Eduardo Olier

Miembro del Consejo Editorial de elEconomista

Según se conoce por las manifestaciones del Gobierno, se están negociando adhesiones para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado de 2021. De su contenido, por los mensajes gubernamentales y los de las formaciones políticas que están en ese proceso, nada se sabe. Únicamente se tienen ciertas nociones a través de la conferencia que el propio presidente del Gobierno dio en la Casa de América el pasado lunes 31 de agosto con un título muy marketiniano: "España puede".

El Gobierno actual tiene cinco ministerios económicos, además de tres vicepresidencias que tratan estos asuntos, más otros ministerios que se involucran en el hecho económico, como puede ser el ministerio de Sanidad, que compra material, según se dice, a precios por encima del valor de mercado, sin olvidar la presidencia del Gobierno que, se supone, dirige estos asuntos.

Allá por 2008, me encontré en una librería parisina con un libro de un autor para mi desconocido. El libro, Storytelling, la machine à fabriquer des histoires et à formater les esprits. El autor, Christian Salmon. La obra de Salmon me pareció un hallazgo. Tanto que, desde entonces, he seguido con atención el desarrollo de estas nuevas técnicas de manipulación social muy comunes en la gestión política de las democracias actuales.

Seguramente, muchos dirigentes políticos actuales no hayan leído nada de Jean Jacques Rousseau. Incluso los habrá que no sepan siquiera quien es. Aunque, quizás, sea una de las referencias de los pocos comunistas ilustrados que van quedando en la política actual. Al igual que lo fue en su día para los más sanguinarios jacobinos de la Revolución Francesa como Louis de Saint-Just o Maximilien Robespierre, devotos seguidores de Rousseau, a quien ponían como un nuevo mesías de la humanidad. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, la política dominante, en su mediática modernidad, parece querer retrotraernos a los finales del siglo XVIII e imponer, con todos los medios a su alcance, las tesis del antiguo pensador.

OPINIÓN

Occidente sitúa el Océano Atlántico en el centro del mapamundi. Ese mapa lo dominan Europa y América. China y Japón están en un extremo, muy a la derecha. Así ha sido desde 1500 hasta hoy, desde que Juan de la Cosa hiciera el primer mapamundi para los Reyes Católicos. Aún hoy, en el siglo XXI, los europeos siguen manteniendo ese mapa, creyendo ser el centro del mundo en base a una supuesta superioridad moral e histórica.

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