Periodista económico
Opinión

En Alemania vuelven al carbón; en Francia apuestan por la energía nuclear, y en España nos quitamos la corbata. Este meme que ha circulado profusamente por las redes sociales en las últimas semanas trasciende de ser un ingenioso chascarrillo para convertirse en la simplificación de la realidad de este país y en la caricatura de un gobierno fuera de la realidad, que incapacitado para ofrecer soluciones a los problemas de los ciudadanos se dedica a plantear parches, improvisaciones y ocurrencias, en contraste con las medidas serias y de corrección adoptadas por nuestros socios y competidores europeos.

Opinión

Poco le ha durado a Sánchez y al Gobierno el respiro de la EPA, porque apenas, sin darle tiempo a disfrutarlo, ha llegado julio con las rebajas para desmontar el único dato del que podían sacar pecho y revelar que los parches, que no medidas adoptadas, se han caracterizado por su inutilidad cuando no como un agravante del problema.

Opinión

No defraudó Pedro Sánchez en su comparecencia para hacer el tradicional balance del curso político antes de las vacaciones. Como siempre ocurre cuando es el examinado el encargado de autocalificarse, Sánchez ofreció un recital público de autoelogio y ausencia total de asunción de responsabilidades que, sin decirlo expresamente, le inducían a superar el examen un notable alto en su gestión, que contrasta con la realidad de una economía a las puertas de la recesión, el empobrecimiento general de los españoles, el descrédito de las instituciones, la ausencia total de soluciones y proyecto político, la falta de credibilidad personal y del Gobierno y el hartazgo de los ciudadanos que reflejan todas las encuestas.

De verdad que me gustaría creer a la ministra Calviño cuando afirma que la economía española mantendrá en 2022 “un intenso crecimiento” que permitirá que el Producto Interior Bruto crezca un 4,3%”. Y me gustaría creerlo porque si eso fuera así sería bueno para España y para todos. Pero visto el escenario de ralentización de la actividad económica, de inflación desbocada, empobrecimiento general, subida de tipos de interés y con 100.000 empresas al borde de la quiebra como muestra el espectacular crecimiento de los concursos de acreedores, sus palabras y el cuadro macroeconómico que acompaña al techo de gasto aprobado por el Consejo de Ministros para 2023, ni son creíbles, ni fiables, ni admisibles.

No defraudó Pedro Sánchez en ese sucedáneo de Comité Federal que convocó para anunciar, que no explicar o debatir, los cambios en el organigrama de esa formación que abandonó primero la "o" de obrero, después la "e" de español y que ahora ha cambio la "s" de socialista por la de sanchista. Y tampoco defraudaron los palmeros de ese órgano en teoría ejecutivo del partido que como los tres monos místicos permanecieron mudos, ciegos y sordos y sólo se expresaron para aplaudir entusiásticamente al César.

Últimos artículos de Opinión