Economía

Juan Ramón Rallo: "Los políticos no son solo inoperantes para reformar las pensiones, es que no quieren que se sepa la verdad"

  • "La calidad de vida de los jubilados será bastante inferior a lo que habían planificado"
  • "Con la subida de las pensiones se podría haber multiplicado por seis el IMV"
  • "China es un polvorín que no sabemos por dónde puede estallar"
Juan Ramón Rallo, doctor en Economía y profesor. Foto de Chema de la Cierva

Juan Ramón Rallo es uno de los economistas más influyentes de España. Su capacidad para explicar cuestiones complejas de una forma sencilla y entendible, para casi todos los públicos, le ha permitido alcanzar casi los 400.000 followers en Twitter. Unos seguidores que esperaban con ansia la nueva obra de este profesor y Doctor de Economía. 'Anti-Marx' es una crítica a la economía política marxista divida en dos tomos y que con toda seguridad se colará entre los libros de economía más vendidos. Rallo ha concedido una extensa entrevista a elEconomista.es en la que ha repasado toda la actualidad económica, dejando varias claves sobre el futuro de las finanzas españolas y las pensiones.

-La crisis del covid en China parece no tener fin. Siendo China el mayor importador de petróleo del mundo y de otras materias primas, ¿cree usted que la desaceleración de la economía China puede ser el principio del fin de nuestro problema inflacionario?

China es claramente una fuente desinflacionaria y durante todo este 2022 lo ha sido. Hay que recordar que la economía de China se contrajo en el segundo trimestre del año y había esperanzas de que fuese a remontar, pero visto lo visto parece que no va a ser así y puede que este último trimestre sea peor incluso que el segundo.

Los contagios por covid están siendo peores y si a eso le sumamos las protestas sociales, China es un polvorín que no sabemos por dónde puede estallar. Es una consumidora muy intensa de materias primas y también de energía: petróleo, carbón, gas licuado. Todo esto contribuye a que las tensiones inflacionistas se relajen, pero es una relajación que se logra con dolor, una relajación como la que estamos logrando en Occidente, donde el escenario menos malo para la inflación parece que es el de una recesión que se está gestando, especialmente, en Occidente (quizá en China no lleguemos a hablar de recesión como tal).

-El Gobierno y los medios atribuyen la elevada inflación a la guerra en Ucrania. Sin embargo, la inflación ya venía avanzando con fuerza antes del conflicto, ¿no cree que el culpable real es, sobre todo, la política fiscal de EEUU y que la Eurozona está sufriendo la inflación generada en EEUU sin haber disfrutado del crecimiento económico que generó esa política fiscal expansiva?

En lo que se refiere a la inflación es cierto que ha habido efectos externos de la política fiscal estadounidense en el conjunto del mundo. No obstante, aunque en Europa no fue tan intensa, sí ha habido una acumulación de deuda pública que no está claro cómo se va a pagar y cuando no está claro cómo se va a pagar se termina pagando con inflación. Habría que distinguir dos fuentes de inflación de demanda (además de la de la oferta), por un lado, está la más puramente keynesiana, porque hemos recalentado mucho el gasto agregado y ahora nos topamos con cuellos de botella. Esto se produce porque hemos llevado la demanda agregada hasta el límite, algo que ha ocurrido sobre todo en EEUU y de rebote en Europa.

Pero también hay que considerar la inflación que tiene su origen en una cierta huida de activos, como la moneda o los bonos, que estaban pagando tipos de interés cercanos a cero. Claro, cuando un bono se vuelve más arriesgado y no te da rendimiento tiendes a migrar hacia otro tipo de activos. Esta inflación se ha dado tanto en EEUU como en la Eurozona. Aunque en Europa la política fiscal fue más bien una política de mantenimiento de rentas, también ha provocado un aumento importante de la deuda pública.

-A día de hoy, ¿cuál es la mayor amenaza para España y la Eurozona?

Yo distinguiría dos escenarios de riesgo. Uno que no controlamos: si entramos en una recesión, cuántas cosas se pueden romper que no somos capaces de prever en medio de una recesión. Este riesgo existe siempre que un sistema como el financiero opera tan apalancado como lo hace en la actualidad, entonces muchas cosas se pueden torcer de muchas formas, como el caso de los fondos de pensiones de prestación definida en Reino Unido (ante la caída del precio de los bonos soberanos británicos), este es un ejemplo. Este es un riesgo que está ahí, en el caso de España es menos significativo que en 2008 porque la deuda privada es mucho menor. Entonces había un desequilibrio en el precio de muchos activos, sin embargo, ahora no hay ninguna burbuja en ningún mercado. Aún así, España está en un contexto internacional y si estallan cosas a su alrededor, sufrirá.

Luego existe otro riesgo que es específico, que sí conocemos y es previsible, que es el exceso de deuda pública, esto es una espada de Damocles que tenemos siempre encima y no termina de caer porque el BCE la sostiene. La pregunta es cuánto tiempo la sostendrá, sobre todo si esto socava la lucha contra la inflación.

Ahora imaginemos que el BCE necesita colocar los tipos al 4 o al 5% para que la inflación regrese al 2%, pues ahí tendrá que escoger entre incumplir su mandato de política monetario o apretar  las tuercas a los países más endeudados, que encima son los que pueden sufrir una crisis de deuda.

-¿Cuál será la opción que escogerá el Banco Central Europeo?

Las élites de Bruselas y el BCE parecen estar optando por la opción de mantener accesible el coste de financiación de la deuda, pero si la inflación se enquista en el 4 o 5% en países como Alemania, Holanda o Finlandia y su población presiona para que se produzca un giro drástico en los acontecimientos, pues habrá presión para que el BCE cambie y corrija la inflación. Esto puede provocar una tensión, no solo de diseño de la política monetaria de altos vuelos, hablamos de una lucha que se puede producir casi en las calles, una lucha del electorado por la orientación del BCE.

La ventaja es que las elecciones en Alemania y en Holanda acaban de pasar, de modo que hay cierto tiempo en el que no va a haber políticas implementando un discurso contra países del sur para ganar votos. Pero si el problema de la inflación se enquista tendríamos que ponernos las pilas.

-¿Cuántos años tendrán que estar los tipos de interés al nivel actual o por encima para devolver la inflación de forma sostenible al 2%?

Es complicado saberlo, pero lo cierto es que no hay precedentes que digan que en dos o tres años se haya podido recuperar una inflación del 2%, cuando la inflación ha superado el 10% como ha ocurrido ahora. Eso no quiere decir que ese precedente no se pueda sentar ahora, puesto que de igual manera que la inflación subió muy rápido, ahora se puede producir un efecto desinflacionario potente.

No obstante, creo que estamos normalizando subidas salariales bajas con relación a los precios, pero demasiado altas con relación al objetivo de inflación a medio plazo, si estas subidas salariales se normalizan, esto sí puede enquistar la inflación, no a niveles del 10%, pero si a niveles del 4 o 5%, muy por encima del objetivo del banco central. Esto último si debería llevar a que la política monetaria se mantenga relativamente restringida hasta que se estabilice. Ahí si que nos podemos quedar potencialmente años con unos tipos relativamente altos, salvo que venga una recesión potente.

-Entonces, ¿la inflación volverá a la 'normalidad' previa al covid, cuando se situaba en niveles que rondaban el 1% en la zona euro?

A corto y medio plazo, probablemente no, pero a largo plazo no está tan claro, porque las fuerzas deflacionarias siguen actuando, tanto el volumen de ahorro, como el envejecimiento, todo eso sigue estando ahí y, probablemente, se agrave y habrá que meter en la ecuación a China.

Por otro lado, también hay fuerzas inflacionarias a medio plazo. La acumulación de deuda pública y la necesidad de licuar esa deuda con inflación, la transición energética y la desglobalización de nuestras economías. Eso está ahí, y a poco que se estimule la demanda agregada, con esos cuellos de botella regulatorios, será más fácil que regrese la inflación. Si la sociedad se habitúa a que la inflación pueda volver con relativa facilidad, eso obliga a mantener una política monetaria endurecida y a no relajarla a primeras de cambio, para que las expectativas de inflación no se desanclen.

-¿Deberíamos prepararnos para años de represión financiera?

Si realmente queremos combatir la inflación (el BCE) se deberían establecer tipos reales positivos. De lo que se trata es de establecer tipos reales positivos a lo largo de la vida de un bono. Ahora mismo, si atendemos al interés de un bono a 10 años y las expectativas de inflación a diez años, los tipos de interés reales ya están en positivo, por lo que si aparcas el dinero en el bono te remunera positivamente, de modo que ya hay incentivos a que la gente ahorre y no gaste, mientras que si fueran tipos negativos, el incentivo sería el contrario y no contribuiría a frenar la inflación. Si la inflación no desaparece iremos a años de tipos de interés reales levemente positivos. 

-Las medidas del gobierno para 'rescatar' a ciertas familias con hipoteca o los subsidios a los combustibles, ¿qué impacto tienen en la economía? ¿Son contraproducentes a la hora de rebajar la inflación?

El pacto por las hipotecas no tiene ninguna influencia, porque al final es hacer lo que la banca ya venía haciendo desde hace tiempo, quien no pueda pagar, en lugar de embargarle la vivienda lo que hago es reestructurar el crédito para que pueda seguir pagando, con intereses, claro. Otra cuestión son los subsidios a los combustibles y otras medidas de apoyo que están generando un desajuste entre política fiscal y monetaria. La monetaria se está endureciendo y la fiscal se está expandiendo. El BCE lo ha dicho muchas veces, al igual que remamos a la vez en 2020 y 2021 (para estimular la economía), ahora habría que remar a la vez para controlar la inflación.

No obstante, creo que el BCE ya se ha resignado a que esto sea así y por eso las últimas decisiones de política monetaria tenían un claro objetivo, que era facilitar el endeudamiento público sin reducir el tamaño del balance (compuesto por deuda soberana principalmente) y en cambio dificultar todavía más la capacidad de endeudamiento privado, no solo con las subidas de tipos de interés, sino que también forzando el repago de las TLTRO (subastas de liquidez a largo plazo), que al fin y al cabo son préstamos al sector privado.

La lógica dice que el BCE piensa lo siguiente: si el sector público no va a dejar de endeudarse y necesitamos enfriar la demanda agregada, pues le vamos a cargar más las tintas al sector privado para que tenga menos capacidad de endeudarse. El esfuerzo no se distribuye equitativamente, el sector público no asume ningún esfuerzo para reducir su deuda, mientras que el sector privado tiene que asumir todo el esfuerzo.

-Este tipo de políticas dan cada vez un mayor poder al sector público, cuyo peso sobre PIB en la economía es creciente, ¿qué mundo nos deja esto?

Al final las economías prosperan por inversiones que se traduzcan en aumentos de la innovación, en avances técnicos y en mayor productividad. Ese rol lo ha desempeñado de forma preponderante el sector privado, no solo el sector privado, pero sí de forma dominante.

Ahora, claramente, la inversión está cada vez más dirigida y controlada por el sector público desde múltiples frentes. En Europa, el último ejemplo son los fondos europeos, donde el sector público directamente canaliza hasta 140.000 millones de euros en el caso de España, y el Gobierno decide en qué se especializa la economía. Por otro lado, las compras de bonos de los bancos centrales (QE por sus siglas en inglés) también son una forma de canalizar el crédito hacia un lado u otro. Por último, lo comentado anteriormente, con las políticas de balance del BCE se está dejando que el sector privado se asfixie, mientras que el BCE permite que el sector público se siga endeudando.

Yo creo que esto es un claro retroceso, pero esta es la dirección en la que vamos avanzando y espero que en algún momento se revierta y volvamos a la senda de la austeridad fiscal, la reducción del endeudamiento público y a una cierta autonomía del sector privado a la hora de organizarse y tomar decisiones de inversión. Pero sí es cierto que desde la crisis de 2007, y más desde la crisis del covid, el Estado se está convirtiendo en un administrador cada vez mayor del crédito y de las pautas de inversión. Esto ha provocado que en los últimos años hayamos sufrido una cierta zombificación de la economía. El problema ahora es que si tienes una economía poco productiva y la inflas con estímulos terminarás teniendo inflación.

Por suerte, el mundo entero no se ha estancado en términos de crecimiento, pero sí hay países que han quedado atrapados y sin crecimiento. Por ejemplo, la renta per cápita real en España no ha crecido en los últimos 15 años, no ha crecido nada. Los hemos interiorizado con cierta normalidad, con tensiones, pero al final esto no es un tema de debate nacional.

Insisto, no hemos crecido nada en los últimos 15 años, obviamente esto es una tragedia, puesto que si hubiésemos crecido al mismo ritmo que lo ha hecho Alemania, hoy seríamos lo que era Alemania hace 15 años, y no lo somos, es más, otros países que sí han crecido nos han alcanzado, como es el caso de Lituania o Estonia, que hace unos años les mirábamos por encima del hombro y ahora nos han igualado en términos de renta per cápita en paridad de poder adquisitivo.

-La renta per cápita real de España, Grecia e Italia no ha crecido o incluso ha retrocedido desde 2007 a esta parte. ¿Fue un error para estos países la entrada en el euro?

Es una posibilidad, sin duda. Cuando tu forma de crecer se base en el bajo valor añadido y la devaluación para colocar tus productos en los mercados globales, si pierdes la opción de devaluar, terminas en una situación mucho más complicada y sin vías de escape. La alternativa debería haber sido como hace el resto de países: si no puedes hacer trampas compitiendo, mejora tus argumentos competitivos ofreciendo un mayor valor añadido.

Hasta cierto punto España lo ha logrado, sobre todo desde el año 2015, cuando nuestra estructura de crecimiento pasa de acumular déficits exteriores a una economía que incluso logra superávits exteriores. Esto invita al optimismo. Hemos estado estancados 15 años, pero es cierto que esto es parte también por la desgracia del covid, que nos ha hecho perder otros cuatro años. Pero cabe la posibilidad que nuestra economía esté bien orientada para que crezcamos en el largo plazo, si no vienen otros shocks similares al del covid que nos hundan. Esto es una posibilidad para que estemos mejor posicionados para crecer a largo plazo, respecto a otros países como Italia, donde no ha habido reformas.

-Son 15 años sin crecimiento real del PIB per cápita, ¿en qué hemos fracasado? ¿Por qué ha crecido Portugal más que España?

El espíritu reformista de Portugal ha sido clave. Hubo una intervención que asumieron de buen grado. En Grecia hubo intervención, pero no se asumió de buen grado y hubo un choque de objetivos, mientras que en España e Italia no hubo intervención. En Italia, además, no hubo reformas. En España sí las hubo, pero no con la intensidad necesaria.

La cuestión es que en la agenda pública no cabe un número infinito de temas. La capacidad de reflexión es limitada y si saturamos el debate público con temas frívolos y posmateriales, al final no vamos a adoptar medidas que promuevan el crecimiento económico, sino que vamos a perder el tiempo en el Parlamento, en las redes sociales y en los medios de comunicación con otro tipo de debates, que a lo mejor nos entretienen mucho, pero no vamos a enfocar los recursos intelectuales en resolver los problemas que tenemos de fondo.

Por coger algo de actualidad, si en lugar de estar debatiendo sobre la Ley del 'Solo sí es sí', que puede ser necesaria o no, hubiéramos utilizado el mismo tiempo en reflexionar sobre los problemas del mercado laboral o del sistema de pensiones, pues el tipo de leyes que se aprobarían al respecto serían muy distintas.

Ahora mismo se está preparando la reforma que va a garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones en los próximos 30 años y ¿qué debate está habiendo sobre todo ello? Ninguno. Todo se está llevando con absoluto secretismo y lo que se filtra parece que da igual, no hay un debate sobre ello y los partidos políticos tampoco tienen incentivos para debatir sobre ello, de modo que de ahí sale cualquier cosa.

Mientras que a lo que prestamos más atención son cuestiones que para el crecimiento a largo plazo son totalmente irrelevantes. A lo mejor pueden servir para generar una sociedad más justa, pero no van a generar más crecimiento. Si en la agenda no cabe todo, y los temas clave para la economía no se abordan, lo que ocurre es que estamos perdiendo potencial de crecimiento.

-Este es un Gobierno que se ha presentado como garante de la igualdad, sin embargo, algunas políticas, de las que se habla muy poco, parecen estar generando lo opuesto entre los territorios de España ¿Es justo el modelo foral (el cupo que los vascos y navarros pagan)? ¿Estamos pagando el resto de los españoles las pensiones a los vascos y navarros?

Es verdad que la principal política social de este Gobierno es aumentar el gasto en pensiones, una política social que no contribuye en absoluto a la igualdad, puesto que le estas dando más dinero a los que tienen una renta, en términos de salario, ya elevada y, sobre todo, asegurada, mientras que los jóvenes, que son la parte más frágil de la sociedad y los que tienen más dificultad de entrar en el mercado laboral o acceder a una vivienda, se están perdiendo el ascensor social.

El Gobierno en lugar de concentrar los esfuerzos en los jóvenes, y no tan jóvenes, a través de una mayor inversión en educación, vivienda, ayudas, apoyo social... concentra casi todo el gasto social en pensiones. Solo este año, el aumento de las pensiones son 20.000 millones de euros, mientras que el coste del Ingreso Mínimo Vital, que es una política sociademócrata, pero sensata si está bien diseñada, son 3.500 millones. Es decir, el Gobierno podría haber multiplicado por seis el IMV, o aumentar las becas o la construcción de vivienda pública.

Pero no, todo o casi todo va a pensiones porque hay millones de votos concentrados y porque desde un punto de vista de logística es mucho más fácil darle a la 'tecla' para aumentar las pensiones en lugar de aumentar el parque de vivienda pública, porque eso no es darle a una 'tecla' y ya esta, solo hay que ver los problemas de ejecución de los fondos europeos, pues imaginemos esto a gran escala con multitud de partidas.

Hay una falta de capacidad del Estado para impulsar proyectos que supuestamente querría impulsar muy preocupante. Hoy se está consolidando una desigualdad intergeneracional brutal y muy clara.

Ahora hay que sumarle la desigualdad interterritorial. Se están transfiriendo gastos supuestamente impropios que antes soportábamos todos los españoles (también vascos y navarros) con la caja única de la Seguridad Social, ahora se transfieren al Presupuesto General del Estado... Pero claro, si los Presupuestos no son cubiertos en su totalidad por impuestos de País Vasco y Navarra, porque no se recaudan directamente sus impuestos (tienen Hacienda propia), lo único que se transfiere es el cupo (una cantidad que pagan estas comunidades forales al Estado) y éste no se ajusta al sobregasto que asume el Presupuesto General de Estado, pues el Gobierno está eximiendo a vascos y navarros de ese gasto que antes sí soportaban, al menos nominalmente, por lo que estás transfiriendo todo el ajuste al resto de España.

Si al menos País Vasco y Navarra fueran regiones subdesarrolladas, aún tendría cierto sentido desde la perspectiva de solidaridad interregional. Pero lo cierto es que estas son de las regiones más ricas de España, de modo que no tiene ningún sentido desde la perspectiva socialdemócrata. Tiene sentido desde la perspectiva política: yo necesito tus votos y el PNV negocia estupendamente y le da sus votos a cambio de esa transferencia de dinero, que no es poca cosa. Básicamente les hemos condonado el cupo, estamos transfiriendo al País Vasco 2.000 millones al año y el cupo son 1.500. Les hemos condonado el cupo y les estamos transfiriendo 500 millones extra.

Así estamos comprando las voluntades de los nacionalistas vascos para que sigan dentro de España. Si a los nacionalistas vascos les hiciéramos pagar, como pagan los madrileños, el precio de vivir en la España autonómica actual en términos de redistribución de renta, desde regiones ricas a regiones menos ricas, el independentismo sería mucho más alto.

De modo que este cupo que es una forma de sobornarles para que sigan en España. ¿Para qué os vais a ir si vais a perder todos estos privilegios? Les sale más cara la independencia que la permanencia. No tiene sentido darles a las comunidades ricas los fondos del resto de comunidades. El Estado les está subsidiando para que se queden con unas condiciones que les permiten ser casi independientes.

Con Cataluña esto no podríamos hacerlo porque se descuadrarían todas las cuentas. El País Vasco y Navarro son tan pequeños, que al final suponen 2.000 millones, pero si se hiciera lo mismo con Cataluña el coste sería muy superior.

-Estas políticas están generando una creciente desigualdad entre generaciones, ¿no puede llegar un momento en el que dé comienzo una 'guerra' entre generaciones?

Al final, el outsider (el joven desempleado) cena en la misma mesa que el insider (adulto que tiene un contrato indefinido), de modo que el choque generacional sería un choque contra tus padres o abuelos. Esto frena mucho las probabilidades de choques. No estamos hablando de un choque entre territorios, en ese caso la probabilidad sería mucho mayor.

Cuando hablamos de choque entre generaciones, en sentido de contra quién voy a protestar para que le quiten privilegios, no es tan sencillo, justamente por eso, y porque hay una expectativa de heredar privilegios. El joven puede pensar que conseguirá la posición de sus padres y que será un privilegiado respecto a los jóvenes del futuro. El joven no va a ser siempre joven y eso lo sabe.

En el caso concreto de las pensiones futuras, los ciudadanos se sentirán frustrados o engañados cuando llegue el momento. Hoy, cuando el Banco de España sale a advertir de lo que va a ocurrir con las pensiones, rápidamente se les acusa de catastrofistas, de estar al servicio de los grandes fondos pensiones y de los mercados financieros.

Los políticos no son solo inoperantes a la hora de reformar las pensionas, es que no quieren que se sepa la verdad. Si por lo menos te contasen la verdad y te dijesen que tu pensión va a ser esta y, al menos, te permitiesen adaptarte a ese escenario que viene ahorrando y complementando tu pensión. Pero es que, de hecho, si sugieres tienes que tomar esas medidas de ahorro es como que estás al servicio de las empresas financieras privadas, porque estás pidiendo que ahorren e inviertan al margen del sistema público de pensiones.

Al final, tanto por ideología como por tacticismo electoral conviene decir que 'no hay ningún problema, no os preocupéis por nada, todo va a salir bien', y casi todos los políticos lo dicen, ¿quién va a decir lo contrario para perder votos? Es más fácil creérselo y luego ya cuando el sistema reviente... Porque al final habrá un recorte. 

En 2050 no tenemos por qué cobrar pensiones más bajas que las actuales (en términos absolutos), pero sí habrá un recorte del nivel de vida que hemos tenido como trabajadores. Si cuando estaba empleado gastaba 70, cuando me jubile lo mismo tengo una pensión de 50 y tendré que recortar mi tren de vida en 20. Y esto es algo que mucha gente no va a querer, porque hay muchas personas que planifican su jubilación como los años dorados de ocio, los años para vivir todo lo que no se ha podido vivir durante la vida laboral.

La calidad de vida de los jubilados será bastante inferior a la que tenían planificada y la que querrían tener. El escenario es ese, no hay que pensar en un escenario de apocalipsis en el que no habrá pensiones, pero sí que la sociedad tendrá que ajustarse a un nivel de vida más bajo.

No obstante, si hay casos de jubilados que no tienen vivienda en propiedad en grandes ciudades, esos casos serán más complicados. Pero teniendo una vivienda en propiedad la situación será más sencilla.

-¿Qué probabilidad daría usted a una recesión en España entre 2022 y 2023?

No me gusta dar probabilidades. Pero creo que España tiene una fortaleza que fue su debilidad en los años anteriores, que es el turismo. De cierto modo, el turismo está descorrelacionado con la evolución de la economía (no del todo, porque si la recesión es muy fuerte, el turismo sufrirá), pero si nos adentramos en una recesión modesta, el turismo no tiene por qué sufrir significativamente, y eso impulsará la economía española, mientras que otros países de base más industrial y manufacturera sufrirán mucho más, sobre todo si hay una crisis energética.

Hay elementos que provocan cierto optimismo. Pero si la recesión en centro-Europa y EEUU termina siendo profunda, España también entrará en recesión. Pero si la corrección es corta en estas regiones, no tendríamos por qué entrar en recesión en absoluto.

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