Redactor de elEconomista.es. Aspirante a columnista que le acabó dedicando una tesis a la crónica. Todo sobre economía y mercados

La economía de la zona euro se enfrenta a una situación un tanto peculiar en los últimos años. Mientras que algunos países del sur como España crecen con vigorosidad y generan empleo, el 'rico' norte y centro de Europa se está quedando estancado, con Alemania como paradigma. Ante esta curiosa situación, en Alemania habían puesto ciertas esperanzas en la organización de la Eurocopa de fútbol que se está jugando. La llegada de miles de aficionados desde todos los rincones de Europa prometía estimular algo el sector servicios de la otrora locomotora de Europa (también hay que tener en cuenta el coste de organizarla). Igualmente, se esperaba que una buena actuación de su selección animara la débil demanda interna. Sin embargo, se puede dar el caso de que la Eurocopa termine siendo prácticamente neutra para la economía de Alemania (la que necesita un empujón) y procíclica para España (sobre todo si sale ganadora), suponiendo un estímulo más para una economía que ya va sobre ruedas. Una victoria que ya se dio sobre el terreno de juego en los cuartos de final. Al menos, así se desprende de la literatura económica publicada hasta el momento y de la opinión de varios expertos en economía.

La inflación de EEUU en junio repite las buenas noticias que ya dio en mayo. El mes pasado, el índice de precios al consumo (IPC) se moderó una décima más de lo esperado hasta el 3% frente al 3,3% de mayo, según los datos publicados este martes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo de EEUU. El más vigilado últimamente IPC subyacente (excluye energía y alimentos), más pegajoso, también sorprende a la baja: cae una décima hasta el 3,3% intermensual cuando se esperaba que continuara en el 3,4%. Toda la expectativa del mercado estaba, no obstante, en el IPC subyacente intermensual. La apuesta mayoritaria era un 0,2% que imitase el del mes pasado y certificase un cierto relajamiento. La tasa del 0,1% registrada en junio (la más baja desde enero de 2021), por tanto, arroja una sorpresa positiva que termina de poner mucho cemento sobre una posibilidad que ya venía comprando el mercado: una Reserva Federal que comience a recortar los tipos de interés en su reunión de septiembre.

Tanto va el cántaro a la fuente... Los grandes organismos financieros internacionales llevan tiempo alertando sobre el desmedido crecimiento de la banca en la sombra. En esta ocasión la advertencia llega desde una economista de renombre y cuyo papel es vital en el Banco Central Europeo. Además, su toque de atención ha sido más duro y perturbador que en otras ocasiones. Una alta funcionaria del BCE ha dicho que el "notable" crecimiento de los fondos privados y otras fuentes de financiación fuera de los bancos regulados es la mayor amenaza a la estabilidad del sistema financiero de la eurozona.

La economía británica creció más de lo previsto en mayo, un 0,4% en todo el mes, según el dato publicado este jueves por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) de Reino Unido. Es la última de una serie de cifras de crecimiento mucho mejores desde principios de año. De hecho, la economía ha crecido un 1,5% acumulado desde diciembre, un resultado notable después de haber estado en una modesta recesión técnica durante la segunda mitad del año pasado.

Las relaciones entre Arabia Saudí y Rusia pasan por buenos momentos. Riad parece hoy estar mucho más cerca de Moscú que de Washington y, por ende, más cerca de Rusia que de la Unión Europea. Una prueba más de ello ha sido la última amenaza económica del reino saudí a los países europeos. Probablemente, al hablar de amenaza económica, casi todo el mundo pensará en algún tipo de ataque o artimaña relacionada directamente con el petróleo (el monocultivo de la economía saudí), una materia prima imprescindible para Europa. Sin embargo, la amenaza es diferente, aunque también tiene que ver con el crudo. Arabia Saudí posee miles de millones de euros en activos financieros europeos que han sido adquiridos durante años de superávits por cuenta corriente, logrados gracias a las ventas de petróleo. Ahora, Riad amenaza con generar un 'terremoto financiero' en Europa (vendiendo bonos franceses, por ejemplo) si Bruselas y el G-7 deciden confiscar definitivamente la porción de activos rusos congelados. El gran temor de Bruselas es que otros países con fuertes superávits exteriores sigan la estela de Arabia Saudí.

El petróleo ruso ha sobrevivido a las sanciones de Occidente sin despeinarse. Son muchos los factores que han permitido a Rusia seguir vendiendo su crudo por medio mundo sin demasiados obstáculos, pero hay uno de ellos que ha resultado clave y del que se ha hablado muy poco: la permisividad de Arabia Saudí (socio de Rusia en la OPEP+) para 'perder' a sus grandes clientes en favor de Rusia. Obviamente, Riad ha realizado este movimiento con la garantía de que su petróleo se iba a seguir vendiendo en otras geografías, pero aun así revela la estrecha colaboración entre Rusia y Arabia Saudí pese a los encontronazos que protagonizan en más de una reunión del cártel petrolero.

La históricamente todopoderosa industria alemana no logra salir del atolladero. El cambio de paradigma que han supuesto el fin del gas ruso barato y el impulso de China a la innovación en su producción, amén de las fuertes subidas de los tipos de interés en los últimos dos años, siguen dificultando que el renqueante sector encuentre la luz. Esto afecta gravemente a una economía estancada que apenas ha conseguido superar sus niveles previos a la pandemia. Aunque se había generado cierto optimismo con una recuperación cíclica en la segunda mitad de año más allá de los grandes desafíos estructurales, la batería de datos industriales de mayo conocidos la semana pasada complica bastante que el producto interior bruto (PIB) dé una alegría en el segundo trimestre del año. Una lectura que el órgano estadístico federal alemán (Destatis) publicará el próximo 30 de julio como dato preliminar.

Es cierto que la histórica subida de los tipos de interés ha frenado y revertido, en muchos casos, la que parecía una imparable tendencia al alza de los precios de la vivienda en Europa. Salvo en economías como España, Portugal o Grecia, los precios de los inmuebles han sentido el encarecimiento del precio del dinero. La subida de tipos del Banco Central Europeo ha moderado la actividad hipotecaria y enfriado (o simplemente retrasado) la demanda de vivienda. Sin embargo, el inmobiliario sigue gozando de una demanda saludable, la oferta ni está ni se la espera, y el BCE ya ha comenzado a bajar los tipos, al tiempo que la economía y el mercado laboral siguen mostrando signos de fortaleza. Mientras que diferentes factores están frenando la inversión en nueva vivienda (construcción), otros tantos estimulan la demanda. Todo hace indicar que el precio de los inmuebles va a subir como si de una burbuja se tratase, pero la diferencia esta vez es que no va a haber tal burbuja porque los fundamentales van a respaldar ese encarecimiento.

El potente tras la pandemia mercado de trabajo de EEUU volvió a echar el freno en junio tras una abultada creación de empleo en mayo que sorprendió una vez más a los economistas. Según el informe publicado este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del Departamento de Trabajo de EEUU, el mes pasado se registraron 206.000 nóminas no agrícolas, ligeramente por encima de las 190.000 esperadas por el consenso de analistas, pero notablemente por debajo de las 272.000 registradas inicialmente en mayo. De hecho, en este informe, la cifra de mayo se revisa a la baja hasta las 218.000 y la conjunta de abril y mayo suma un recorte de 11.000 puestos, confirmando la dinámica de enfriamiento. El repunte de la tasa de desempleo una décima hasta el 4,1% cuando se esperaba que siguiese en el 4% y la relajación experimentada en los ingresos medios de los trabajadores rubrican la visión de que la Reserva Federal de EEUU está cada vez más cerca de empezar a recortar los tipos de interés en vista de que la inflación continúa a la baja y la economía empieza a mostrar debilidades. La apuesta de una primera bajada de tipos en septiembre coge aún más tracción.

Vuelco político en el Reino Unido tras las elecciones generales celebradas este jueves. Tras 14 años de gobierno del Partido Conservador, el Partido Laborista liderado por Keir Starmer ha obtenido una aplastante victoria. Los laboristas se aseguraron una mayoría absoluta, ganando más de 400 de un total de 650 escaños. Por otro lado, los tories sufren una aplastante derrota al ganar con cerca de 120 escaños, su peor resultado registrado. Los resultados han coincidido plenamente con las expectativas, por lo que la reacción inicial del mercado está siendo moderada y el interés se desplaza a los efectos que tenga la receta económica que despliegue el nuevo gobierno laborista.