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Las 'palomas' de la Fed tomarán el control de la inflación en EEUU

Nueva York

Desde el azote de la pandemia, las dos especies reinantes en la fauna monetaria han convivido con cierta armonía aupando la glotonería de la Reserva Federal y dejando el precio del dinero, de nuevo, en mínimos históricos. No obstante, con una economía que "sigue fortaleciéndose", según confesó este martes el presidente del banco central de Estados Unidos, Jerome Powell, ante el Comité Bancario del Senado, el plumaje de los altos funcionarios de la institución se demuestra cada vez más importante.

n un momento en que el Comité de Mercados Abierto de la Fed (FOMC, por sus siglas en inglés) alista ya la reducción de sus compras de deuda, un golpe furtivo y rapaz de los halcones, como se conoce en la jerga a los funcionarios que abogan por endurecer las condiciones para controlar la inflación, o el picoteo de las palomas marcará la tendencia del precio del dinero el próximo año. Powell, quien confesó a los senadores que "la inflación es elevada y probablemente seguirá siéndolo en los próximos meses antes de moderarse", ya adelantó la semana pasada que el tapering está al caer. El recorte en los 120.000 millones de dólares mensuales que engulle el banco central podría oficializarse en noviembre y es un paso clave antes de pensar de nuevo en volver a subir los tipos de interés.

Una acción que recaerá fundamentalmente en la composición del FOMC el año que viene. Inicialmente, los cuatro presidentes regionales de la Fed que tomarán el testigo de voto en el seno de la Fed son en su mayoría halcones. El presidente de la Fed de San Luis, James Bullard; la presidenta de la Fed de Kansas City, Esther George, y el presidente de la Fed de Boston, Eric Rosengren, han favorecido que la Fed inicie su tapering lo antes posible. Por su parte, a la presidenta de la Fed de Cleveland, Loretta Mester, ha incidido en que le gustaría que las compras de activos terminaran a mediados de 2022.

Sin embargo, esta tendencia quedó huérfana esta semana después de que Rosengren anunciase que se jubilará en los próximos 10 días por problemas de salud. Paralelamente, su homólogo en la Fed de Dallas, Robert Kaplan, también dio a conocer que dejará su posición. Ambos han sido objeto de críticas por sus inversiones personales. Aunque se trata de un hecho poco frecuente, la pérdida de dos presidentes regionales subraya los peligros de un mercado que negocia como si la Fed fuera una entidad estática representada por su Resumen de Proyecciones Económicas en lugar de un grupo fluido en el que las mentes pueden cambiar rápidamente.

Junto con el plan de reducción de compras, la atención del último FOMC se centró en el gráfico de puntos de las previsiones de tipos que adelantó las expectativas del mercado a una primera subida en 2022. Ahora dos de esos puntos desaparecen. Dos sustitutos con una tendencia más acomodaticia podrían hacer que los puntos vuelvan a telegrafiar que la primera subida de tasas podría retrasarse de nuevo a 2023.

La renominación de Powell no está todavía asegurada y varios senadores demócratas, como es el caso de Elizabeth Warren, se oponen a revalidarle

"Rosengren ha tendido a preocuparse más por la estabilidad financiera y, en consecuencia, a ser más beligerante en su política últimamente. Sin embargo, no hay ninguna razón para esperar que el nuevo presidente de Boston comparta esta opinión, lo que significa que sus opiniones relativamente agresivas (así como sus "puntos" en el diagrama) podrían ser sustituidas por un enfoque más moderado", revela Andrew Hollenhorst, economista jefe para EEUU de Citi.

Es importante tener en cuenta que los sustitutos de Rosengren y Kaplan se elegirán a través de los comités de búsqueda de sus respectivas instituciones regionales. Si para la reunión del próximo diciembre del FOMC no se ha nombrado un reemplazo, el vicepresidente primero de la Fed de Boston y el de la Fed de Dallas serán los encargados de poner su respectivos "puntos" en el diagrama de la Fed (también conocido como dot-plot).

Además, podría haber más cambios en la composición de la Fed. La renominación de Powell no está todavía asegurada y varios senadores demócratas, como es el caso de Elizabeth Warren, se oponen a revalidarle. El mandato del vicegobernador, Richard Clarida, expira el próximo 31 de enero, mientras Randal Quarles verá cómo su posición como vicepresidente de supervisión bancaria finaliza el 13 de octubre, aunque su mandato acaba en 2032.

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