Redactora de Bolsa&Inversión en elEconomista

El año pasado existían 580 fondos de inversión con al menos 15 años de antigüedad, y el último estudio de Pablo Fernández, profesor de finanzas del IESE, en el que analiza la rentabilidad de los fondos de inversión españoles entre 2007 y 2022, refleja las grandes diferencias en términos de rentabilidad entre ellos.

Los fondos activos de bolsa global con sello español vuelven a dejar el listón alto en este inicio de año. Según la clasificación creada por elEconomista.es, que agrupa a aquellos de bolsa internacional en los que al menos un 60% de su cartera está descorrelacionada de su índice de referencia, el segundo que más sube en el año de un ranking compuesto por 259 fondos lo es. Se trata de Merchfondo, gestionado por Jesús Imas, en Andbank, que avanza un 14,61%, según datos de Morningstar a 30 de enero, que está a solo tres puntos del primero, MS INVF Global Endurance A.

El perfil conservador del inversor español, con el que se define el 33% de los españoles, según el último Observatorio Inverco, y el aumento de la rentabilidad de la deuda pública ha derivado en largas colas a las puertas del Banco de España de personas dispuestas a hacerse con una Letra del Tesoro en plena ola de frío. La fiebre por comprar estos títulos no responde a que sean los más rentables, ni tampoco los únicos que ofrecen rentas. La mayoría de bonos aporta ahora rentabilidades atractivas, que en muchos casos compiten con los dividendos que reparten las cotizadas.

La reapertura de China desde noviembre ha permitido la recuperación de su renta variable, que el año pasado se vio penalizada por la política de cero Covid puesta en marcha por las autoridades del país. Las mismas que ahora se han propuesto resucitar una economía que se había paralizado, con medidas que buscan aumentar el consumo.

Nunca un enero ha sido tan positivo para la renta fija global en los últimos treintaitrés años (los índices de bonos de Bloomberg y Barclays ofrecen datos desde 1990). El precio de una cesta representativa de deuda a nivel mundial ha subido un 3,3% este mes, tras desplomarse más de un 16% en 2022 ante el cambio de rumbo de los bancos centrales.

Llega la primera cita en el calendario de 2023 de los dos grandes bancos centrales: la Reserva Federal estadounidense (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE). El primero anunciará sus decisiones de política monetaria el miércoles y el organismo presidido por Christine Lagarde se reunirá el jueves. Una nueva subida en los tipos de interés protagonizará ambas reuniones, aunque los expertos empiezan ya a calcular cómo pueden restringir más sus políticas a través de la reducción de sus balances. Los tipos tocarán techo en ambos casos este año, y la siguiente pregunta es cuánto disminuirán la liquidez con la que han inundado el sistema en los últimos años.

El fondo que gestiona José Ramón Iturriaga en Abante, Okavango Delta, ya no es el más rentable del año de la Liga, la herramienta en la que elEconomista concentra a aquellos de bolsa española de gestión activa. La primera posición pertenece ahora a Xavier Cebrián, con su fondo GVC Gaesco Bolsalíder, que obtiene una rentabilidad del 13,26% desde que empezó el año, con datos de Morningstar hasta el pasado 24 de enero, casi cuatro puntos más que el Ibex con dividendos en el mismo periodo.

La bolsa europea ha vuelto a situarse en el radar de los inversores, al menos temporalmente. Según datos de Citi, los fondos que invierten en este mercado recibieron entradas netas por primera vez en casi un año en la semana que acabó el pasado miércoles, por valor de 200 millones de dólares. Por el contrario, los fondos de bolsa americana sufrieron reembolsos netos de 5.800 millones de dólares en el mismo periodo.

A pesar del buen comportamiento de la bolsa española el año pasado en comparación con otros mercados, el Ibex 35 es uno de los pocos índices que todavía no ha recuperado los niveles previos al Covid. Su saldo en los últimos tres años es más negativo que el de la bolsa europea y americana y, aún así, algunos gestores han logrado crear valor para sus partícipes mediante sus fondos activos de bolsa española en este periodo.

Las gestoras no están dispuestas a desaprovechar la oportunidad que representa ahora una renta fija que vuelve a estar en disposición de cumplir con su papel tradicional en las carteras, el de diversificar y ofrecer rentas, tras años en los que apenas ha ofrecido rentabilidad. La prueba es que solo el año pasado lanzaron más de una veintena de estos productos, que invierten en deuda a largo plazo. En concreto se registraron 23, según los últimos datos publicados por Inverco, a cierre de año. Ninguna otra categoría, entre las principales de los fondos nacionales que invierten en activos españoles, experimentó un crecimiento tan fuerte. Tras ellos se situaron los fondos con un objetivo concreto de rentabilidad no garantizado, que se construyen, también, con una parte importante de renta fija. En su caso se lanzaron 17 nuevos.