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La diferencia entre los 'bonos basura' y la inflación es la menor de este milenio

La alta rentabilidad que se asocia a la deuda high yield se ha quedado en migajas en el contexto actual, a pesar de que sus rendimientos han subido en los últimos días al calor de una inflación más alta. El incremento de ésta provoca ya que el interés real de estos bonos a nivel global sea el más bajo de este milenio -hay datos desde el año 2000-. En concreto, es del 0,84%, que es lo que obtiene un inversor al restar el IPC, del 4,2%, al interés a vencimiento de este activo, del 5,04%, según reflejan los índices de Bloomberg y Barclays. Se trata de una situación atípica, ya que en los últimos años, y en el peor de los casos, los bonos basura siempre han ofrecido al menos 3 puntos de rentabilidad real.

El propio Jerome Powell ha reconocido ya que la inflación "es más preocupante y estructural ahora que a principios de año", después de haber insistido en las últimas semanas de que se trataba de algo transitorio, lo que ha desencadenado una oleada de ventas en los bonos, que ha elevado, de nuevo, sus rentabilidades ante la posibilidad de que se acerque el tapering a noviembre. Las previsiones de inflación de los organismos internacionales apoyan que la inflación seguirá alta. Las de la OCDE apuntan a que el IPC medio de las principales economías del G-20 crecerá hasta el 4,5% en el último trimestre del año. Aunque se moderan para 2022.

Aún peor con EEUU y Europa

Esta anomalía que se está produciendo es aún más acusada cuando los emisores son empresas americanas o europeas, donde ni siquiera este tipo de deuda es capaz de proteger frente a la inflación. En el caso de los bonos basura americanos, el interés que ofrece el índice a vencimiento se encuentra en el 4,68%. El problema es que ese porcentaje se queda corto al lado del 5,4% que han repuntado los precios en la primera economía del mundo. La magnitud es tal que, según datos de Deutsche Bank recogidos por Bloomberg, el 85% de los bonos basura de Estados Unidos brinda hoy en día rentabilidades inferiores al IPC anual, cuando esta cifra nunca ha estado por encima del 10% en el pasado.

En Europa sucede algo similar. La deuda high yield de esta región ofrece un retorno del 2,93% a vencimiento -el más bajo dentro de este universo-. Si a ello se resta una inflación del 3% en la zona euro, el resultado es que el inversor sufriría ligeras pérdidas, de 0,07 puntos. Además, debe tenerse en cuenta que, a futuro, la expectativa de rentabilidad de los bonos basura europeos se encuentra por debajo de la esperada para los bonos basura globales y americanos.

Una fuente de rentabilidad

En el pasado la deuda con alta probabilidad de impago ofrecía una rentabilidad superior a la actual. Sin embargo, Ignacio Victoriano, responsable de renta fija y gestor de fondos de Renta 4 Gestora, recuerda que, "de las pocas oportunidades que tenemos en el mercado se dan en el high yield, motivado por las buenas perspectivas económicas para 2022 y 2023, que están provocando la mayor subida de rating netas de los últimos años. Las empresas en general han hecho mucha liquidez y se ha producido una fuerte expansión de los beneficios de las compañías high yield y también su desapalancamiento. Todo ello se traducirá en mejoras de rating y menores default", indica a la par que explica que han adoptado un posicionamiento conservador en sus carteras puesto que la rentabilidad es muy escueta y el rendimiento futuro vendrá por reducciones en los tipos de interés, cuando la expectativa de esta gestora es que estos vayan a más.

A día de hoy, la expectativa de rentabilidad de un bono high yield global se encuentra en torno al 4,6%, según los índices de Bloomberg y Barclays, más del doble de lo esperado, por ejemplo, para los bonos corporativos con grado de inversión, con menos riesgo asociado. Sin embargo, en un pasado no muy lejano, la previsión de rentabilidad para esta misma deuda llegó a escalar por encima del 12%. Fue en marzo de 2020, en pleno estallido de la pandemia, cuando el cierre de la actividad económica desató el temor a que se produjera una oleada de impagos, provocando la caída de su precio y subida de sus rentabilidades. En otras crisis anteriores la expectativa de rentabilidad fue incluso más alta. Tras la caída de Lehman Brothers llegó a dibujar un máximo en el 21%.

En el caso de la europea, la expectativa de rentabilidad es de solo el 3,19%; mientras que la de la americana ha repuntado en los últimos días hasta el 4,04%.

Tres años seguidos de ganancias

El precio de los bonos con alta probabilidad de impago globales no ha dejado de subir desde 2019, un periodo en el que se han apuntado una subida del 21%. La última vez que este activo arrojó pérdidas por precio a cierre de un ejercicio fue en 2018, cuando los tambores de guerra comercial entre China y Estados Unidos desataron una crisis de mercado en el último trimestre del año provocando que ningún activo sirviera de refugio para el inversor. Aquel año, su precio retrocedió un 4%.

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