Mariano Guindal

Periodista económico

Las hojas del calendario siguen cayendo sin que se haya producido el tan temido “otoño caliente” y sin que la “tormenta perfecta” haya causado estragos.

Me comenta Joaquín Mateos, profesor de latín y de filosofía del Colegio Mirabal de Boadilla del Monte que “ahora es cuando hay que ser más sensatos. En estos momentos hay que ser epicureista: placer, pero con moderación. Hay que medir el dolor que nos puede producir un hedonismo sin cálculo”. Consejo de un hombre sabio que debería ser escuchado cuando hemos lanzado las campanas al vuelo por la vacuna desarrollada por Pfizer.

La pandemia vuelve a golpear con fuerza a EE.UU. Los demócratas ganan las elecciones a los republicanos. Las bolsas se disparan como nunca antes lo habían hecho en una jornada postelectoral. El Nasdaq acumula ganancias de más del 10%. Como en la película de Oliver Stone, “el dinero nunca duerme” (1987).

El objetivo de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, frente a la pandemia es salvar el ocio y los negocios. Así lo ha corroborado el presidente del PP, Pablo Casado, que ha insistido en que la prioridad es salvar la campaña navideña. El enemigo es el ministro de Sanidad, Salvador Illa, y sobre todo el “malévolo” Pedro Sanchez, que como en la película de Yarrow Cheney “El Grinch” (2018) robó la Navidad siguiendo el plan del libro del Dr. Seuss.

Mi amiga Ade, neumóloga infantil del Ramón y Cajal, me comenta que la sociedad está impactada con lo que está sucediendo: “ayer cené con mis amigas médicas y, además de estar estupefactas, enfadadas, frustradas…, compartimos un estado emocional nuevo que nunca habíamos tenido respecto al país: una tristeza profundísima”. Una tristeza anímica y generalizada que poco a poco va adueñándose de la sociedad.

opinión

Santiago Abascal pretende dar una patada a Pedro Sánchez en el culo de Pablo Casado. Así hay que interpretar la moción de censura presentada por VOX contra el Gobierno que se debatirá el próximo miércoles-jueves y que ha sido calificada como una "payasada" por el PP. Una iniciativa parlamentaria que pondrá de manifiesto la dispersión de la derecha y su incapacidad para mostrarse como una alternativa de poder a causa de su división. En el fondo lo que se va a dilucidar es quién será el auténtico líder de los conservadores españoles.

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez está plenamente convencido de que con el “Plan Merkel” se perpetuará en el poder. Si Felipe González ganó cuatro elecciones y se mantuvo en La Moncloa 14 años, en buena parte gracias a los fondos estructurales europeos, él no va a ser menos. Incluso, su vicepresidente Pablo Iglesias lo ha teorizado. En su opinión, el gobierno progresista del PSOE con Podemos se mantendrá al mando el tiempo suficiente para hacer los cambios profundos que la sociedad española viene reclamando desde hace tiempo y que la pandemia ha precipitado.

Escribe mi amiga Rosa Villacastín que “la manipulación del mayor atentado terrorista de la historia de España, el 11M, por parte de Aznar, les costó el gobierno al PP. Casado debería aprender que la mala utilización de la política en tiempos tenebrosos como el que estamos viviendo, se paga”. No se quién asesora al jefe de la oposición, pero le está confundiendo gravemente.

El Instituto de Comercio Exterior (ICEX) había diseñado una estrategia para impulsar la internacionalización a través de ferias en el exterior a través de las Expotecnias. Se propuso a la Casa Real que fuera el entonces príncipe quien encabezara la delegación española que integraban el vicepresidente del gobierno, diputados, empresarios y destacadas personalidades de la cultura. El príncipe no faltó a ninguna de aquellas citas: Delhi, Bogotá, Sao Paulo, Tokio, Estambul, Bangkok…

Como en la película de Roberto Rossellini "Roma, ciudad abierta" (1945) la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz-Ayuso, quiere mantener Madrid abierta cueste lo que cueste. Aún no le ha entrado en la cabeza que sin salud no hay economía y se resiste como gato panza arriba ante lo inevitable: Madrid tiene que ser confinada para controlar la pandemia en España.