Víctor Ventura

Redactor de elEconomista

EEUU está viviendo un momento dulce en su economía. Entre los estímulos, los planes del presidente Joe Biden para invertir billones en infraestructuras y la reapertura a la que conduce la rápida vacunación de la ciudadanía, los indicadores apuntan a una fuerte subida de los beneficios empresariales y un rápido crecimiento del PIB, por encima de los niveles previstos antes de que apareciera el covid. Y, sin embargo, un informe de Bank of America presentado hoy apunta a que todos esos éxitos no se van a ver reflejados en las bolsas. ¿Por qué?

Es el año 2050. La humanidad ha logrado cumplir las metas del Acuerdo de París para limitar el aumento de la temperatura a 2 grados sobre la media del último siglo, lo que implica recortar las emisiones de CO2 al mínimo posible. En este posible universo, ¿qué pasaría con el petróleo? Según la consultora Wood Mackenzie, un barril costaría menos que un menú del día: 10 dólares el barril, a unos 6 céntimos por litro. Una posibilidad para la que tienen que prepararse las petroleras, advierten.

Fue uno de los mayores iconos del fraude mundial. Bernie Madoff, el estafador que montó una pirámide financiera de Ponzi y estafó unos 18.000 millones de dólares a los grandes inversores estadounidenses, ha muerto en prisión, donde cumplía una condena de 150 años. En total, ha pasado 12 entre rejas.

Una de las batallas ideológicas más decisivas a lo largo del Siglo XX, en los países con un sistema capitalista, fue la que protagonizaron John Maynard Keynes y Friedrich Hayek, ambos amigos, defensores del liberalismo y enemigos filosóficos con fuertes diferencias sobre el papel del estado: si debería ser intervencionista o mantenerse al margen de la economía. Keynes dominó los años posteriores al Crack del 29 y, especialmente, los de la pos-II Guerra Mundial, con sus propuestas de gasto público e inversiones estatales. Hayek, por contra, vivió su momento de gloria de la mano de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que usaron sus teorías como inspiración para sus respectivos países. Una hegemonía que duró cuatro décadas y a la que el covid parece haber puesto fin: Keynes ha vuelto, de la mano de los herederos de quienes le enterraron.

Uno de los terrenos de batalla claves en EEUU, tras el caos de las últimas elecciones, son las leyes electorales. Y el Partido Republicano ha advertido a las grandes empresas del país de que tomarán medidas contra ellas si deciden criticar las reformas que han aprobado los conservadores en varios estados para hacer más complicado el ejercicio del derecho al voto. Por el momento, el líder del partido, Donald Trump, ya ha pedido hacer un boicot a Coca-Cola o la aerolínea Delta, y hasta la Liga de Béisbol está en su punto de mira.

El presidente de EEUU, Joe Biden, tiene prisa para aprobar todas las leyes posibles antes de las legislativas de noviembre de 2022, en las quepondrá en juego su ajustada mayoría parlamentaria. Y los letrados del Senado se han puesto de su parte: tras revisar una de sus normas, permitirán a la mayoría presentar una cifra ilimitada de leyes fiscales cada año, en vez de solo una, como hasta ahora. Una decisión que abre la puerta a una tramitación mucho más veloz para la ley de infraestructuras que Biden presentó la semana pasada.

El presidente de EEUU, Joe Biden, ya ha puesto un objetivo de creación de empleo para su proyecto de infraestructuras valorado en 2,25 billones de dólares que presentó la semana pasada: 19 millones de puestos de trabajo durante la próxima década, una cifra que aceleraría la recuperación tras la pandemia. "Un análisis independiente", realizado por la agencia Moody's, "muestra que si aprobamos este plan, la economía creará 19 millones de puestos de trabajo", aseguró Biden en declaraciones en la Casa Blanca el viernes. Y los que más se beneficiarían serían los sectores manuales, como la construcción o los instaladores eléctricos.

EEUU

El Gobierno de EEUU sigue revelando sus cartas para el gigantesco plan de 2,3 billones de dólares en infraestructuras. Tras presentar el miércoles pasado la parte de inversión, esta semana ha publicado los detalles de la reforma fiscal con la que espera sufragar el gasto en unos 15 años, centrada en las empresas. Estos son los principales detalles del que sería el mayor desembolso del Gobierno de EEUU en décadas.

Los precios de la vivienda llevan subiendo de forma más o menos regular en EEUU desde hace una década, pero la crisis del covid ha dado más combustible a unos valores que siguen acelerándose y que están empezando a alarmar a los analistas. El ritmo al que crecen los precios ya está a punto de tocar máximos desde la burbuja financiera, y los analistas temen que la situación empeore en otoño.

Después de meses de rumores y semanas de debate dentro de la Casa Blanca, el presidente de EEUU, Joe Biden, está a punto de presentar el que será su segundo gran proyecto legislativo de su mandato. Este miércoles, en la zona industrial de Pittsburgh, en su Pensilvania natal, Biden presentará su plan de inversión e infraestructuras y una subida de impuestos para pagarlo. Un proyecto que ha ido aumentando de tamaño con las semanas y que quiere igualar en ambición al New Deal de Franklin Roosevelt o a la Gran Sociedad de Lyndon Johnson, los dos grandes referentes demócratas del Siglo XX con los que el actual presidente aspira a codearse en los libros de Historia.