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Liz Truss, la exliberal admiradora de Thatcher que quiere buscar el 'johnsonismo sin Johnson'

  • Llega sin las encuestas a favor ni la simpatía del público
  • Johnson no se rinde, y sus seguidores estudian cómo devolverle al poder
Liz Truss, en su discurso tras ser elegida líder conservadora. Foto: Reuters

La hasta ahora ministra de Exteriores británica, Liz Truss, será la nueva primera ministra británica. Este martes irá al palacio de Balmoral, en Escocia, a recibir el encargo de la Reina Isabel II de formar un nuevo Gobierno, convirtiéndose en la 15ª persona distinta que recibe esa oferta en su reinado. Con las encuestas en contra y sin el apoyo abrumador que se esperaba entre sus filas -recibió el 57% de los votos, el menor margen de victoria de un líder 'tory' desde que hay una votación directa de la militancia-, Truss intentará cuadrar el círculo del 'johnsonismo sin Johnson' en los menos de dos años que quedan para las próximas elecciones.

La nueva líder conservadora ha recorrido un larguísimo camino: al inicio de su carrera, Truss era miembro de los Liberal-Demócratas y abogaba por derogar la monarquía y legalizar la marihuana. Tras pasarse a los 'tories', se situó en el ala europeísta, hasta que el Brexit ganó el referéndum. Desde aquel momento se convirtió en la mayor defensora de la salida con la UE, y es la autora del proyecto de ley para romper el acuerdo comercial con Bruselas que pronto empezará a tramitar la Cámara de los Lores.

El último giro a su carrera consiste en intentar mezclar dos perfiles muy distintos en una sola persona. Por un lado, el Partido Conservador está aún traumatizado por la decapitación de Boris Johnson. Pese a su hundimiento en las encuestas, y a que casi la mitad del partido se había cansado de él tras su larga lista de escándalos, la militancia 'tory' sigue queriéndole. Si se hubiera podido presentar -el líder dimisionario no puede ser reelegido en las primarias inmediatamente posteriores-, habría ganado, según las encuestas. Y se da por hecho que es cuestión de tiempo para que empiece a planear su ataque contra Truss para recuperar su corona. La nueva líder necesita el apoyo de los 'johnsonistas', en el partido y en la prensa, si quiere sobrevivir.

Personalmente, Truss es una 'thatcherista' completa, hasta el punto de copiarle sus vestidos. Pero su receta de bajar impuestos -y especialmente a los más ricos, lo cual es "justo"-, reducir el tamaño del Estado y dejar que el mercado arregle los problemas de la economía no solo es contraria a lo que proponía Johnson -que subió los impuestos a su nivel más alto en medio siglo y prometía más hospitales, más trenes, más inversión pública-, sino que se enfrenta a la crisis energética más grave vista desde los años 70 del siglo pasado. Precisamente, la crisis que abrió la puerta a la revolución 'thatcherista'.

El problema que Truss llega en el momento más sensible de la crisis, con una amenaza de catástrofe si las facturas de las familias llegan a las 400 libras mensuales y las pymes se ven obligadas a pagar 10 veces lo que desembolsaban el año pasado. Un 'armagedón' económico que los expertos calculan en 100.000 millones de libras en dos años, que tendrán que pagar los hogares o el Estado.

Lo peor es que a todo ello llega sin las expectativas de 100 días de gracia. Más del 50% de la población cree que será una primera ministra "mala" o "terrible", según YouGov, y los laboristas aventajan a los conservadores por unos 10 puntos en las encuestas. Pero Survation, una firma demoscópica, ha probado a hacer dos sondeos: en el que la nombraban específicamente a ella como líder conservadora, los laboristas aumentaban su ventaja a los 17 puntos, frente a los 10 cuando solo preguntaban por partidos.

Por si acaso, Truss ya ha advertido de que no piensa aprovechar su victoria interna para convocar elecciones anticipadas -como sí hicieron Johnson o Theresa May-, y que esperará a 2024 para celebrarlas (la legislatura termina en diciembre, pero probablemente sean en mayo, junto a las municipales, o en verano a más tardar). Hasta entonces tendrá que enfrentarse a la crisis energética: las medidas que tome estos meses pueden decidir todo su futuro. Si las cosas salen bien, su futuro puede ser más brillante de lo esperado. Pero si la situación no mejora, el 2023 puede convertirse en una pesadilla: Boris está listo para recordarle a todos sus compañeros que el 'johnsonismo con Johnson' sí ganó una elección en 2019.

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