Vicente Nieves

Redactor de elEconomista.es
Economía

Era el dato más esperado del día y no ha defraudado. La inflación en EEUU mantiene su tendencia al alza, al menos en términos interanuales, y se sitúa en el 6,8%, máximos que no se veían desde 1982, con Paul Volcker como presidente de la Fed y los tipos de interés oficiales en el 15%. Hoy, la situación es muy diferente. Pese a que las tasas de inflación se asemejan a las de 1982, Jerome Powell, presidente actual de la Fed, mantiene los tipos casi en el 0%. El debate está servido.

Política monetaria

Durante años, los bancos centrales han intentado alargar los ciclos de crecimiento económico y reducir los recesivos con relativo éxito a través de los tipos de interés a corto plazo. La banca central elevaba el precio del dinero cuando la economía corría el riesgo de sobrecalentarse y los rebajaba cuando era necesario reanimar la actividad. Esta ha sido la principal herramienta monetaria hasta la llegada de los quantitative easing (compras masivas de bonos). Sin embargo, todo hace indicar que la 'magia' de los bancos centrales podría estar perdiendo su efectividad. Cuando un mismo 'truco' se usa muchas veces y por mucho tiempo corre el riesgo de perder su encanto y, sobre todo, su poder de impacto.

Mercado inmobiliario

La vivienda se ha convertido en un activo refugio durante la crisis del covid. Contra todo pronóstico, los precios del inmobiliario no solo han resistido, sino que además han despertado con una fuerza inesperada durante la recuperación. Sin embargo, no todo es oro lo que reluce. Detrás de esta subida de precios en la vivienda hay una intrahistoria de costes al alza que amenazan a los competidores más débiles del mercado. Una parte del sector construcción pasa por un momento complejo pese a la sólida demanda de vivienda.

Economía

El covid-19 ha hecho de la economía una suerte de montaña rusa en la que los indicadores más importantes han sufrido oscilaciones históricas en ambas direcciones. Un buen ejemplo es el de la inflación. Tras el impacto deflacionista de los primeros meses del covid, los precios comenzaron a subir con violencia a principios de 2021 (efecto base, cuellos de botella, materias primas disparadas...), llevando las tasas de inflación a los máximos actuales (en algunos casos de tres décadas). Ahora, la variante ómicron tiene el potencial de complicar aún más la tendencia de los precios, puesto que el impacto de esta cepa podría desencadenar fuerzas inflacionistas y deflacionistas al mismo tiempo: la volatilidad y la incertidumbre están servidas.

Materias primas

La OPEP y sus aliados (entre los que destaca Rusia) han decidido este jueves mantener sin cambios el incremento progresivo de la producción de crudo pactado hace meses. El acuerdo de hoy (se mantiene el plan anunciado en verano) supone que en enero se volverán a producir 400.000 barriles más por día como se viene haciendo cada mes pese a la amenaza que supone la variante ómicron para la demanda global de combustibles. No obstante, la OPEP ha hecho hincapié en que se mantiene en "sesión abierta" y que esta decisión puede variar si los fundamentales de la economía cambian. La próxima reunión de los socios será el 4 de enero.

Economía

La pandemia del covid-19 y su impacto posterior en la economía (recesiones de récord, tasas de ahorro disparadas, ahora inflación por las nubes...) han complicando el trabajo de los economistas que elaboran anualmente los posibles cisnes negros. La realidad casi ha superado a estos eventos imprevistos, que tienen el potencial de provocar un cambio radical en la economía. Pese a todo, los economistas de Saxo Bank han vuelto con más fuerza para publicar sus cisnes negros o predicciones más 'alocadas', entre las que destacan una inflación descontrolada, una nueva guerra fría hipersónica o un aumento repentino de la esperanza de vida.

Mercado laboral

Vacantes de empleo sin cubrir en máximos históricos, millones de trabajadores cambiando de empleo cada mes (por propia voluntad), salarios subiendo al mayor ritmo en años y una tasa de paro que ha caído del 15 al 4,6% en 16 meses. Estos son los indicadores de un mercado laboral 'caliente', en el que las empresas compiten por atraer a unos trabajadores que escasean en medio de la recuperación económica. Ahora la hipótesis o pregunta que plantean los expertos es la siguiente: si el problema es ya grave y la recuperación solo lleva en marcha unos meses, ¿qué pasará entonces el año que viene? La guerra del trabajador está a punto de empezar.

Mercados

La amenaza de la nueva variante sudafricana del coronavirus, que la OMS ha bautizado como Omicron, y su potencial resistencia parcial a las vacunas -que aún se está estudiando- supone un giro de 180 grados para el mercado. Se ha pasado de la preocupación reinante sobre las presiones inflacionistas y los tipos de interés a un escenario de nuevos confinamientos. Las consecuencias para las principales variables del mercado serían un petróleo más barato, alivio para la inflación, nuevo retraso en las subidas de tipos, pero con el agravante de una recuperación económica truncada de cuajo.

Materias primas

Contra todo pronóstico, el petróleo ha reaccionado con subidas notables al anuncio de EEUU y sus aliados de liberar una parte de sus reservas estratégicas. Son varios los factores que han provocado este sorprendente movimiento: los mercados habían descontado una liberación de reservas mayor; en el pasado estas liberaciones coordinadas sirvieron de poco o nada; y, sobre todo, este movimiento coordinado puede desatar la ira de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), lo que podría terminar generando una mayor escasez de petróleo en el mercado, poniendo otro palo en la rueda de la recuperación económica global.

Materias primas

EEUU y otros países importadores netos de petróleo han hecho realidad su amenaza. Washington ha anunciado que liberará 50 millones de barriles de sus reservas estratégicas con la colaboración de Japón, China, Reino Unido, India y Corea del Sur. Sin embargo, esta acción bienintencionada puede acabar siendo contraproducente. Las reservas estratégicas tienen un peso relativamente pequeño en el mercado de crudo, por lo que su impacto en el precio del petróleo será limitado tanto en tiempo como en cantidad. Mientras tanto, la OPEP empieza a plantearse una nueva estrategia ante la 'hostilidad' de los países importadores. Lo que empezó siendo como un movimiento dirigido a reducir los precios del crudo puede terminar en una nueva crisis del petróleo.