Este inesperado, prolongado e incierto período de nuestras vidas, continúa desde la primera quincena de marzo.

Es interesante elaborar una reflexión sobre el rey emérito Juan Carlos I y el ex president Jordi Pujol, ambos personajes, por su relevancia, pasarán a la historia de nuestro país.

Opinión

Hemos vivido una época diferente a nuestra vida anterior, sorpresiva, y al parecer, hemos llegado al final de una primera etapa. Hemos experimentado nuevos métodos existenciales y quizás algunos de nosotros nos hayamos replanteado muchas cosas.

Poco ante de internarnos en este confinamiento inédito, compañeros de los lejanos años de la Facultad de Derecho, me incluyeron en un chat cuya pertenencia nos ha permitido participar en diálogos, pensamientos y noticias, manteniéndonos activos.

Opinión

Nos acercamos al final de la primera pandemia. Los expertos dicen que se repetirá. Cuando llegue esta segunda ya tendremos algo más de experiencia, tanto los ciudadanos, como los políticos y las instituciones sanitarias.

Opinión

De esta crisis sanitaria puede nacer un nuevo sistema educativo y España, si lo aprovecha, tendrá la oportunidad de enmendar todas sus carencias y errores cometidos a lo largo de siglos, en este campo de nuestra sociedad.

Opinión

Desde el comienzo del llamado Imperio Español, cuya primera piedra fue la unión de Castilla y Aragón a través del matrimonio de Isabel y Fernando, y finaliza con la conquista de América, nuestro país, temeroso de que cada virrey actuara por su cuenta, creó una detallista y farragosa administración pública que llegó al paroxismo con Felipe II.

Opinión

Permítaseme la licencia de ser uno más de los que pretendemos ser aprendices de brujo y adentrarnos en un futuro siempre incierto. Sin mucho orden desparramaré mis pensamientos por si le son útiles a alguien para poner en orden sus ideas sobre cómo planificar su futuro.

Opinión

Los muchos años de hegemonía convergente, unidos a la senectud de su líder carismático, Jordi Pujol, propiciaron su decadencia, que fue utilizada por grupos radicalizados hacia una deriva místico-independentista, que nos condujo hacia una sociedad quebrada pero muy ideologizada en favor de un nacionalismo provocador y extremista.

Opinión

Cuando habitas un lugar, deambulas por sus rincones y frecuentas sus diferentes ambientes, la mirada se habitúa a contemplar aquello que observas y nunca aparece el sentido crítico porque se carece de él. El día a día desactiva la observación objetiva de los lugares que frecuentas. Debe aparecer el comentario de un tercero, ajeno a la observación diaria del lugar, para que se abran los ojos del habitante habitual y de pronto aparezca con toda su crueldad la realidad de un entorno hasta aquel momento soportable, incluso plácido.