Publico temas de utilidad sobre tendencias económicas y actualidad. Cuento experiencias sobre libertad financiera e historias de éxito empresarial. También hablo de técnicas de ahorro para tiempos de crisis.

La siesta en España se debería reconocer como patrimonio de la humanidad. Dormir después de comer es un hábito que se practica como una tradición muy arraigada en nuestro país debido a las costumbres y los horarios laborales.

Las portadas de los medios en los últimos días muestran las neveras de hielo de los supermercados vacías y las estrategias de los almacenes para controlar su venta. Así es, nos enfrentamos a la dura realidad de no tener hielos para enfrentar la ola de calor que acompaña este verano. Las teorías de este fenómeno son varias: cese de fabricación, alta demanda (30%), pero la principal es la que apunta a la crisis energética. Independiente de cuál sea el motivo, toca pensar en alternativas para evitar su escasez. ¿La importación?

Las mujeres sufren "habitual" y "desproporcionadamente" durante las recesiones económicas debido a siglos de desigualdad "reprimida", enfatiza Katica Roy, economista de género y directora ejecutiva de Pepeline Equity, en un artículo de Fortune. En el texto, hace una radiografía de la vulnerabilidad de la mujer ante fenómenos como la inflación o la subida de precios. Además, plantea la urgente necesidad de que se aplique una "perspectiva de género" para poder ver la economía desde un ángulo equitativo y objetivo, que no solo beneficie a los hombres.

La actual crisis económica que atravesamos nos hace buscar a la suerte para salir a flote. Ya sea comprando juegos de azar, como pueden ser la Primitiva o los Euromillones, o buscando la suerte en objetos "raros" que puedan tener un valor que nos entregue una alegría económica.

Cuando hay una crisis económica que nos lleva a una recesión, ocurren ciertos fenómenos en el mercado y en los consumidores. En estos últimos, pueden ocurrir comportamientos psicológicos como puede ser la "indefensión aprendida" (disociación entre lo que ocurre: crisis, y lo que estamos dispuestos a prestar atención, para evadir esa crisis), o en lo que respecta a este artículo, sobre el comportamiento de comprar menos lujo y sustituirlos por otros más sencillos y asequibles, que alimenten nuestra autoestima como puede ser el efecto del pintalabios.

La palabra desabastecimiento tomó fuerza en el confinamiento provocado por el covid-19. Justamente en la primera ola, cuando veíamos a la gente comprar de forma masiva y exagerada papel higiénico y aceite. Actualmente, pese a que el nuevo enemigo no es el coronavirus, sino una crisis energética, nos vemos inmersos en un nuevo escenario de escasez de productos, en donde el afectado, esta vez, es un fiel acompañante del verano: los hielos.

Parece una imagen de la Casa de Papel: robo a un banco y los billetes esparcidos por el aire y suelo tientan las miradas de los transeúntes, quienes sin pensarlo mucho se arrojan para conseguir un trozo del motín. Si bien suena a ficción, esta imagen ocurrió en la vida real el pasado sábado, precisamente en La Elipa.

En España y en el mundo todo está caro. Los alimentos, la luz, el combustible, todo. Los titulares sobre los registros de inflación y aumentos de precios llevan la descripción de "IPC con dos dígitos", "máximos históricos", "por las nubes", entre otros. Las guerras, que parecen no dar tregua, nos dan atisbos de acercarnos a una recesión que pondrá más oscuros nuestros días, pese a los esfuerzos de los gobiernos para sopesar estas coyunturas.

Lo sabroso de la vida es que nada está dicho, ni asegurado. Surgen accidentes, que sin quererlo, nos pueden generar un dolor de cabeza abismal. Esto le pasó a James Howells, un ingeniero informático que hace 10 años botó a la basura un disco duro con una fortuna en bitcoin. Hoy quiere desenterrar un vertedero para encontrarlo a toda costa.

En Estados Unidos está creciendo un deporte con características particulares. Es una especie de mini tenis, bádminton, pádel y pingpong. Se llama pickleball y fue creado durante una jornada de "aburrimiento" en el verano de 1965 en la isla de Bainbridge, Washington. Así lo cuenta uno de los principales adeptos a este deporte: Bill Gates, en su blog Gates Notes.