Correlación no implica causalidad. Vicente Nieves lleva buscando explicaciones a los movimientos de los mercados y de la economía desde la crisis financiera de 2007. Aún no tiene la respuesta.

La economía y los mercados dan muchas vueltas en cuestión de meses, semanas o incluso días. Hasta hace poco, China era la gran amenaza para la economía mundial. Las estrictas políticas de covid cero sumieron al país en una cuasi recesión que amenazaba con torpedear la cadena de suministros, intensificar la inflación global y poner un gran palo en la rueda de la economía mundial. Sin embargo, pocos meses después China y sus mercados se han convertido en una suerte de refugio contra las turbulencias financieras y la gran esperanza de la economía global.

La inflación está desbocada en la zona euro. Por primera vez en siete años, el IPC europeo podría haber igualado al de EEUU (aún no ha publicado su dato de junio), pero con una gran diferencia entre ambos bloques: los salarios en la Eurozona siguen a años luz de las subidas de precios. El resultado es un golpe sin parangón en las últimas décadas para el poder adquisitivo de los consumidores, que ven ante sus ojos cómo cada mes tienen que hacer un esfuerzo mayor para adquirir los mismos bienes y servicios que antes. Esta tormenta está estallando justo ahora, aunque se espera que la peor parte para los consumidores de la zona euro termine en el tercer o cuarto trimestre de este año, los acontecimientos están cambiando rápido y existe el riesgo de que la situación se agrave si llega una recesión, según los economistas de Citi. Entonces, el temporal que azota el poder adquisitivo de las familias pasaría a ser una tormenta perfecta.

El euro está cotizando con fuertes pérdidas el creciente riesgo de recesión en el Viejo Continente. La divisa única lleva meses sufriendo una depreciación frente al dólar, producto de la mayor debilidad relativa y del distinto ritmo de la normalización monetaria. No obstante, los indicadores adelantados publicados este martes están dando la puntilla final la divisa europea, que cae a mínimos de 2002 contra el dólar.

El Banco Central Europeo lleva años implementando medidas extraordinarias para reanimar la economía y la inflación. Esas herramientas y políticas se implementaron en momentos de desesperación (la Eurozona corría el riesgo de caer en una espiral deflacionista) ante la supuesta 'muerte' de la inflación. De modo que, durante su diseño, nadie pensó en el posible impacto de estas medidas si un día resucitaba la inflación de la noche a la mañana (y el BCE tenía que empezar a subir tipos). Ahora, la inflación está de vuelta, y si el BCE no hace nada, los bancos podrían comenzar a recibir una lluvia de millones sin esfuerzo ni riesgo, como consecuencia de esas políticas extraordinarias, cuyos efectos aún pueden perdurar años.

Se lleva hablando de recesión en la zona euro meses, prácticamente desde que comenzó la invasión de Ucrania. Sin embargo, aunque este era un escenario que iba ganando enteros, pocos bancos o instituciones lo han incluido en sus principales escenarios hasta esta semana. El banco de inversión Nomura asegura que la recesión comenzará en la zona euro justo después de este verano y se prolongará, al menos, durante un año entero.

El bitcoin y el resto de criptomonedas están inmersos en un mercado bajista que ha provocado una caída del 70% (desde máximos) o más en buena parte del universo. Muchos inversores se preguntan con avidez qué está pasando en este mercado que prometía dar muchas alegrías y funcionar como refugio de la inflación (el bitcoin llegó a ser apodado como el oro digital). Los economistas de Deutsche Bank han expuesto las fuerzas que mueven el mercado de las criptomonedas y han dado algunas pistas sobre lo que puede pasar con el precio del bitcoin de aquí a final de año y más allá.

Economía

Rusia podría empezar a comprar divisas de "países amigos" (vender rublos para comprar otras monedas de países aliados) para intentar influir el tipo de cambio del dólar y el euro, como medio para contrarrestar las fuertes subidas del rublo, según ha revelado este miércoles su ministro de Finanzas.

La Reserva Federal presentó en su última reunión la hoja de ruta para batir a la inflación y devolver los precios a la senda 'sostenible'. Las proyecciones presentadas por la Fed devuelven la inflación (PCE subyacente) a un nivel cercano al 2% entre 2023 y 2024, mientras que la economía sigue creciendo y los tipos de interés no llegan a rebasar el 4%. Todo demasiado bonito. Las voces críticas con el plan de la Fed y sus proyecciones son cada vez mayores. Los expertos creen que si los tipos de interés no suben por encima del PCE (el indicador fetiche de la Fed para medir la inflación) resultará imposible domeñar la inflación. La otra opción, que tampoco valora la Fed, para generar un periodo de desinflación es la temida recesión.

El IPC armonizado en la Eurozona se ha situado en el 8,6% interanual en junio (cinco décimas por encima del de mayo). Otra vez más, el dato de inflación de la zona euro ha superado las previsiones de los expertos (8,4% de consenso) y vuelve a poner dar otro toque al Banco Central Europeo para que suba los tipos de interés más rápido. Aunque el IPC de Alemania ha sorprendido a la baja, la inflación ha vuelto a subir en el resto de grandes economías. Para colmo, el respiro en la inflación alemana tiene toda la pinta de ser simplemente algo temporal (medidas extraordinarias aplicadas por el Gobierno). El crecimiento económico pierda fuerza y la inflación la gana. Este es un cóctel peligroso para la economía y un rompecabezas para el BCE.

La desaceleración de la economía en la zona euro es ya un hecho tal y como revelan los indicadores adelantados de las grandes economías. Por otro lado, la inflación sigue sin encontrar techo y no se le ve fin en el corto plazo. Con todo lo anterior, la llegada de una fase de estanflación o slowflation (bajo crecimiento con alta inflación), algo que hace unos meses solo aparecía en los escenarios más pesimistas, ahora parece irreversible. De modo que las previsiones más pesimistas de los analistas tienen que ir más allá y pronosticar un escenario "incluso peor".