Los tres Premios Nobel de este año (50% el profesor David Card, de Berkeley y el restante 50% repartido entre los profesores Joshua Angrist, del MIT, y Guido Imbens, de Stanford) continúan la línea de la Academia Sueca en los últimos años de premiar carreras académicas dedicadas a la Economía Aplicada. La mayor parte de estos análisis, contrastes y obtención de conclusiones prácticas, parte de un mismo hecho: el estudio de las consecuencias que tienen sobre la economía (más o menos segmentada, más o menos focalizada en un determinado colectivo o territorio) la instrumentación de políticas públicas: desde la política monetaria a la fiscal, pasando por el marco regulatorio de los mercados de bienes y servicios, el mercado laboral o el de la vivienda, entre otros.

SALARIOS E INFLACIÓN

Los funcionarios pierden poder adquisitivo por primera vez desde 2013 tras haber ganado un 5,14% en los últimos ocho años. Algo que podría revertirse el año próximo si, como apuntan los expertos, el repunte de la inflación se contiene. Concretamente, para este año, la pérdida de poder de compra oscilará en torno al 1%, tras haber recibido una subida de las remuneraciones del 0,9% en el inicio de año, muy por debajo del IPC previsto por el Gobierno para el conjunto del presente ejercicio del 1,9%.

Las medidas urgentes adoptadas por el Gobierno el pasado martes en Consejo de Ministros van en la dirección contraria a establecer una estrategia consistente y de medio plazo para reducir la vulnerabilidad que nuestro sistema energético tiene con los combustibles fósiles como el gas, y paliar el efecto inmediato negativo que está teniendo la escalada de precios sobre 10,7 millones de hogares con una tarifa indexada a la evolución del mercado al contado. Con unas formas poco propias de una economía de mercado, el Gobierno se ha arrogado la facultad de “moderar” unos supuestos “beneficios extraordinarios” obtenidos por las compañías eléctricas en sus segmentos de generación renovable (hidro y, ahora matizando sobre la marcha, eólica, fotovoltaica y termo-solar) y no renovable (concretamente, nuclear) como medida para reducir la factura eléctrica.

Análisis

Los datos que se publican cada mes de inflación apuntan a un encarecimiento de la cesta de la compra que puede prolongarse y recrudecerse en los próximos meses. A estas alturas de año, seguir pensando que la subida del IPC por encima del 3% es transitoria, carece de realidad. Si bien la inflación subyacente se mantiene en niveles similares a la media de los últimos años (0,7% frente a una media del 1% de los últimos 5 años), la escalada de precios energéticos, alimentarios, de bienes industriales intermedios y de bienes de consumo duradero, va a acabar trasladándose de forma asimétrica al conjunto de los precios de la economía.

En los últimos años, de los muchos aspectos que hemos normalizado en nuestros análisis, uno de los más importantes es la intervención permanente de los Bancos Centrales mediante políticas monetarias expansivas. Hoy en día pocas voces alertan de los problemas de que esta conducta se perpetúe en el tiempo, considerando como mala noticia o fracaso un discurso o actuación de un banquero central de retirada de estímulos monetarios y subida de los tipos de interés. Ésta es la opinión mayoritaria de inversores, políticos y analistas, los cuales ejercen una enorme presión sobre los Bancos Centrales para mantener un statu quo que se prolonga más de una década: tipos de interés nominales prácticamente nulos, tipos reales negativos, enormes facilidades crediticias que sostienen negocios donde conseguir una rentabilidad consistentemente por encima del coste de capital deja de ser una prioridad…

Análisis

Volver al escenario pre-crisis de deuda pública requiere siete años y un ajuste de 9 puntos de PIB del déficit primario. Es un escenario más que exigente teniendo en cuenta la situación actual de las cuentas públicas, el posible escenario de medio plazo de endurecimiento de la política monetaria si continúan al alza las presiones inflacionistas y la enorme acumulación de deuda de más de 30 puntos de PIB que lastrará el crecimiento de la economía si no se detiene, primero, su crecimiento y, después, se empieza a amortizar deuda de forma acelerada.

Tal como recogió hace unos años mi maestro Juan Velarde a propósito del “papel de nuestros economistas”, un destacado economista español, Luis Olariaga, caracterizaba de una forma muy nítida el papel que debían jugar los economistas. Concretamente, Olariaga subrayaba la necesidad de que los economistas hicieran lo posible por resolver “el drama social”, sirviendo para hacer a los ciudadanos más felices que si no existiera la profesión económica. A esto dedicó una parte no menor de su vida el profesor José María Gay de Liébana, teniendo la generosidad de compartir sus conocimientos y competencias con la sociedad a través de los medios de comunicación.

Análisis

El centenario del Partido Comunista de China (PCCh) brinda una ocasión extraordinaria para hacer una reflexión crítica del papel de China en el actual contexto geopolítico, y cuál será su posición futura. Si hay algo importante que destacar de estos 100 años de existencia es su capacidad de aprendizaje continua de los errores y aciertos cometidos por otros poderosos regímenes comunistas en el siglo XX. Si hay algo que China en ningún momento quiere repetir es, sin duda, el desmantelamiento del régimen soviético, el cual provocó la desintegración territorial, numerosos conflictos que aún hoy perduran y la conciencia de un Estado como Rusia cada vez más autocrático, pero con unas dinámicas que provocan desorden, desestabilización y mal comportamiento económico.

El profesor Juergen Bernhard Donges (80 años) se ha marchado de este mundo de la misma forma como fue en vida: discreto, sin estridencias, serio y riguroso. Sólo bastaba una breve conversación para darse cuenta de que no estabas ante un economista que te dice lo que quieres oír, ni tampoco aquello que más amigos le podía generar. Un economista no está para esas cosas. Como escribió en cierta ocasión el Nobel James Buchanan, "los economistas deberían asumir su responsabilidad básica; deberían, al menos, tratar de conocer el tema que manejan" (What Should Economists Do?, Indianapolis, Liberty Press, 1979). Precisamente, en esta línea, el profesor Donges era uno de los escasos exponentes que quedaban del más puro y sentido estricto de la 'economía política': la intersección entre la economía, el papel del Estado y el ejercicio de la política.

El acuerdo que han alcanzado las 7 principales economías occidentales el pasado fin de semana, abre un camino hasta ahora inexplorado de grandes acuerdos internacionales en materia de armonización de impuestos. Hasta la fecha, los acuerdos eran fundamentalmente bilaterales y se ceñían a cuestiones de cumplimiento fiscal como evitar la doble imposición o el intercambio automático de datos fiscales entre países y jurisdicciones. A partir de este momento, se abre la puerta a establecer reglas transnacionales en materia de bases imponibles y tipos impositivos, si bien la coyuntura geopolítica no es la más favorable para ello.