Mariano Guindal

Periodista económico
opinión

¿Hambre o contagio? Este es el dilema al que parece que estamos condenados. Para algunos de nuestros dirigentes es necesario congelar la economía para que no se extienda el coronavirus y para otros paralizar totalmente la producción nos conduciría al desabastecimiento y a una depresión a medio plazo. Los miembros del Gobierno, una vez más, se muestran divididos. El presidente de la Generalitat Quim Torra exige al Gobierno que le deje cerrar Cataluña a cal y canto. Por el contrario, el Lendakari Iñigo Urkullu cree que la economía de Euskadi no puede paralizarse. El presidente Pedro Sánchez se muestra dubitativo, mientras que el jefe de la oposición Pablo Casado es más partidario de la inactividad total excepto en aquellas actividades que resulten imprescindibles. Como en la película de Sergio Leone La muerte tenía un precio (1965).

La segunda semana de confinamiento va a ser terrible. Llegaremos donde hoy se encuentra Italia. Miles de muertos y decenas de miles contagiados por el Covid-19. La gente en su casa se va a empezar a deprimir y a ponerse triste. Esto es solo el principio como dice Angela Merkel, quien vaticina que el 70% de la población va a ser contagiada. El sistema sanitario se va a colapsar en lugares como Madrid y Barcelona. Los que menos esperanza de vida tengan no podrán ser atendidos porque estamos ya inmersos en una sanidad de guerra donde los médicos eligen a quién prestan cuidado. En el terreno económico las cosas no van a ir mejor. España ha entrado ya en recesión y si se extiende al segundo semestre la paralización productiva perderemos un trimestre del PIB, unos 330.000 millones de euros y cientos de miles de puestos de trabajo. Si miramos a la bolsa podemos hablar con propiedad del crack del 2020 que será peor al del 2008.

El coronavirus se propaga más rápido en España que en Italia. Cuando se contabilizaban cerca de 5.000 contagiados y casi un centenar de muertos Pedro Sánchez aún no había hecho nada. En todo momento ha ido por detrás de los acontecimientos. Madrid, que se ha convertido en el centro de la pandemia con la mitad de contagiados y fallecidos tenía que haber quedado aislada desde hace semanas.

opinión

El Partido Socialista de Cataluña (PSC) no tiene suerte. Su líder Miquel Iceta convenció a Pedro Sánchez para que nombrase a Salvador Illa como ministro de Sanidad. Lo que inicialmente iba a ser una especie de balneario político -Pablo Iglesias había rechazado el puesto por considerarlo poca cosa-, se ha convertido en el epicentro de la tormenta de la gran epidemia del coronavirus. Su portavoz, el epidemiólogo Fernando Simón, se ha convertido en el hombre más popular de España. Como si se tratase del hombre del tiempo, nos da dos veces el parte del número de muertos e infectados.

El coronavirus Covid-19 ha dejado en papel mojado los presupuestos para este año y el que viene. Según ha reconocido Nadia Calviño "nadie puede cuantificar el impacto económico de esta epidemia". Aunque lo que sí se sabe, según el consenso de economistas, es que será muy alto. Incluso se teme una recesión similar a la del 2008 con las hipotecas basura. Por tanto, lograr un crecimiento económico del 1,6% parece más que improbable. Todo parece indicar que no habrá creación de empleo y que se incrementará el paro. Si esta hipótesis se confirmase el objetivo de reducir el déficit público al 1,8% del PIB es pura fantasía.

Últimos artículos de Opinión