Miguel Ángel Bernal

Miembro del Consejo Editorial de 'elEconomista'. Socio del despacho Bernal & Sanz Bujanda

La vida es muy justa, siempre se recoge lo que se cosecha. Esta idea se me vino a la cabeza cuando nuestro presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exponía en Las Cortes su plan para atajar la inflación. Mientras él hablaba en la tribuna de oradores se publicó el dato de inflación provisional para marzo, 9,8% interanual y el 3,4% de la subyacente, preocupante este último dato. La elevación de los precios ha sacudido a la opinión pública española se percibe la preocupación de los ciudadanos.

Probablemente la pasada reunión, jueves 10, del BCE haya sido una de las más complicadas a las que la entidad se haya enfrentado. La rueda de prensa de Christine Lagarde dejó un mensaje nítido: nos enfrentamos a una incertidumbre sustancial provocada por el conflicto ucraniano. Esta incertidumbre incide en las que son las dos variable principales en macroeconomía, la evolución de los precios de la cesta de la compra y el crecimiento económico.

En la semana concluida el Instituto Nacional de Estadística, INE, ha publicado el dato de definitivo del Índice de Precios al Consumo, IPC, del primer mes de este año. El dato no puede ser más preocupante y proporciona un mensaje nítido: tenemos un problema serio con la inflación. En enero la subida interanual de este indicador alcanzó un incremento del 6,10%.

Este viernes conocimos el dato avanzado, por tanto provisional, del PIB para el último trimestre de 2021. Antes de entrar en el análisis es necesario remarcar que es una cifra provisional. No es una cuestión baladí, ya hemos visto en el año que hemos dejado atrás que la revisión puede aparejar modificaciones relevantes. Recordemos la corrección del PIB del tercer trimestre con una rebaja de 1,7% sobre el provisorio.

Análisis

Este viernes conocimos el dato avanzado, por tanto provisional, PIB para el último trimestre de 2021. Antes de entrar en el análisis es necesario remarcar que es una cifra provisional. No es una cuestión baladí, ya hemos visto en el año que hemos dejado atrás que la revisión puede aparejar modificaciones relevantes. Recordemos la corrección del PIB del tercer trimestre con una rebaja de 1,7% sobre el provisional.

La pregunta con la que titulo esta tribuna me ha venido a la cabeza al leer un estudio publicado la pasada semana. Cáritas y la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), presentaron el informe Análisis y Perspectivas 2021, donde se expone el daño económico que dos años de pandemia está dejando en el país. Recomiendo su lectura, no es agradable, pero creo que es conveniente, hace pensar y manifiesta un situación preocupante.

En marzo de 2019, momento que el Gobierno de la Nación admitió que el Covid 19 era un problema superlativo, el presidente Pedro Sánchez nos dijo a través de Twitter: "No vamos a dejar a nadie atrás. Recuperaremos el Estado de Bienestar y una prioridad es garantizar la Sanidad Universal". Busquen en la bendita hemeroteca.

La llegada de la pandemia, hace ya prácticamente dos años, ha puesto de manifiesto el anquilosamiento, caducidad y la necesidad de transformar nuestra economía. El actual traje no da para más, se deshilacha por todas las costuras.

Economía

Comienza el año 2022 y en materia de pensiones se han producido y probablemente se producirán muchas noticias y novedades. Ahora bien, una de las ideas que desde hace tiempo ha ido calando y que cada vez tendrá más fuerza es que los trabajadores deben ahorrar para la jubilación. De esta forma podrán complementar la pensión pública con un esfuerzo de ahorro, con el objetivo de mantener su nivel de vida o el deseado por ellos.

Era la semana de los bancos centrales de las principales economías desarrolladas, aquellos que implementan la política monetaria, todos ellos presionados por la fuerte elevación de precios.