Cristina García

Redactora de Bolsa&Inversión en elEconomista

Llueve sobre mojado. El nuevo golpe fiscal a los planes de pensiones del sistema individual llega en un momento en el que estos productos de ahorro finalista han visto salir 231 millones de euros entre enero y septiembre, según los últimos datos publicados ayer por Inverco -es decir, el dato ni siquiera recoge el impacto que tendrá la nueva bajada en la cantidad deducible en IRPF, de 2.000 euros anuales a 1.500, que el Gobierno recoge en los Presupuestos Generales del Estado para 2022-. Por lo pronto, la anterior reducción, de 8.000 a 2.000 euros, anunciada el año pasado y que ha entrado en vigor en éste, ya ha provocado que los planes de pensiones del sistema individual vivan su peor año hasta la fecha desde 2016, cuando en el mismo periodo salieron 313 millones.

Asumir más riesgo o asumir pérdidas, la encrucijada

El fuerte repunte de la inflación, que en España se ha disparado hasta el 4% en septiembre, propulsada por la subida del precio de la electricidad, ha introducido al inversor de perfil más conservador en una encrucijada. Gracias al pequeño porcentaje que por definición puede invertir en bolsa, de hasta el 35%, sus carteras consiguen una rentabilidad media del 2,5% en lo que va de año, según datos de Morningstar -que es lo que ofrecen los fondos mixtos más cautos-, ya que la parte dedicada a los bonos apenas aporta rendimientos. Hace unos años habría sido suficiente para cumplir el objetivo básico de toda inversión, que es cubrir el incremento del coste de la vida. Pero ya no basta. El alza del IPC provoca que la rentabilidad real que obtiene un inversor de este tipo, una vez descontada la inflación, sea negativa. Sufre pérdidas latentes del 1,5%.

Encuesta a 15 firmas de análisis, brókeres y gestores

La segunda parte del refrán Sell in may and go away... es que ese dinero vuelve en octubre siguiendo esta teoría que se cumple -a diferencia de otras- por norma general. Y las bolsas ya están ahí. Aunque, no es baladí, este año es diferente. ¿Por qué? Por un lado los mercados llevan un rally a sus espaldas considerable, buscando la manera de recuperar todo o parte de la escabechina que supuso el Covid para sus valoraciones. Por otro, muy a pesar de los toros del mercado, hace semanas que el ánimo inversor está de capa caída. No solo se aprovechó la crisis de Evergrande en China para hacer claudicar a los más optimistas, sino que hay quien teme que se utilice cualquier excusa -como la inflación o las ventas masivas en el bono americano- para que este 2021 rompa con la tradición y cierre con un trimestre bajista.

El Corte Inglés negocia estos días la incorporación de un socio español de contrastado prestigio y solvencia para su filial de Seguros, con el objetivo de diversificar sus negocios, no solo en el ámbito de las coberturas de riesgos sino también en la comercialización de fondos de inversión. Tal y como informó elEconomista en su edición de ayer, la multinacional española tiene sobre la mesa las propuestas de Mutua Madrileña y Mapfre -cada una con sus características diferenciales-, para incorporar a uno de ellos en el capital de Seguros El Corte Inglés antes de finales de este año.

La alta rentabilidad que se asocia a la deuda high yield se ha quedado en migajas en el contexto actual, a pesar de que sus rendimientos han subido en los últimos días al calor de una inflación más alta. El incremento de ésta provoca ya que el interés real de estos bonos a nivel global sea el más bajo de este milenio -hay datos desde el año 2000-. En concreto, es del 0,84%, que es lo que obtiene un inversor al restar el IPC, del 4,2%, al interés a vencimiento de este activo, del 5,04%, según reflejan los índices de Bloomberg y Barclays. Se trata de una situación atípica, ya que en los últimos años, y en el peor de los casos, los bonos basura siempre han ofrecido al menos 3 puntos de rentabilidad real.

Todos los fondos de bolsa española (menos uno, Iberian Value) están en positivo este año, con un Ibex 35 que sube un cerca de un 8,5% desde enero. Unas ganancias que crecen hasta el 10,55% si se incluyen los pagos que realizan las cotizadas. Pero las diferencias en el rendimiento de unos y otros son notables, y no siempre aquellos con más partícipes resultan ser los más rentables. Entre aquellos que concentran más de 1.000 accionistas, alrededor del 60% gana menos que el Ibex con dividendos este año, con datos de Morningstar hasta el pasado 21 de septiembre.

Con los tipos tan bajos, arañar algo de rentabilidad en renta fija no es una tarea sencilla este año. La mayoría de índices de deuda arroja pérdidas desde enero, según los de Bloomberg y Barclays. Sin embargo, existen gestores que también son capaces de generar valor en el contexto de mercado actual. Entre los veinte mayores fondos españoles de renta fija, dos logran rentabilidades superiores al 1% en lo que va de año, según datos de Morningstar, hasta el pasado 20 de septiembre.

El duelo entre los colosos de la gestión valor española por el liderazgo en el año continúa. Dos semanas después de que Cobas Iberia, el fondo que gestiona Francisco García Paramés, dejara de ser el segundo fondo activo de bolsa española más rentable de este ejercicio -tras meses siendo el primero-, este vehículo recupera la segunda posición, que arrebata a Magallanes Iberian Equity, y recorta su distancia con el primero, Horos Value Iberia, hasta los 3 puntos.

La bolsa española ofrece este año una rentabilidad que ronda el 12,3%, si se incluyen los dividendos que reparten sus cotizadas. La mayoría de fondos activos que invierte en este mercado es capaz de superar al índice, que es lo mínimo que se espera de ellos. Sin embargo, también hay productos que logran menos de la mitad de lo que gana el selectivo.