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Por qué está China acaparando petróleo: la oleada de compras que puede incendiar el mercado

China es el mayor consumidor de petróleo del mundo. El país asiático necesita alrededor de 15-16 millones de barriles de crudo cada día para 'engrasar' su economía. Una buena parte de ellos proceden de importaciones, puesto que China no produce suficiente crudo para nutrir a su economía. No obstante, algo curioso está sucediendo en el 'gigante asiático'. Pese a que su economía se está ralentizando y su producción de crudo interno está en máximos históricos (lo que debería reducir la dependencia exterior), las importaciones de petróleo están alcanzando un nuevo récord. ¿Qué está pasando en China? Todo hace indicar que Pekín sigue con su estrategia de acumular petróleo, una 'chispa' que puede prender un mercado de crudo expuesto ya a las tensiones geopolíticas y recortes de la OPEP.

Frente a otros países como la India, que han preferido postergar el reabastecimiento de sus reservas de crudo, China está comprando crudo al mayor ritmo de su historia (según datos de importaciones publicados por las aduanas chinas), un movimiento que no resulta coherente con lo que está sucediendo en su economía. El PIB está perdiendo impulso, mientras que la apuesta por el vehículo eléctrico gana enteros rápidamente. Todo ello en una sociedad en la que la población ha comenzado a disminuir. Es cierto que los chinos son cada año un poco más ricos y ello permite que familias que antes no podían permitirse un coche, ahora sí puedan adquirir un vehículo, pero parece poco probable que esa sea la razón que está disparando el consumo de crudo en China. El consumo ha superado con creces los máximos de 2019.

Según los cálculos de los analistas de Reuters, en los primeros 11 meses de 2023, China habría acumulado alrededor de 670.000 barriles de petróleo cada día en sus reservas, ya fueran inventarios comerciales o en la reserva estratégica. Ahora, además, llega el pico estacional de compras de crudo en China, como se puede ver en el gráfico de la noticia.

"China sigue siendo la principal fuente mundial de crecimiento de la demanda de petróleo, registrando un aumento interanual de 1,7 millones de barriles diarios (mb/d) en el cuarto trimestre de 2023. Esto equivale a más del 80% del incremento global durante esos tres meses", aseguran desde la Agencia Internacional de la Energía en su último boletín mensual.

"La demanda anual proyectada para 2023 de 16,4 mb/d, supone alrededor 1,8 mb/d más cada día en términos interanuales, lo que estará 2,3 mb/d por encima de la marca de 2019", asegura la AIE. Es decir, China está consumiendo cada día 2,3 millones de barriles de crudo más que en 2019, antes del covid, un crecimiento más que notable para un país cuya economía se está desacelerando.

China compra petróleo por adelantado

Las refinerías chinas están reservando activamente cargamentos de petróleo crudo para su entrega en marzo y abril para reponer existencias, asegurando precios relativamente bajos y anticipando una demanda más fuerte en la segunda mitad de 2024, según han revelado fuentes del mercado de petróleo a Reuters. De este modo, afronta con sus alforjas llenas una época donde hay un pico de demanda energética por el calor, como es el periodo estival. En esos momentos se necesita un mayor consumo para la refrigeración. Además, sale de este periodo aún con capacidad de maniobra como para adaptar sus futuras compras a las diferentes situaciones de mercado de cara a otra cita clave en términos de energía, el invierno.

La sólida demanda de China está apuntalando el precio de las primas al contado (la materia prima para entrega física). "Habrá una ola de acumulación de existencias durante el primer y segundo trimestre, en preparación para el verano", asegura el analista de Kpler, Viktor Katona, repitiendo una tendencia observada por las refinerías chinas en 2023. "Esto funcionó de maravilla para ellos el año pasado y este año parece mostrar un impulso aún mejor". China compró volúmenes récord el año pasado para construir su mayor reserva de petróleo de su historia, más de 1.000 millones de barriles. Las refinerías comenzaron a reducir sus existencias a finales de julio, lo que ayudó a China a superar un repunte de precios impulsado por los recortes voluntarios de producción realizados por el líder de la OPEP, Arabia Saudí, el año pasado.

Además, China aprovechó estas compras masivas no solo para anticiparse a la OPEP, sino para conseguir compras con descuento utilizando a los países sancionados. El Banco de Francia, de media, desde Pekín compra a Rusia el barril con un descuento del 20% y esta fue una de las claves de su capacidad para llenar sus reservas estratégicas. A pesar de que la guerra ya estaba en marcha desde hace un año, las importaciones de crudo ruso se dispararon el primer semestre de 2023 un 23%.

"Las refinerías chinas, encabezadas por Unipec, se están moviendo rápidamente este mes... Están comprando petróleo de todo el mundo"

Ahora, China podría repetir la jugada. "Las refinerías chinas, encabezadas por Unipec, se están moviendo rápidamente este mes... Están comprando petróleo de todo el mundo, excepto de Estados Unidos, debido a las altas tarifas de los fletes", sostiene un trader de petróleo de una refinería china, en declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg.

Esta compra masiva puede tener un claro impacto en el mercado del crudo. Desde la AIE señalan que China representó cerca del 80% del incremento de la demanda de crudo que se dio este 2023. Por ello, en el caso de que el país acuda al mercado en busca de más barriles, su presencia se dejará sentir en un mercado muy estrecho en el que la OPEP está intentando bajar los precios con recortes mientras otros productores (como EEUU y Brasil) están inundando al mundo con un gran incremento de su produccion.

Lo curioso o lo interesante sería saber qué pasa por la cabeza de los líderes chinos para sospechar que el petróleo será más caro en la segunda parte del año, cuando varias casas de análisis y bancos de renombre aseguran que el precio del crudo caerá en los próximos trimestres.

La guerra de Ucrania ha sido un aviso claro, que ha tenido un recordatorio con el conflicto entre Israel y Hamás. Regiones que habían confiado una parte relevante de su producción energética al gas o el petróleo ruso han sufrido (y siguen sufriendo) sobremanera el impacto de la guerra. Por otro lado, la fragmentación geopolítica y las tensiones en Oriente Medio (una de las arterias globales del crudo) están elevando la incertidumbre sobre el futuro transporte de materias primas clame como el petróleo o el gas por rutas claves como el Mar Rojo o el Estrecho de Ormuz.

Los analistas de JP Morgan ya analizaron los movimientos de China a finales del año pasado sin encontrar una conclusión muy clara: "China está comprando cantidades récord de materias primas... este movimiento no se puede explicar por los fundamentales, por lo que probablemente tiene como objetivo recuperar una caída de inventarios previa y la acumulación por preocupaciones de seguridad nacional".

Estos movimientos han levantado ciertas sospechas entre analistas y círculos de expertos. Los propios analistas del banco americano comentaban en el informe del pasado mes de noviembre que "las elevadas importaciones de materias primas, especialmente su divergencia con los fundamentales del crecimiento, han aumentado la desconfianza-incredulidad del mercado respecto a si China está acumulando materias primas". La cuestión es que estas compras ayudan hoy a mantener unos precios relativamente altos de forma 'artificial' (China compra un petróleo que no necesita por ahora).

"China esta preparándose para asegurar petróleo suficiente para un escenario de meses de guerra"

Pero esta estrategia puede terminar siendo fatal para el precio del crudo también. Si los riesgos geopolíticos no se materializan y quedan, en eso, puros riesgos, la prima geopolítica que tiene hoy el precio del crudo desaparecerá rápidamente, presionando a la baja el precio del crudo. A eso se le sumará que la reserva comercial y estratégica de China estará repleta (gracias a las compras actuales). Sin prima de riesgo geopolítico y sin el impulso de China, el crudo podría sufrir un descenso intenso. Por el contrario, si alguno de los riesgos geopolíticos se materializa (interrupciones severas en el Mar Rojo, Estrecho de Ormuz…), todo el mundo aplaudirá la estrategia china y se preguntarán si los dirigentes de Pekín sabían algo que el resto no sabe.

Otros expertos tienen ideas más claras de por qué China está acumulando petróleo. Lewis Libby, ex jefe de gabinete de la vicepresidencia de EEUU de 2001 a 2005, explica en un informe del Instituto Hudson que esto se debe al temor a las sanciones y cortes de suministro en un escenario parecido al de Rusia tras la invasión de Ucrania. "El petróleo extranjero sigue siendo un elemento vital para China y EEUU y sus aliados podrían detener su tránsito". En ese sentido, Libby insiste en que "conscientes de ese peligro, China esta preparándose para asegurar petróleo suficiente para un escenario de meses de guerra".

En ese sentido, el experto añade que para lograr ese objetivo, el país ha creado un auténtico "colchón energético". Para lograrlo, no solo "ha incrementado sus reservas estratégicas" sino que también ha optado por otras medidas como "incrementar notablemente su producción y depende más de Rusia, una ruta que no se puede detener". En ese sentido, China ha logrado disparar su producción hasta los 4.16 millones de barriles diarios, convirtiéndose en el sexto país petrolero del mundo.

China demandará menos de lo esperado

Este contexto de acumulación de materias primas y en particular petróleo se da en un momento en el que todos los expertos están anticipando una desaceleración de la demanda energética. Un ejemplo de ello son las previsiones de la OPEP que creen que el crecimiento de la demanda será del 3,2% hasta los 16,41 millones de barriles para el primer semestre del año. Desde la Agencia Internacional de la Energía son más ambiciosos con un alza del 3,9%.Esto contrasta decididamente con la situación de este año, cuando la misma se ha disparado un 12,1%.

El principal motivo de que no se cumplan estas previsiones es el tráfico aéreo. Aunque los vuelos nacionales están totalmente recuperados con más de 96.651 a la semana, según datos de la Administración de Aviación Civil de China. los vuelos internacionales aún están congelados. Los expertos de LSEG alertan de que muestran que el tráfico aéreo con otros países sigue siendo un 53% inferior a las cifras prepandemia. Además, desde el año que viene los expertos esperan una caída en la demanda del crudo por el tráfico de los automóviles debido al cambio hacia el coche eléctrico. Los coches eléctricos ya representan una cuarta parte de todas las ventas de turismos que se registran en el país.

Aunque la gran amenaza es el sector de la construcción. El ladrillo del país está atravesando una potente crisis. Este sector representa cerca del 30% del PIB de china y el sector es responsable del 9,7% del consumo de toda la industria del país. En ese sentido los analistas están preocupados por unas nuevas construcciones que están cayendo en picado, un 15,2% según el BNE. Esto se mezcla con una industria cuya demanda también se puede ver enfriada por unas menores exportaciones ante una desaceleración económica mundial.

Desde el propio sector asumen estos problemas y señalan esta desaceleración en el petróleo. Je Xiaoming, de Sinopec, explicaba en una entrevista a Bloomberg que "aunque la demanda crecerá en 2024 con menos factores prepandémicos, el panorama no es nada alentador, el sector espera márgenes pobres". En este contexto, los analistas tienen dudas respecto a la ola de acumulación de barriles que las empresas están emprendiendo y los motivos detrás de que China esté apostando por comprar ahora y llenar así su reserva estratégica.

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