Opinión

Tendencias para invertir a partir de 2021

  • China podrá permitirse mantener sus estímulos fiscales en 2021
  • Conviene ir preparándose para una desaparición de las presiones inflacionarias
La economía china es, de momento, la gran ganadora de la actual crisis.

En nuestro escenario base para 2021 la recuperación debe dar fuerte impulso a la renta variable mundial, con la pandemia en retirada aunque no derrotada, una recuperación en V del PIB mundial, entre el 3 y el 5%, con China liderando el ciclo, menores tensiones comerciales y un dólar más débil.

Vemos una recuperación parcial en el sector servicios y un gran despertar de la inversión en capital fijo. La inflación puede mantenerse debajo de tendencia, con menor expansión monetaria y estímulo fiscal. Los beneficios empresariales pueden aumentar entre un 20 y un 30% y la renta variable global proporcionar rentabilidades entre el 10 y el 15%.

Además esperamos una modesta subida de las rentabilidades a vencimiento en bonos gubernamentales del mundo desarrollado, atemperada por los bancos centrales.

Alto potencial emergente

En este estado de cosas tenemos preferencia por mercados emergentes, especialmente China y Asia. Tras una década perdida, esperamos que las acciones de empresas emergentes se beneficien de la recuperación en V de China y un dólar más débil. En concreto esperamos que los beneficios en las economías en desarrollo crezcan alrededor de 33% tras haber caído un 9% en 2020, menos que en el mundo desarrollado.

Efectivamente, es previsible que la brecha de crecimiento entre emergentes y economías desarrolladas se amplíe en beneficio de la renta variable y deuda de los primeros, gracias en gran parte a China, la única economía importante que evitará la contracción en 2020.

Su producción industrial, ventas y exportaciones de automóviles, así como la mayoría de sus principales indicadores de actividad económica están de vuelta a niveles de diciembre de 2019 y se prevé que se expandan más. Sus acciones ganan casi un 30% en 2020 y seguirá siendo una fuerza positiva. Según el FMI, es probable que sea la única economía importante con política fiscal expansiva el próximo año, un "impulso fiscal" equivalente al 0,7% de su PIB.

En contraste, todas las demás economías de gran tamaño se verán obligadas a desplegar ajustes fiscales en 2021 tras el enorme estímulo expansivo desplegado a lo largo de 2020.

Por su parte, la renta variable en Latinoamérica pueden ser una apuesta táctica, pues la región se beneficia de la recuperación de exportaciones de China y de las materias primas. Además, dentro de la OCDE, el mercado japonés puede ser la mejor apuesta en la recuperación. Hay visos de que se beneficiará de la fuerte recuperación de China, el previsible estímulo monetario del Banco de Japón en los próximos trimestres y una reforma corporativa de su primer ministro Yoshihide Suga.

Auge de las renovables

Pero todavía no es momento de rotar completamente a valor; aunque los cíclicos relacionados con inversión en capital fijo (materiales, industriales) pueden comportarse bien dada la demanda acumulada.  En cambio los gigantes tecnológicos han atraído enormes entradas de dinero durante los bloqueos, pero es el sector más caro tras consumo discrecional. Nuestros sectores preferidos son energía limpia, biotecnología y medioambiente, además de madera. La ambiciosa agenda climática de Biden y el pacto verde de Europa deben facilitar que las industrias relacionadas con el medio ambiente y energías limpias se comporten mejor.

Por su parte en renta fija, por primera vez en la historia, ningún activo muestra rentabilidad a vencimiento de más del 5,3%. Sin embargo la deuda en moneda local de mercados emergentes debe comportarse bien, con divisas infravaloradas cerca de un 25% frente al dólar.  En concreto la deuda en renminbi de China muestra su máximo diferencial de rentabilidad respecto a la de EEUU, con entradas de inversión, proporcionando alta diversificación. Puede tener un año particularmente bueno al beneficiarse de su mayor presencia en los índices.

De todas formas, debe evitarse la complacencia teniendo en cuenta que está por verse cuántas personas se ponen las vacunas, los problemas que afrontará su distribución, y, en su caso, los posibles efectos secundarios. Además hay una pérdida permanente entre el 3 y el 4% del PIB mundial respecto a los niveles anteriores a la pandemia, brecha que no es previsible se cierre antes de tres años.

Liquidez de los bancos centrales

También hay que tener en cuenta que en 2021 los seis principales bancos centrales del mundo pueden sumar "solo" tres billones en sus inyecciones de liquidez, el doble del promedio anual tras la crisis de 2008, pero significativamente por debajo del récord de 2020. De todas formas no van a tener prisa por subir tipos de interés.

Por su parte las presiones deflacionarias pueden desvanecerse a partir de 2023 y, ante ese futuro escenario, un activo real que puede proteger contra la inflación en el futuro son las infraestructuras. Conviene al inversor posicionarse en ese sector.

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