Soñaba con ser columnista, pero le acabé dedicando una tesis doctoral a la crónica. En medio (2013), aterricé en elEconomista.es. El coronel no tenía quien le escribiera, la economía y los mercados sí.

La Reserva Federal está muy cerca de ejecutar otro movimiento histórico. Grandes problemas (la inflación) requieren grandes soluciones (drásticas subidas de tipos). La Fed no cierra la puerta la mayor subida de tipos de una tacada (100 puntos básicos o un punto porcentual) desde marzo de 1984. Tras el dato de IPC de esta semana (9,1% interanual y 1,3% mensual) se han disparado los rumores. Raphael Bostic, gobernador de la Fed de Atlanta, no ha descartado este movimiento extraordinario, mientras que Christopher Waller ha reconocido que se podría ir más allá de los 75 puntos básicos. Al mismo tiempo, las instituciones financieras revisan al alza sus previsiones sobre los tipos y empiezan a allanar el terreno para los 100 puntos básicos.

Era el dato más esperado del día y no ha decepcionado. La inflación en EEUU se ha situado en el 9,1% en junio, niveles que no se veían desde noviembre de 1981, marcando un nuevo máximo de este nuevo régimen de precios que trae de cabeza a la banca central. El buen dato de empleo de junio y este dato de IPC arrinconan a una Reserva Federal que tendrá que seguir subiendo los tipos de interés a marchas forzadas.

Economía

El mensaje desde el análisis económico parece claro: susto o muerte, recesión o estanflación. Los desajustes provocados por la pandemia y cataclismos geopolíticos como la guerra en Ucrania amenazan con un futuro inmediato, como poco, gris. Los bancos centrales tienen que luchar para doblegar a una inflación inédita en décadas con el peligro de que, antes casi de empezar a subir los tipos, la desaceleración económica les asalte por la ventanilla. Sin embargo, hay expertos que se resisten a esta lectura y dan una visión alternativa buscando poner el acento en otras tendencias de fondo.

bolsa, mercados y cotizaciones

Cada cierto tiempo, los profanos del mercado recuerdan que existen las posiciones cortas. Se hable de invertir en corto, posición bajista o venta al descubierto, al final se trata de apostar a la contra sobre algún activo. El concepto puede chocar a los neófitos de la inversión y de hecho colisiona con los preceptos religiosos y morales de algunos inversores. Lo delicado de apostar al derrumbe de algo es que, en situaciones excepcionales o de crisis, las autoridades prohíben esta operativa. Con el truculento 2022 que llevan las bolsas, esta práctica vuelve a encontrar altavoz.

Economía

Los aullidos de la recesión han aumentado la ansiedad por cada dato macro que se publica. En este contexto, el informe de empleo relativo a junio que este viernes ha publicado la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) de EEUU se esperaba con expectación. Sus cifras hablan por sí mismas: se sumaron 372.000 puestos (nóminas no agrícolas) en junio y la tasa de desempleo sigue en el 3,6% otro mes más, muy cerca del mínimo histórico prepandemia. La potente 'máquina' laboral de EEUU sigue en plena combustión pese a las evidentes señales de enfriamiento de la economía y la Reserva Federal tendrá que tomar nota: las presiones inflacionarias siguen ahí.

La economía y los mercados dan muchas vueltas en cuestión de meses, semanas o incluso días. Hasta hace poco, China era la gran amenaza para la economía mundial. Las estrictas políticas de covid cero sumieron al país en una cuasi recesión que amenazaba con torpedear la cadena de suministros, intensificar la inflación global y poner un gran palo en la rueda de la economía mundial. Sin embargo, pocos meses después China y sus mercados se han convertido en una suerte de refugio contra las turbulencias financieras y la gran esperanza de la economía global.

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El miedo ha vuelto y con fuerza a los parqués europeos. Cada indicador macro evidencia que la sombra de una próxima recesión es más grande y las bolsas lo notan. Tras un lunes de escasa actividad por el cierre por festivo de Wall Street, el drama ha vuelto este martes.

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Se intensifica el olor a quemado en la 'locomotora' económica de Europa. A cada dato macro que se va conociendo, queda más en evidencia que la economía de Alemania empieza a mostrar sufrimiento. Cuando aún no ha recuperado el PIB previo a la pandemia, factores como la crisis mundial de suministros y, sobre todo, la crisis energética por la guerra en Ucrania, amenazan con una contracción económica que repercutirá dolorosamente en el resto de la eurozona. El último 'telegrama' como malas noticias ha llegado este lunes: Alemania registra su primer déficit comercial en 31 años.

La Fed de Atlanta, con su modelo de PIB en tiempo real, anticipa que la economía de EEUU terminó junio con una caída del 1% interanual. Esta previsión hundiría al país en recesión técnica, que se produce cuando el PIB registra dos trimestres consecutivos de caídas. Hace tres días, el organismo mantenía a flote a la economía, hasta que se publicó la revisión del PIB del primer trimestre.

La Reserva Federal presentó en su última reunión la hoja de ruta para batir a la inflación y devolver los precios a la senda 'sostenible'. Las proyecciones presentadas por la Fed devuelven la inflación (PCE subyacente) a un nivel cercano al 2% entre 2023 y 2024, mientras que la economía sigue creciendo y los tipos de interés no llegan a rebasar el 4%. Todo demasiado bonito. Las voces críticas con el plan de la Fed y sus proyecciones son cada vez mayores. Los expertos creen que si los tipos de interés no suben por encima del PCE (el indicador fetiche de la Fed para medir la inflación) resultará imposible domeñar la inflación. La otra opción, que tampoco valora la Fed, para generar un periodo de desinflación es la temida recesión.