Economía

China inicia su cambio de modelo: la caída de Evergrande es solo el principio de algo mucho más gordo

  • Pekín quiere recuperar el control de la economía y reducir la dependencia de la deuda
  • La nueva represión toca a las fintech, educación privada, juegos, criptos...
  • Se busca un modelo más sostenible, verde, equilibrado y con menor desigualdad
Decenas de viviendas sin acabar en en la región china de Mongolia interior. Foto de Alamy

China lleva décadas creciendo muy por encima de la media global y, por supuesto, de los países avanzados. El modelo de este fuerte desarrollo estuvo basado primero en un sector exterior que llegó a generar superávits por cuenta corriente del 10% del PIB (el mayor superávit del mundo). Con la crisis financiera de 2008, este modelo se agotó. Pekín redirigió de forma brusca su política hacia la demanda interna (sobre todo la inversión), un modelo alimentado de un endeudamiento masivo del sector privado (empresas y familias), generando una burbuja de deuda que parece infinita, pero que como todas es insostenible en el largo plazo. El paradigma de este modelo 'agotado' es Evergrande. Ahora, las autoridades chinas quieren desinflar esa burbuja evitando una catástrofe (un juego de equilibrios muy complejo). Esta vez parece que Pekín va en serio.

La crisis financiera de 2008 forzó a China a buscar una nueva vía para mantener un crecimiento notable, aunque a la baja. La solución fue estimular la demanda interna a través del crédito a empresas y hogares. Desde entonces, la deuda privada del país (sobre todo empresas y algo las familias) se ha disparado hasta rozar el 300% del PIB (buena parte invertida en ladrillo), frente al 117% de 2008.

Pero los riesgos de basar el crecimiento en montañas de deuda son muchos (burbujas, ineficiencia en la asignación de recursos, riesgo de un cambios en la percepción de los mercados...). Ahora, Pekín quiere un sistema diferente, sostenible, asentado en el consumo interno, más igualitario, menos dependiente de la deuda y en el que el Estado recupere el control de la economía. Este es el camino hacia una 'Prosperidad Común' (Common Prosperity), un camino en el que Evergrande es quizá uno de los primeros baches importantes, pero el objetivo es llegar mucho más lejos.

El cambio iniciado se puede ver en la batería de medidas y anuncios de las autoridades que ya han tenido una fuerte repercusión en los mercados: represión sobre las tecnológicas, un mayor control del crédito, multimillonarias donaciones de grandes fortunas (en gran parte por la petición del gobierno), veto a las criptomonedas, reducción de las emisiones y la contaminación (generando una crisis energética), el no rescate o refinanciación de empresas 'zombi'... China está dejando atrás la política de seguir 'cebando' la burbuja para conseguir unos puntos más de PIB cada año, para afrontar el problema de frente.

Lo complicado en estos casos es lograr un equilibrio. Llegar al punto deseado sin generar un terremoto económico y financiero por medio. A corto plazo, como se está viendo, será doloroso. La caída de empresas endeudadas puede afectar al PIB, al empleo y al bienestar social. Nomura y otras instituciones están rebajando las previsiones de PIB para el 'gigante asiático' una vez que se ha visto el cambio de estrategia. La caída de Evergrande puede ser el reflejo de este punto de inflexión: dolor a corto plazo, para lograr una economía más sostenible, inclusiva y sólida en el largo.

Durante el último año, el Partido Comunista Chino ha estado realizando un esfuerzo para acabar con los 'excesos capitalistas reales o percibidos'. Todo forma parte de la agenda del 'Red New Deal' o Nuevo Acuerdo Rojo del presidente Xi Jinping, que está dentro del plan 'Common Prosperity' o Prosperidad Común, cuyo objetivo es abordar la desigualdad extrema, reducir el alto endeudamiento y las prácticas no competitivas y, al parecer, frenar a algunos de los magnates y otras personas influyentes", explica Erik F. Nielsen, economista jefe de investigación de Unicredit en una nota.

Los sectores en el punto de mira de Pekín

La nueva represión implica una regulación más estricta en una amplia gama de sectores, que incluyen fintech, redes sociales, comercio electrónico, entretenimiento, educación privada, juegos, criptomonedas y sector inmobiliario. "Asumir que todo esto se puede hacer sin consecuencias para el crecimiento económico parece demasiado heroico para mi gusto... Parece que estas medidas enérgicas pueden ser una respuesta al creciente descontento público por el elevado coste de vida para grandes proporciones de la población, junto con la extrema desigualdad", asegura el experto de Unicredit.

Alicia García-Herrero, economista Jefe para Asia Pacifico en Natixis, explica en declaraciones a elEconomista que el plan 'Common Prosperity' "requerirá un trasvase importante de recursos de los más pudientes a los que no lo son, pero también una centralización del poder en el Estado. Para intentar garantizar la paz social, especialmente después del fuerte impacto de covid en las clases menos pudientes y, con ello, poder mantenerse en el poder".

"En cualquier caso, la incertidumbre sobre cómo terminará esto y cuáles son los objetivos finales del gobierno es, comprensiblemente, desconcertante para los mercados. Después de todo, sabemos que las burbujas inmobiliarias financiadas con deuda son peligrosas porque conducen inevitablemente a una recesión y una recuperación relativamente lenta", escribe Nielsen en la nota.

Está claro que China quiere cambiar su modelo de crecimiento, pero Nielsen se pregunta por qué está dando todos los pasos a la vez y mostrando su mano más dura con tantos sectores, incluido el sector inmobiliario, que ha sido uno de los motores de la economía china en los últimos años. Este experto revela que hay cálculos en los que se muestra que el inmobiliario supone hasta un 29% del PIB chino, "una exposición mucho más alta que la de España o Irlanda antes de que estallase la burbuja en 2008".

Líneas rojas para las empresas 

El caso de Evergrande es el más visible porque está ocurriendo ahora y, sobre todo, por el tamaño de la firma. Es la empresa perfecta para mandar una advertencia al resto. China ha impuesto líneas rojas muy claras para diferenciar entre las empresas que pueden sobrevivir y recibir ayuda. En agosto de 2020, los reguladores chinos introdujeron 'tres líneas rojas' que las empresas del sector deben cumplir: (1) una relación de deuda sobre activos (excluidas las preventas) de menos del 70%, (2) una relación de apalancamiento financiero (gearing ratio) de menos del 100%, y (3) una relación de liquidez sobre deuda a corto plazo de más de 1 (para que la empresa pueda afrontar los vencimientos de deuda más cercanos con tesorería).

Si una empresa no cumple con estas líneas rojas, entonces tendrá que afrontar restricciones importantes en términos de cuánto puede incrementar su deuda para seguir 'sobreviviendo'. Aunque estas reglas entrarán totalmente en vigor en 2023, las autoridades están empezando a aplicarlas de forma progresiva. Evergrande está sufriendo de cierta forma estas restricciones: nadie se ha atrevido a prestar liquidez al gigante inmobiliario para que no incurra en default. El caso de Evergrande es el más visible, y quizá Pekín lo está aprovechando para mandar una advertencia al resto de la economía.

Las informaciones que se han filtrado desde el Gobierno de China hablan de una caída ordenada de Evergrande, lo que pondría de manifiesto que el cambio de modelo económico está aquí. "Pekín parece estar listo para lanzar este 'disparo de advertencia' a otros actores apalancados en el sector inmobiliario, pero sospechamos que las autoridades también están interesadas en evitar el contagio sistémico, especialmente porque la economía en su conjunto se está debilitando", advierte Gille Möec, economista jefe de Axa Investment Managers, en una nota sobre la caída de Evergrande.

La vivienda y la desigualdad

Möec sintetiza el trabajo de sus compañeros Aidan Yao y Shirley Shen, de Axa Investment, que señalan en un artículo reciente los puntos donde quiere actuar China con este tipo de medidas: 1 eliminar los riesgos de la economía (elevado endeudamiento, por ejemplo); 2 asegurar una competencia más justa; 3 controlar mejor los datos y 4 promover la igualdad social y abordar los desafíos demográficos de China. El denominador común de todos estos puntos reside en el plan Prosperidad Común, "la búsqueda de un modelo económico más inclusivo y que respalde la estabilidad social, lo que puede implicar algún sacrificio en el crecimiento intensivo de China", explican estos expertos.

Möec pone el ejemplo concreto del auge inmobiliario de China: "Por supuesto que ha impulsado el crecimiento, pero los altos precios de las viviendas están contribuyendo a la desigualdad y la tensión social. Frenar el crecimiento desenfrenado de este sector combina objetivos de estabilidad política y financiera". Algo similar ocurre con las grandes tecnológicas, que se han convertido en fuentes de datos muy ricas y han generado nuevos multimillonarios. Pekín quiere recuperar el control de esos datos y repartir, en parte, esa riqueza.

Un camino lleno de riesgos

Todo suena muy bien. Sin embargo, como se viene recordando a lo largo del texto, los riesgos son muchos. El mayor control y la represión sobre los sectores que han sido motor de crecimiento puede lastrar de forma notable el PIB y el empleo a corto plazo. Además, existe el riesgo de que estas medidas tengan un impacto más duradero y dañino en la actividad, porque como apuntan desde JP Morgan, el 60% de la riqueza de los hogares chinos está en vivienda. Si el mercado inmobiliario sufre, también lo hará el precio de la vivienda, lo cual tendrá un impacto, no solo sobre las promotoras e inmobiliarias, también sobre la riqueza y el consumo de los hogares chinos. 

Así está repartida la riqueza de los hogares chinos

Por último, parece evidente que estas medidas destinadas a lograr un país más igualitario y 'justo' tendrán también un impacto sobre la competitividad de China en el mundo. Este es uno de los grandes dilemas entre políticos y economistas, quizá también en la sociedad. Elegir entre una economía de alto crecimiento, competitiva, pero más desigual o una economía más igualitaria, pero menos competitiva y de menor crecimiento. Alicia García-Herrero cree que China va a apostar ahora por lo segundo: "Common Prosperity hará a China menos competitiva y, quizás, hasta más justa. Ambas cosas son buenas noticias para el mundo".

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Comentarios 13

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social
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"Se busca un modelo más sostenible, verde, equilibrado y con menor desigualdad" es decir volver al comunismo pero pintado de verde. En Europa llevamos tiempo en ello y allí están los resultados estancamiento económico y lento empobrecimiento, el problema con el socialismo sobre todo el mal llamado democrático es que los resultados de la lenta decadencia se ven a muy largo plazo y en parte sería una buena noticia sobre todo para EEUU que China gire al socialismo ya que eso implica salida de capitales, desinversión y emigración del talento.

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#1
KIKO GOMEZ ORTIZ
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Tengo plena confianza en que el Partido Comunista Chino lograra sus metas, y creara un nuevo coronavirus mas verde, ecologista, sostenible, igualitario y multigenero lesbico que fluye a butanero metrosexual.

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#2
Fed
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Que diferencia hay entre China y Europa si Europa funciona a base de tipos negativos e imprimiendo dinero a tope?

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#3
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Han creado una economía artificial y no solo en china

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#4
Fran
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China ha hecho lo mismo que Occidente, simplemente ve el problema y actúa. Además de dejar caer empresas, no como aquí que rescatamos con dinero público todo lo que políticamente se quiera, tenemos capitalismo a la carta, el peor de todos.

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#5
Diego desde Tabarnia
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Talmente. Así como un virus artificial. Y ahora a esperar al siguiente, hasta que pasemos de humanos a borregos zombis.

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#6
Chinos
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Especialistas en copiar, aprovechándose del sudor ajeno, para después vender lo mismo (habitualmente con menor calidad) con reglas laborales y sociales claramente ventajistas.

Encima se enteran (o crean) un virus y se callan hasta que toda la humanidad está infectada, y como consecuencia, millones de personas mueren o quedan tocados para el resto de sus vidas....Y aquí la peña, venga a comprar chollos chinos, sin darse cuenta de que el ahorro les cae directamente como una pedrada encima de sus cabezas.

En fin...

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#7
Que pena...
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En parte su megavirus de laboratorio les ha explotado en los morros y ninguna pena me dan..

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#8
An
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Deseando de que ests mierda china acabe y la globalizacion de los cojoness….

Gracias a esta mierda en españa no hay ni fabricas de zapatos….

No hay pymes…. No hay comercios de calidad….

Que se vayan ya a la mierda

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#9
Papi
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Modelo verde, y se han puesto a quemar csrbon como locos.

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#10
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Anonimo Anonimo
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Madre mía... cuanta ignorancia, racismo y prejuicios juntos en cada comentario.

Todavía hay gente escudándose en el virus para justificar la incompetencia de sus gobiernos. Típica postura del perdedor, la culpa es de los demás, no mia.

Más de lo mismo con que "copian"... Occidente se dedicó a colonizar, violar, invadir y robar, a otros países y no nos hechamos las manos a la cabeza. Innovación en 5G, en Inteligencia Artificial... Ahora USA, junto con sus vasallos Europeos también quieren copiar la idea de la ruta de la seda... No sé yo quién copia ahora aquién.

Luego están los hipócritas que dicen que China está así por que tiene "trabajos esclavos", ojo !!! Anda que esa gente no habrá salido de su pueblo en su vida... A poco que viajes verás turistas Chinos por todos lados, y sí, es por que trabajan, tienen su sueldo y se pueden ir de vacaciones, como cualquier persona. Pero los ignorantes serán incapaces de reconocer tal hecho.

Típico perdedor... "China es 1ª potencia mundial por que tiene trabajos esclavos y muchos Chinos"..., luego ves a la India, que tiene más población y fábricas derribándose con los empleados dentros y ahí siguen los ignorantes erre que erre, que China bla, bla y bla...

Puntuación -11
#11
Manolo
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La sociedad China está empezando a experimentar algunos de los problemas que llevan varios años instalados en las economías occidentales (principalmente la desigualdad, la acumulación de gran parte de la riqueza en pocas manos).

Si es cierto lo que dice el texto, China está cogiendo al toro por los cuernos para cambiar un modelo que no le gusta por otro en el que cree, cosa que ningún otro país avanzado está haciendo.

Desde luego China demuestra que quiere y puede.

El que otros paises no lo hagan deja la duda de si es porque no quieren o por falta de poder para hacerlo, y esa duda no es un buen mensaje para nadie, ni para los ciudadanos, ni para las potencias en crecimiento como China.

Un artículo muy nteresante y bien expuesto (no como cuando hablan de bitcoin).

Puntuación 5
#12
Continuo
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El 70% de la Energia en China proviene del Carbón, eso no lo cambian ni en 80 años, Lo único que queda claro es que el PCCh tienen bien atado los hilos y lo quiere tener todo bien controlado para seguir manteniendo su "estatus"

Puntuación 3
#13