Vicente Nieves

Redactor de elEconomista.es
Economía

La escasez de microchips se ha convertido en un problema importante para la recuperación mundial. La incapacidad de los fabricantes para atender a la creciente demanda de estos circuitos integrados (hecho con material semiconductor) está obligando a detener fábricas de coches, posponer el lanzamiento de teléfonos móviles o incluso dificultando la compra de la última Play Station. Sin embargo, esta 'crisis' que golpea a muchas industrias que trabajan con chips es también una oportunidad para las empresas que los fabrican (y los inversores), que podrían vivir una "era de oro" gracias a un auge estructural de la demanda.

Economía

Los puntos débiles de la economía de España no son pocos ni nuevos, pero la crisis económica del covid ha vuelto a dejarlos a la vista. Cuando la economía crece da la sensación de que muchos de estos problemas desaparecen o han sido resueltos. Todo lo contrario ocurre en periodos recesivos, que dejan a la luz la sempiterna dualidad y precariedad del mercado laboral, la escasa adaptabilidad de parte del tejido productivo o la menor 'calidad' del capital humano.

Materias primas

La crisis del covid-19 se ha convertido también en un acelerador de tendencias. La transformación de las economías hacia modelos más sostenibles y saludables (menos contaminantes) es una de las más evidentes. Detrás de esta tendencia hay un cambio en la demanda de materias primas que podría provocar una gran reestructuración en los próximos años, expulsando a las energías fósiles del nuevo superciclo.

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Falta de previsión, cambios repentinos en la demanda, una industria rígida y muy concentrada... Los factores que han podido provocar la escasez actual de chips semiconductores (circuitos integrados) son muchos y la solución no va a llegar rápido. Lo que empezó siendo como un desajuste momentáneo entre la oferta y la demanda a finales del año pasado, ahora podría prolongarse hasta el 2022, generando interrupciones en las cadenas de suministro, paralizando fábricas, presionando al alza los precios y restando algunas décimas de crecimiento a la recuperación de la economía global.

Finanzas

Suecia es una de las sociedades más avanzadas en lo que a formas y medios de pago se refiere. Frente al cariño que profesan por el dinero en efectivo otras economías (como Alemania), los suecos están dejando de lado a billetes y monedas. Según datos de Riksbank (banco central sueco), en 2010 el 39% de los suecos había hecho su última compra con efectivo. En 2020, este porcentaje se había desplomado hasta el 9% de los encuestados. Por ello, el Riksbank intenta acoplarse a las preferencias de sus ciudadanos y ya está haciendo pruebas (con primeros resultados) con su divisa digital pública, la e-krona.

Economía

La línea que separa a la política monetaria de la fiscal en los países desarrollados es cada vez más fina. La crisis del covid-19 ha llevado a los gobiernos a lanzar grandes planes de estímulo que están contando con el apoyo casi directo de los bancos centrales a través de monstruosas compras de bonos.

Economía

Desde la crisis financiera de 2007 a esta parte, el comportamiento de la economía en los países desarrollados ha sido cuanto menos decepcionante. El crecimiento del PIB ha sido lento, la inflación se ha mantenido estable o muy baja (en la Eurozona), los tipos de interés ha sido históricamente bajos y el crecimiento de los salarios se ha mantenido relativamente estancado. Aunque es complicado saber qué pasará en los próximos años, las apuestas están abiertas. Algunos expertos hablan de un giro importante en estas tendencias, otros hablan de la llegada de la 'era del desorden', mientras que los analistas de Oxford Economics creen que los factores que darán forma a esta década no serán tan diferentes a los de los últimos años.

Materias primas

La volatilidad se ha apoderado del mercado de petróleo desde mediados de marzo. Tras haber rebotado más de un 200% desde mínimos de 2020, ahora se enfrenta a un futuro convulso, con fuerzas enfrentadas (oferta y demanda) y unas expectativas que varían casi a diario a golpe de noticia sobre la evolución del covid-19, los pactos de la OPEP y otras negociaciones.

Economía

La recuperación de la economía global está en marcha. Aunque es cierto que será desigual y llegará antes a unos países que a otros, el PIB mundial en su conjunto crecerá este año alrededor de un 5%. Sin embargo, el rebote final de la economía podría variar en función de hasta siete factores que tienen el poder de alterar (algunos de ellos para bien o para mal) la recuperación económica, según el departamento de investigación de Allianz.