Javier Santacruz Cano

Miembro del think tank Civismo y consejero Editorial de elEconomista América

Observando el comportamiento de los últimos meses de las economías europeas, es cada vez más evidente la diferencia entre los países que pueden permitirse cerrar por completo sectores productivos enteros para atajar el avance de la enfermedad frente a otros que no pueden hacerlo. Más allá de que se considere más adecuado o menos el método del confinamiento, las medidas que adoptan los países están condicionadas por tres factores relevantes: el primero, el grado de necesidad de movilidad de los ciudadanos entre territorios; el segundo, la capacidad de resistencia que tienen los diferentes sectores productivos para "aguantar" durante varias semanas o meses sin trabajar o trabajando a un rendimiento muy bajo; y el tercero y último, el ritmo de avance de la vacunación y a las tasas a las que se está propagando el virus, incluso la "inmunidad de rebaño".

Análisis

La crisis del 'coronavirus' está teniendo una consecuencia no esperada como es el retroceso de los movimientos populistas tanto de derecha como de izquierda. Con casos recientes en los últimos años como el griego, son gobiernos que difícilmente aguantan los primeros envites de una crisis ya que ni están preparados para ello ni tampoco son capaces de reaccionar convenientemente poniendo en marcha políticas de ajuste.

El debate en torno a la fiscalidad en Madrid en comparación con otras regiones entra dentro de la categoría que definió Hayek de ‘difuntos’ que vuelven recurrentemente a la vida para posteriormente volver a ser enterrados. Cada cierto tiempo, el Gobierno central y otros Gobiernos autonómicos desentierran la cuestión para, sin que haya de por medio discusión racional alguna, agitar la opinión pública durante unos días hasta que se termina de agotar, a veces por agotamiento del discurso y en otras ocasiones por la aparición de otros temas que sí sean verdaderamente relevantes.

ECONOMÍA

Hasta 4.000 euros al año se podrán ahorrar en el pago de IRPF los trabajadores españoles con rentas elevadas que aporten al fondo público de pensiones que articulará el Ejecutivo en los próximos meses y hasta 2.200 euros, aproximadamente, se ahorraría una renta media en la declaración de la renta si contribuye a este plan, que una de las características que tendrá es la desgravación fiscal por aportaciones de hasta 10.000 euros anuales. Así se desprende de los cálculos elaborados por elEconomista sobre la base de un ahorrador con un sueldo bruto de 27.631 euros anuales (una renta media en España) y otro con una remuneración que alcance los 75.000 euros al año (renta alta).

Tener una vacuna efectiva con relativa prontitud es la llave de la recuperación de las economías más castigadas por la crisis, siendo España uno de sus máximos exponentes. Las prometedoras noticias provenientes de Pfizer ayudan a pensar en un escenario económico positivo para el segundo trimestre de 2021, pudiendo marcar la economía el 'suelo' entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021. Sin embargo, conviene extremar la prudencia tras otros anuncios anteriores como fue el caso de AstraZeneca y otros laboratorios dedicados a conseguir la vacuna para el 'coronavirus'.

Análisis

El mundo se enfrenta a una de las elecciones a la presidencia de Estados Unidos más reñidas de las últimas décadas. Tras cuatro años de incesantes polémicas que han marcado el mandato del presidente Trump, la relación económica entre Estados Unidos y Europa pasa por uno de sus peores momentos.

La formulación del proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2021 se reafirma en los supuestos y la arquitectura (tanto en el fondo como en la forma) del Plan Presupuestario 2021 presentado hace unos días a la Comisión Europea, compuesto por dos elementos esenciales: por un lado, se define una política fiscal híper-expansiva por la vía del gasto, con un incremento del 41% que es totalmente injustificable por la acción de los estabilizadores automáticos (incluso suponiendo más prórrogas de los ERTE) y el gasto sanitario debido a las olas de la pandemia. Y, por otro lado, la ausencia de un plan creíble de consolidación fiscal tal como pide a partir de 2021 la Comisión Europea y así se estableció en las conclusiones del Consejo Europeo del 21 de julio. Este Presupuesto introduce a España en una espiral de déficit y deuda, de la cual será extraordinariamente difícil de salir por cauces 'normales' sin contar con un rescate europeo.

Análisis

La publicación del dato de deuda pública sobre PIB realizada por el Banco de España, el cual se sitúa en el 110%, reabre el debate sobre los costes a largo plazo que tiene una deuda que supera con creces la producción anual de la economía. Con independencia de que el 'aterrizaje' de la actual política fiscal expansiva con motivo de la crisis del 'coronavirus' sea 'suave' (tal como ha enviado el Gobierno en el Plan Presupuestario 2021 a la Comisión Europea) o 'forzoso' (se necesite un apoyo financiero condicionado del MEDE junto a un duro plan de ajuste a medio plazo), la presencia de una deuda muy alta genera efectos depresivos en etapas de expansión, restando potencial de crecimiento a largo plazo y haciendo más frecuentes episodios de crisis financieras.

Economía

La evolución económica prevista para los próximos trimestres, unida a la actual política económica del Gobierno Sánchez-Iglesias, aboca a España a una nueva etapa próxima de austeridad que devuelva al sector público a la senda de la estabilidad presupuestaria y el control de la Deuda Pública, dando cumplimiento al principio constitucional establecido en 2011 mediante la reforma del Artículo 135 de la Constitución Española, gracias al cual se pudo salvar un rescate total de España pero no evitó un rescate parcial en 2012 al provocar el Gobierno Rajoy la quiebra de las cajas de ahorros fusionadas.