Materias Primas

La historia de los nueve de Essex y de cómo ganaron 660 millones dólares cuando el petróleo llegó a costar menos de cero

  • Hace ocho meses los contratos de futuros llegaron a valer -40 dólares
  • La pandemia y el exceso de oferta explican en parte esta anomalía
  • Pero aparecen los primeros jugadores que se hicieron de oro negro
Los protagonistas de Lock & Stock de Guy Ritchie.

Cuando hace ocho meses el mercado del petróleo se desmoronaba y provocaba miles de millones de pérdidas por todo el mundo, nueve operadores británicos hacían saltar la banca y ganaron casi 700 millones de dólares. Ahora están en el foco de las investigaciones de los reguladores como responsables de que el barril de crudo llegara a cotizar a casi -40 dólares. Pero, ¿cómo lo hicieron?

El 20 de abril de 2020 pasará a los libros de historia. El precio del petróleo llegó a valer menos de cero, hasta el punto que los operadores de materias primas recibían dinero por comprar crudo en los mercados. Los contratos de futuros del Texas, el principal producto de inversión que se utiliza para negociar barriles de petróleo, llegaron a cotizar a -40 dólares. Fue el precio más bajo del crudo en los 138 años de historia de la Bolsa Mercantil de Nueva York (Nymex, por sus siglas en inglés), y con toda probabilidad, el precio más bajo en milenios desde que los humanos comenzaron a quemar el oro negro para obtener energía y calor.

Ocho meses después de aquel día no está todavía muy claro qué paso para que cualquier operador que quisiera vender sus contratos de futuros tuviera que pagar para desprenderse de ellos por problemas de almacenaje, entre otros. La pandemia del coronavirus había ya paralizado, literalmente, a la economía global. No había aviones que hacer volar, ni coches que conducir, ni tampoco comercios que abastecer de energía. Las reservas de petróleo desbordaban los tanques de las refinerías de todo el mundo, en un mercado ya inundado de sobreoferta. El 19 de abril el precio del Texas valía 18 dólares el barril, un precio históricamente ya bajo, pero que el crudo no valiera nada era ya demasiado. En medio de esta locura, aparece un nombre: Vega Capital London, según desvela Bloomberg, una agencia independiente desde la que operan de forma particular nueve ciudadanos desde sus casas en Essex, un condado de Inglaterra, al norte de Londres y que puede tener la respuesta de por qué el petróleo llegó a cotizar en negativo.

En las pocas horas que los futuros se intercambiaron por debajo de cero dólares, Vega Capital llegó a amasar una fortuna de 660 millones de dólares, mientras en el resto del mercado los grandes operadores como JP Morgan o Goldman Sachs y petroleras perdían cientos de millones de dólares. Para la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos de Estados Unidos (CFTC, por sus siglas en inglés), el mercado respondió con normalidad a la "oferta y demanda", según su presidente Heath Tarbert, en una entrevista al día siguiente del hundimiento del precio. Terry Duffy, consejero delegado de CME Group, propietaria del Nymex, también parecía que los precios negativos tenían su lógica. "El mercado funcionó de la forma en que se suponía que debía funcionar", explicó en la misma cadena de televisión. "A la perfección".

Pero parece difícil explicar a cualquiera que eche gasolina al coche que el petróleo vale menos que cero, por mucha pandemia que haya. Pese a la llamada a la calma de las autoridades y reguladores, y más cuando al día siguiente el petróleo volvió a cotizar en positivo, la CFTC y el Nymex abrieron una investigación, ante las críticas de que se había producido una manipulación del mercado. Dos horas antes de que el precio perforara los cero dólares se produjo un aluvión de órdenes de venta. Los reguladores descubrieron que la firma que había tenido un mayor impacto en el mercado no era un banco de Wall Street o una gran empresa petrolera, sino Vega Capital London y unos instrumentos financieros llamados Trade at Settlement (TAS), que suponen el compromiso de compra de un futuro a cierre de la sesión. Si tienes en tu poder cientos de TAS de compra sobre el petróleo a precios negativos, prácticamente eres millonario, como si te tocara la lotería.

Ahora las autoridades estadounidenses están decidiendo si fue suerte, un profundo conocimiento del mercado o, simplemente manipularon el mercado. Un abogado de varios de los nueve de Essex niega con vehemencia irregularidades de sus clientes y dice que cada uno de ellos negoció basándose en las señales claras del mercado. Es verdad que el 3 de abril, Nymex emitió una advertencia sin precedentes de que los precios podrían volverse negativos, ante la crisis que se avecinaba. Los contratos de futuros del Texas, como muchas materias primas en EEUU, plantean un problema gordo a los operadores. A vencimiento, el producto adquirido es de tu propiedad, ya sea toneladas de trigo o cientos de barriles de petróleo. Con los contratos de futuros del Brent se pueden liquidar en efectivo. En condiciones normales, tampoco supone un gran inconveniente, se renueva el contrato de futuros para el mes siguiente, pero con los precios en negativo, no hay contrapartes que quieran adquirir ese petróleo físico.

Durante el mes de abril, los tanques de petróleo en Cushing, en Oklahoma, lugar donde se almacena buena parte de las reservas petroleras en EEUU y donde se realizan físicamente las entregas de crudo, se estaban llenando rápidamente hasta su límite. Cuando estuvieran al máximo de capacidad iba a ser muy difícil guardar petróleo y el coste para almacenarlo en barcos en alta mar iba dispararse. Ese día llegó y mientras Reino Unido se mantenía confinado, como muchos países de Europa, los nueve de Essex iban a entrar en acción.

Los Trade at Settlement (TAS) permitieron hacer una operativa agresiva y derribar más los precios

Con el petróleo desplomándose, adquirían TAS para comprar a precios de cierre, mientras vendían contratos de futuros normales. Los nuevos operadores de Vega iban jugando en los dos mercados. Se deshacían de los TAS según caía el precio del petróleo, sacando beneficios a sus posiciones, mientras iban vendiendo futuros para a ayudar a empujar el precio a la baja, hasta que llega el precio a negativo en el pelotazo final. Muchos operadores, en esos momentos estaban a la espera del rebote, y otros fondos vendían TAS para beneficiarse del diferencial, de compra y venta, pero allí estaban los nueve de Essex para ofrecerse de contraparte.

En la última media hora, los nueve operadores de Vega Capital, como grupo, fueron los mayores vendedores de futuros y de TAS de Texas, según los datos de la investigación que tienen en marcha los reguladores. Una situación extraordinaria teniendo en cuenta que los mayores operadores del mercado son compañías como BP, Glencore o JP Morgan. La operativa de los nueve de Essex es en principio legal, siempre que el comerciante no intente deliberadamente bajar el precio de cierre a un nivel artificial para maximizar sus ganancias, lo que constituye una manipulación del mercado según la ley estadounidense, que acarrea desde multas, inhabilitaciones o hasta penas de cárcel.

Al final de la sesión, en el que el petróleo rozó los -40 dólares, recibieron en algunos casos casi 100 millones de dólares por cabeza. Pero, ¿quiénes son los nueve de Essex? Las investigaciones apuntan a Paul Commins como cabecilla del grupo. Comenzó su carrera como operador de petróleo en la Bolsa Internacional de Petróleo de Londres (IPE, por su siglas en inglés), que fue adquirida por el holding del Nymex. Los que le conocen afirman que se le conocía cariñosamente como Cuddles (Abrazos en inglés). Tenía el típico acento cockney, que encajan en las películas de bajos fondos de Guy Ritchie, y le costaba pronunciar la r.

En el antiguo mercado de petróleo de Londres ya era una práctica habitual

Inaugurado en 1980, en el IPE hicieron carrera muchos chicos de clase trabajadora. Había 400 operadores con chaquetas de colores, muchos de ellos procedían de Essex, a las afueras de Londres y estaban cortados por el mismo patrón: descarados y ostentosos cuando tenían la ocasión. Commins se hizo un nombre para Trafalgar Commodities y luego pasó a operar por su cuenta como broker independiente, una élite reconocida por sus chaquetas rojas que invertían con sus propios fondos. Para un antiguo colega del parqué era de los tres mejores que operan con gas y petróleo.

La bolsa de materias primas londinense estaba llena de recovecos éticos y regulatorios. Si un operado escuchaba noticias sobre un gran negocio que alguna petrolera estaba en proceso, podría intentar adelantarse, una práctica prohibida pero generalizada conocida como front-running. El cavernoso piso comercial tenía cámaras, pero había puntos ciegos donde la gente iba a compartir información. Un ex ejecutivo lucha por recordar una sola reunión del comité de cumplimiento del intercambio.

En uno de los trucos más utilizados se utilizaba los TAS, anteriormente mencionados. Este tipo de contrato estaba dirigido a fondos de inversión, cuyo mandato era rastrear el precio del petróleo a largo plazo. Pero algunos operadores se dieron cuenta de que podían sacar rendimiento al otro lado de estas operaciones TAS. Se ponían de acuerdo para al final del día llevar el precio de cierre a lo más bajo posible, sacando ganancias cuando rebotaban los precios. La práctica, aunque oficialmente contraria a las reglas, era tan común y eficaz que tenía un apodo, Grab a Gran, un típico juego de ferias y centro comerciales británicos.

En el apogeo del IPE, los mejores comerciantes podían ganar decenas o incluso cientos de miles de libras en un día, pero el mercado físico con operadores cerró en 2005, lo que obligó a Commins, que entonces tenía 36 años, y a cientos como él a aprender a comerciar con ordenadores. Los operadores que querían seguir trabajando para sí mismos se unieron a firmas comerciales como Vega Capital, donde se les proporcionaba un escritorio y conexión rápida al mercado a cambio de una tarifa mensual o una pequeña comisión por cada comercio y, en algunos casos, una parte de las ganancias que obtuvieron. La mayoría crecieron en Londres, donde tenían decenas de comerciantes en sus libros, muchos de los cuales habían venido del IPE.

No fue el caso de Commins que prefirió quedarse en la pequeña ciudad de Loughton en Essex, Commins, rodeado de su gente de confianza. Su grupo era una mezcla de brokers experimentados y veinteañeros, generalmente hijos de amigos o compañeros de sus hijos. Entre ellos estaban Dog (nombre real: Chris Roase), un comerciante veterano; Elliot Pickering, un niño delgado y de aspecto extraño que aún vivía con su madre y conducía un Rolls-Royce; y Aristos Demetriou, que pasó a llamarse Ari y que fue uno de los que más ingresos obtuvieron el 20 de abril.

Los nueve de Essex tenían "pelotas de acero" cuando operaban

Todos operaban de como broker independientes a través de Vega Capital London, cada uno con sus propias cuentas de corretaje y declaraciones de impuestos. Pero los registros comerciales y las personas que trabajaron junto a ellos indican que con frecuencia operaban de manera similar, comprando o vendiendo en la misma dirección en momentos clave. Lejos de los mercados, algunos miembros del grupo hacían de todo juntos: jugar al golf, ver al West Ham United, y llevar a sus familias a la ciudad costera de Marbella en España. Varios compraron propiedades en el mismo barrio, un pueblo acomodado llamado Theydon Bois que combina el encanto bucólico de la campiña inglesa con un corto viaje en metro hasta el centro de Londres.

Durante mucho tiempo, Commins y gran parte de su equipo negociaron Tower Trading Group, una de las cinco grandes firmas que dan cobijo en Londres a operadores independientes. Dos antiguos gerentes fundaron Vega Capital London, los nueve de Essex se movieron a la nueva compañía para seguir operando. El equipo de Commins habían podido ganar mucho dinero con las viejas tácticas de IPE, según las personas que los vieron trabajar. Pero la estrategia no estaba exenta de riesgo, si un jugador aún más grande aparecía al final de la sesión, podría empujar al mercado en la otra dirección. Hubo días en que perdieron millones de dólares entre ellos, recuerda un broker que los conoce. Pero la mayoría destacan que "tenían pelotas de acero y era un espectáculo verles operar".

Aquel 20 de abril, en muchos lugares del mundo la mayoría de inversores perdieron miles de millones de dólares. En China, los fondos informaban a sus clientes que habían perdido todo. Muchos operadores no tuvieron en cuenta que los precios del futuro del Texas podían cotizar en negativo, como advirtió el Nymex. Los nueve de Essex lo tuvieron muy presente y esa noche Demetriou, de 31 años; Pickering, 25; y Younger, de 22 años, se embolsaron más de millones de dólares cada uno, mientras que Roase ganó alrededor de 90 millones. Commins se llevó a casa unos 30 millones de dólares. Incluso su hijo, George, que tiene poco más de 20 años y poca experiencia comercial, ganó 8 millones. Interactive Brokers , el servicio comercial en línea más grande de Estados Unidos, perdió 104 millones de dólares porque su software no estaba equipado para manejar precios negativos.

Ninguna autoridad ha acusado a Vega Capital ni a ningún integrante del equipo de Commins de manipulación de mercado. Pero lo cierto es que para la gente de Essex tenía que ser motivo de orgullo y no lo está siendo. Si hubieran ganado 7 millones no hubiera habido problema, pero 660 millones cuando el mundo se desmoronaba es otra cosa. Comprar TAS y compensarlo en el mercado de futuros es una práctica común y aceptable, y no era ningún secreto que los precios del 20 de abril podían caer por debajo de cero. La CFTC está investigando Vega Capital, según Bloomberg. El Fiscal Federal para el Distrito Sur de Nueva York ha iniciado su propia investigación para determinar si se cometió un delito grave.

"Cada uno de nuestros clientes regularmente pone en riesgo su propio dinero para tratar de obtener ganancias. A veces funciona, a veces no ", dijo en un comunicado el bufete de abogados Simkins, que representa a ocho de los nueve de Essex. "El 20 de abril, las señales del mercado a todo volumen, incluidas las repetidas advertencias de la bolsa de que los precios podrían volverse negativos, llevaron a los participantes del mercado, desde pequeños comerciantes privados hasta grandes instituciones financieras, a negociar bajo el supuesto de que los precios bajarían. Y aunque nadie podría haber predicho hasta dónde caerían, cada uno de nuestros clientes, como muchos otros en todo el mundo, operaba según su propia visión del mercado. No tienen la intención de comentar sobre especulaciones sobre sus ganancias ", añade el comunicado.

Los rumores del pelotazo de los nueve de Essex volaron por grupos de WhatsApp de operadores británicos, aunque los protagonistas fueron modestos a la hora de hablar de sus ganancias. La noticia está siendo recibida con una mezcla de incredulidad y orgullo entre la comunidad inversora de Londres. "Es curioso cómo si fuera BP o Goldman Sachs los que ganaran dinero, nadie se inmutaría, pero cuando se trata de un grupo de muchachos de clase trabajadora, la gente dice que están haciendo trampa", dice un operador que conoce a los nueve de Essex. Cuando sus conocidos les preguntan por el tamaño de su botín por el móvil, contestan que están perdiendo cobertura desde su yate.

comentariosforum7WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

forum Comentarios 7

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

JUAN
A Favor
En Contra

Asi funciona la ley del pardillo, unos pocos ganan y muchos pierden.

Puntuación 28
#1
@
A Favor
En Contra

Si no hubiera habido contrapartida, no hubiera llegado a menos cuarenta dólares. Se hubiera quedado a cero. Pero por otra parte, según entiendo de la noticia, haberse quedado sin desprenderse del contrato hubiera supuesto un alto precio por conservar el petróleo, osea que eso tendrán que tenerlo en cuenta. Yo solo sé que de haber tenido mucho dinero, hubiera comprado el 21 de abril muuuucho petrol. Fue increíble.

Puntuación 7
#2
Alberto
A Favor
En Contra

Si vais simplemente a traducir el artículo de Bloomberg al menos no lo hagáis con Google Translate... me ha costado Dios, ayuda y 1,5 dioptrías el leer el artículo hasta el final.

Puntuación 19
#3
Usuario validado en elEconomista.es
VivodeDividendos
A Favor
En Contra

Igual que esta historia de gente que gana unos pocos millones, podrían contar miles de historias de gente que ese día y muchos otros, se arruinó especulando con el apalancamiento. Yo vivo muy tranquilo con mis dividendos, no necesito un yate.

Puntuación 18
#4
Bitcoiner
A Favor
En Contra

En mi caso me fue muy facil forrarme, vendi futuros, y compre CFD que no pueden cotizar a menos de 0. Mientras el mercado bajaba mis futuros me daban pingues beneficios, y si subia tenia una cobertura perfecta con los CFD.

Lejos de ganar los millones de los 9 de Essex, al menos me pude levantar un par de años de salario.

Puntuación 7
#5
Usuario validado en Google+
JC de JC
A Favor
En Contra

Muy bien por ellos

Puntuación 7
#6
siempre igual
A Favor
En Contra

Si hubiese pasado al reves, que hubiesen perdido todo el dinero, nadie sabria de ellos, pero son polemicos porque les ha salido bien, y claro todo el que gane dinero parece que es un delincuente o un asesino o cupable de ello.

Si no se puede comprar petroleo a -40 no me vale la excusa, que no se deje cotizar por debajo por ley, pero como si se puede, lo han aprovechado y punto.

Parece mas un tema de envidias que de meritos, al final quien se jugo el dinero ese dia fueron ellos, mietras el resto salia corriendo con el fin del mundo.

Ni fin de mundo ni nada, y claro, las envidias del "pude y no hice" surgen ahora cuando ya se ha visto que ni barril en 0 ni nada.

Bien por ellos.

Puntuación 8
#7