesar de que la prima de riesgo, es decir, el diferencial que se paga por los bonos franceses en comparación con el bund alemán, está en los 77 puntos básicos, por debajo de los niveles en los que empezaba el año, la presión ha ido creciendo en las últimas horas.
Poco a poco se estrecha también el diferencial entre la deuda gala y la italiana. El sorpasso todavía no se ha producido, pero el rendimiento de los bonos soberanos a 10 años del país transalpino está ya a solo 10 puntos básicos de distancia del francés (3,6% frente a 3,5%).
¿Efecto contagio a Europa?
El hecho innegable es que la crisis de París ha puesto en alerta al resto de Europa y acabado con el rally de agosto en los parqués del Viejo Continente. Y es que el efecto contagio, aunque moderado, ha sido suficiente como para frenar a los principales selectivos: Ibex 35 (-0,8%), FTSE Mib (-1,1%), DAX (-0,2%), FTSE 100 (-0,6%) y EuroStoxx 50 (-0,9%), lo que le ha llevado a perder los 5.400, alejándose más de un 2,6% de los máximos anuales del 3 de marzo cuando tocó los 5.540,69 puntos.
Aun así, las rentabilidades acumuladas mantienen un tono muy dispar: Madrid conserva una ganancia del 30,5% en el año, Milán avanza un 24,9% y Fráncfort un 21,5%, mientras Londres sube un 13,3% y el EuroStoxx 50 apenas un 10,1%.
Focalizando en el Ibex 35, el selectivo español ha perdido, al menos por el momento, el soporte cuya perforación denotaría -de mantenerse a cierre de la jornada- que ya se están registrando los primeros signos de debilidad que harían poner en duda que el control sigue en manos de los alcistas de un modo incuestionable. Se trata de los 15.150 puntos. Si esto se materializa, es probable que entre en fase de digestión de las últimas y verticales subidas, algo que la elevada sobrecompra visible tanto en base diaria como en semanal comienza a pedir a gritos. Un movimiento que aleja el hito de los 16.000 puntos en el calendario, aunque no lo borra. "Habría que esperar un tiempo para que lo consiga", afirma Joan Cabrero, analista técnico de elEconomista.es.
La incógnita es ahora si la crisis francesa será pasajera –una corrección táctica que permita rebalancear carteras– o la señal de que el dinero exigirá descuentos mayores para seguir apoyando a las bolsas europeas.