Mariano Guindal

Periodista económico

¿Existe una conspiración de la Guardia Civil para hacer derrocar al gobierno social-comunista? Esta es la pregunta que recorre los cenáculos madrileños tras el fulminante cese del coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de Madrid y a la que ha seguido una remodelación de los mandos de todo el cuerpo.

Cada vez que Pablo Casado crispa, Pedro Sánchez se dispara en las encuestas como Rocketeer (1991) la película dirigida por Joe Johnston. El socialista crea empatía entre los suyos, mientras que el popular despierta con sus críticas desmedidas a una izquierda desmoralizada por las tonterías que comete un gobierno de chichinabo.

¿Se acuerdan cuando la izquierda acusaba al gobierno de Mariano Rajoy de austericida? Ahora vamos a saber de verdad qué es el austericidio. Llevamos dos meses y como se siga manteniendo el Gran Encierro, mas allá de lo que dicta el sentido común, nos vamos a cargar una buena parte del tejido empresarial y con él la economía. Como desde el poder se siga metiendo miedo, se van a cargar el consumo. Nadie querrá ir allí donde pueda ser contagiado como comercios, restaurantes o lugares de ocio ¡por si acaso!

El Gobierno se atreverá a eliminar la paga extra de Navidad a los funcionarios como hizo Mariano Rajoy en 2012? Si la crisis actual es peor que la de hace una década, lo lógico sería pensar que sí. De hecho, dos años antes José Luis Rodríguez Zapatero se vio obligado por la Unión Europea a presentar “el plan de ajuste más duro de la democracia”. En él se recogían recortes brutales en el gasto en Sanidad, Educación y se congelaban tanto las pensiones como se recortaba el salario a los empleados públicos. Había que reducir el déficit público a toda costa, era el precio que teníamos que pagar para que nos financiase entonces el BCE y evitar que España entrase en bancarrota. Pero ahora, como en la película de Brian De Palma es una Misión imposible con Pablo Iglesias en el papel de Tom Cruise.

¡Ojo con los expertos! si dependemos de ellos para terminar con el estado de alarma no lo haremos nunca. Así de contundente fue el portavoz del PNV, Aitor Esteban, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Como es lógico, la comisión de sanitarios va tratar de cubrirse al máximo paro no asumir ningún riesgo, sobre todo después de los grandes errores que cometieron inicialmente. Decidieron tarde el confinamiento y volverán a decidir tarde la desescalada. Podemos encontrarnos ante una sobrerreacción que se lleve económicamente el país por delante.

ECONOMÍA

Una amenaza recorre España: ser intervenida por la Unión Europea, el Banco Europeo y el Fondo Monetario Internacional. Es decir, que la troika nos mande a los hombres de negro para que eviten la quiebra financiera. Eso supondría un 35% menos de salarios y un 40% menos en pensiones.

Pedro Sánchez fue el primero en decirlo: "No dormiría por la noche si hubiese aceptado las imposiciones de Pablo Iglesias para poder formar Gobierno". Al final se impuso la lógica aritmética y el PSOE tuvo que aceptar a Podemos en el Gobierno. Desde entonces el presidente tiene una gran Pesadilla (1945) como la que se refleja en la película de Robert Siodmak. Y no es para menos. Su vicepresidente segundo cada día se descuelga con una nueva ocurrencia, y cuando no es él, es su mujer Irene Montero: "la salida a la crisis económica debe ser la que dieron los Kirchner a Argentina".

El presidente del PP Pablo Casado huele que ha llegado su momento. Su adversario político Pedro Sánchez puede ser abatido electoralmente. El Gobierno de coalición de izquierdas no ha gestionado bien la crisis en opinión de tres de cada cuatro españoles encuestados. Se huele sangre, es el momento para que el PP le devuelva la moción de censura que los socialistas urdieron contra Mariano Rajoy. Por esta razón no quiere ni oír hablar de los Pactos de la Moncloa, que es la salida que el presidente necesita para escapar de la pandemia. Para la derecha el mejor pacto para salir de la crisis es que la izquierda radical abandone de una vez por todas el poder.

Toda crisis social, en este caso sanitaria, se transforma en una crisis económica y en una crisis política. Es exactamente esto lo que está ocurriendo con el COVID-19. Desde el primer caso registrado de un turista alemán en La Gomera por contagio leve han pasado ya 52 días. Desde entonces se han producido cerca de once mil muertos y mas de cien mil contagiados. Se ha registrado el mayor crack bursátil desde el inicio de la democracia, se han perdido cerca de un millón de empleos y las empresas caen como fruta madura.