Mariano Guindal

Periodista económico
Opinión

Cataluña no ha estado presente en la toma de decisiones para la reconstrucción. Así lo ha decidido el presidente Quim Torra, quien ha preferido quedarse al margen de la conferencia de presidentes autonómicos presidida por el Rey en La Rioja. Ha optado por convertirse en el sátrapa que destruyó su tierra.

Pablo Casado fracasó en su intento de hacer caer al Gobierno social-comunista con la gestión de la pandemia y todo hace pensar que va a pasar lo mismo con el intento de derrocarle con la crisis económica. Las ayudas europeas aprobada bajo los auspicios de Alemania y Francia hacen pensar que hay Gobierno para rato. Nos guste o no, será el encargado de gestionar el Plan de Reconstrucción. El argumento de que las condiciones impuestas por Europa no son armonizables con Pablo Iglesias en el Gobierno parece responder más a un deseo que a una realidad. Y, como se ha puesto de manifiesto en la película de Steven Soderbergh, Contagio (2011) la realidad siempre supera a la ficción.

Está aprovechando Pedro Sánchez los escándalos de corrupción que rodean a Juan Carlos I para terminar con la monarquía como le acusa la oposición? Hay opiniones para todos los gustos, pero en las esferas del poder se opina exactamente lo contrario. El presidente del gobierno está haciendo auténticos equilibrios malabares para salvar la institución y evitar que los escándalos del Rey Emérito no terminen salpicando a Felipe VI.

¿Qué pasaría si Pablo Iglesias abandonara el Gobierno? Esto se lo debe preguntar todos los días y a todas horas Pedro Sánchez. Lo cierto es que resta más que lo que aporta. Sin embargo, no se le puede echar sin crear una grave desestabilización tanto política como económica. Le guste o no, lo cierto es que le ha tocado arar con estos bueyes.

Pablo Casado es una buena persona. A diferencia de Pedro Sánchez transmite confianza a sus adversarios. Es un buen parlamentario con ideas. Tiene discurso, es un liberal consecuente y es un buen parlamentario. Pero le sobra Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz y le falta carácter. Es un perdedor nato. Como lo fueron Tierno Galván o Ruiz Jiménez, que a todos les caía bien, pero nadie les votaba.

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