José María Triper

Periodista económico

Decía Alfonso Guerra, con ese ingenió y mordacidad que le caracteriza y en referencia al general Franco que él no boxeaba con fantasmas. Una filosofía y una forma de entender la política la del que fuera vicepresidente del gobierno socialista de Felipe González, que ni entienden ni comparten Pedro Sánchez, su gobierno y su partido que, siguiendo las prácticas de adoctrinamiento y distracción que utilizaba el Dictador con las fugas del Lute y otros culebrones a la carta, se empeñan en resucitar una y otra vez a ese Franco al que necesitan y utilizan como estandarte propagandístico.

Repite la sabiduría popular eso de "dime de qué presumes y te diré de qué careces". Un aforismo que bien puede aplicarse a ese avance de presupuestos del Estado para el año próximo que, en forma de techo de gasto y cuadro macroeconómico, nos ha vendido el Gobierno bajo el eslogan de presupuestos para la recuperación. Recuperación, sí; de su imagen y de la intención de voto, que no de la economía. Porque si hubiera que definir en un solo titular el proyecto presentado por las ministras Calviño y Montero, responsables de la Economía y la Hacienda, respectivamente, no habría duda en afirmar que estamos ante una orgía de gasto para intentar dar la vuelta a las encuestas.

No hace falta ser muy listo ni tener la mayor corte de asesores de la democracia para saber que si vas a pedir dinero a alguien no puedes presentarte en su casa sin avisar, sin el permiso del jefe de familia, y muchos menos insultarle o recriminarle sus relaciones o actitudes. Pues eso es lo que ha hecho Pedro Sánchez durante sus vacaciones en Estados Unidos visitando Nueva York, Hollywood y el Apple Park, pero sin ver al presidente Joe Biden y a nadie del gobierno norteamericano y sin traer ningún compromiso de inversiones, que era la excusa con la que justificaban el viaje.

Análisis

El acuerdo histórico del Consejo Europeo para crear los llamados Fondos de Reconstrucción para ayudar a restaurar las economías europeas tras los daños económicos y sociales derivados de la pandemia del COVID 19 suponen una oportunidad sin precedentes para aprobar la asignatura pendiente del cambio de nuestro modelo productivo y sentar las bases para una España más moderna, digitalizada y sostenible que permita mejorar la productividad, la competitividad y la presencia de nuestra economía y de nuestras empresas en los mercados internacionales.

Liberados ya los primeros 9.000 millones del fondo europeo de reconstrucción, entre los empresarios y los agentes económicos españoles aumenta la sospecha de que con la gestión y la distribución de estos dineros puede ocurrir algo similar a lo sucedido con los 7.000 millones de euros de ayudas COVID para pymes y autónomos aprobadas por el Gobierno, que llegarán tarde, mal y con cuentagotas. Con el agravante añadido de un criterio de reparto arbitrario y a mayor beneficio de los amigos del Gobierno y de sus socios de la Frankestein.

Últimos artículos de Opinión