Opinión

El voto de la economía

  • En vísperas del 4-M, nos enteramos de un nuevo 'hachazo' fscal
  • Se trata de un nuevo regalo envenenado de Sánchez y Redondo para Gabilondo
De nuevo la campaña electoral del candidato del PSOE en Madrid, Ángel Gabilondo, se ve dinamitada por Moncloa.

"Es la economía, estúpido!": no es la primera vez que recurro a esta frase, muy utilizada durante la campaña de Bill Clinton en las elecciones presidenciales estadounidenses de 1992, y que define de forma precisa cuáles deben ser los aspectos más esenciales a considerar a la hora de emitir el voto en cualquier convocatoria electoral.

Y viene esto a cuento nuevamente cuando en vísperas del la cita de los madrileños con las urnas nos enteramos del nuevo hachazo fiscal a los españoles que, en forma de eliminar la tributación conjunta de los matrimonios y de equiparar la fiscalidad del diésel a la de la gasolina, prepara el Gobierno socialpopulista. Otro regalo envenenado de la factoría Sánchez&Redondo al candidato Gabilondo, este de la declaración conjunta, que habían querido ocultar bajo el paraguas de medidas para la igualdad de género, y que no es una propuesta a considerar, como ahora dicen, sino que está escrita y registrada en el Plan de Reconstrucción que enviaron a Bruselas.

Una subida de impuestos que es contraria a lo que están haciendo los Gobiernos europeos, desde Francia y Alemania hasta la Italia de Draghi, pasando por Grecia y Portugal, y opuesta a la política fiscal del Gobierno de Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, que con una presión fiscal efectiva inferior en un 22,4% a la media española ingresa un 63% más por habitante.

Es la economía, y esta demuestra también que Madrid, con sólo tres tributos fiscales propios registra un PIB de 239.878 millones superando los 236.739 millones de Cataluña cuyo Ejecutivo de ERC y JxCat esquilma a sus ciudadanos con 18 impuestos propios, mientras que el PIB per cápita es de 35.876 euros en la comunidad capitalina, 4.776 euros por encima de Cataluña. Pero, además, con esta política de rebajas fiscales Madrid recauda unos ingresos por impuestos sobre la renta, patrimonio y capital de 12.077 millones de euros, al tiempo que presenta un práctico equilibrio entre los ingresos totales de las cuentas públicas (27.050 millones de euros) y los gastos (27.685 millones). Por el contrario, los 11.752 millones de ingresos fiscales de Cataluña son 325 millones menos que los de Madrid, con un desequilibrio de 1.329 millones en sus cuentas públicas.

Mas significativas son aún las diferencias del endeudamiento entre ambos territorios. Mientras Cataluña tiene una deuda pública total de 79.054 millones de euros, equivalente al 33,4% de su PIB, la deuda de Madrid es de sólo 33.469 millones, el 14% del PIB regional. Y con estos resultados y esta política de menos impuestos la Comunidad de Madrid contribuye a la "caja común" del Estado con 23.000 millones de euros más que Cataluña desde 2009 y aporta el 70% de las contribuciones al fondo de solidaridad estatal. Y si de la fiscalidad pasamos al mercado de trabajo, también la semana pasada hemos visto cómo la EPA del primer trimestre muestra que mientras España destruye 137.500 empleos, en Madrid la ocupación aumentó en 40.400 personas, un 1,32%, el incremento más alto de todas las comunidades autónomas. Esto añadido a que Madrid lideró también la creación de empleo en España en 2020 con 138.900 nuevos puestos de trabajo, el 34,5% de todo el empleo creado en ese año.

Y esto no son mensajes o eslóganes de campaña. Son datos oficiales como los de la Contabilidad Regional de España que sitúa a Madrid como la comunidad que lidera el crecimiento del PIB nacional en los últimos diez años con un aumento del 1,8% siete décimas por encima de la media española. Números que se complementan con los datos sobre inversión empresarial que sitúan a Madrid como líder en el ranking de creación de empresas siendo la sede de una de cada tres nuevas empresas que se crearon en España en el último ejercicio, liderando también la recepción de inversiones extranjeras al acumular el 75,2% de todas las recibidas en España frente al 12,5% de Cataluña o el 3,6% de País Vasco.

¡Es la economía, estúpido!

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