Economía

La inflación destroza todas las previsiones en la Eurozona y mete en un lío al BCE tras marcar otro máximo histórico

  • Link Securities: "El BCE se va a ver cada vez más presionado para actuar"
  • "No es descartable que opte por acelerar el proceso de subidas de tipos"
  • El coste de esta decisión será una mayor desaceleración de la economía

Si las actas del Banco Central Europeo publicadas hace unos días revelaban la profunda división dentro del Consejo de Gobierno, el histórico dato de inflación publicado este martes, probablemente, ha fracturado aún más el seno de la institución. El IPC ha escalado hasta el 8,1% interanual en mayo (siete décimas más que en abril), otro máximo histórico en la zona euro, destrozando las previsiones que situaban la inflación en el 7,7%. Esto es munición para unos 'halcones' (defienden una política monetaria más restrictiva) que reclaman actuar ya y de forma más contundente (piden alzas de tipos de hasta 50 puntos básicos de una tacada). Además, todo esto sucede a poco más de una semana para la reunión del banco central.

Para el Banco Central Europeo, la situación ha dado un giro de 180 grados en pocos meses. De debatir si era necesaria una prolongación de los estímulos durante parte de 2021, ahora la pregunta es de cuántos puntos básicos tiene que ser la primera subida de tipos, mientras que el fin de las compras netas de activos están ya más que descontadas: "El BCE claramente ha superado la etapa de discutir si se deben aumentar los tipos y cuándo se debe hacer. Ahora, la única discusión parece ser si el BCE debería comenzar con una subida de tipos de 25 puntos básicos o de 50", aseguran desde ING.

La temporalidad de la inflación es historia

El IPC ha superado las previsiones de forma holgada en España, Alemania, Italia, Francia... Además, la temporalidad del fenómeno inflacionario es ya historia, ahora son los alimentos y el IPC subyacente los que preocupan. El banco central tendrá que revisar sus propias previsiones y reconocer que la inflación va a sobrepasar su objetivo en 2022, 2023 y también en 2024. 

La tasa mensual del IPC se ha situado en el 0,8%. De mantenerse este ritmo de crecimiento mensual durante doce meses, la inflación en la zona euro terminará superando el 10% interanual. Analizando los principales componentes de la inflación de la zona del euro, la energía ha vuelto a registrar la tasa anual más alta en mayo (39,2%, frente al 37,5% de abril), seguida de alimentos, alcohol y tabaco (7,5%, frente al 6,3% de abril), bienes industriales no energéticos (4,2%, frente al 3,8% de abril) y servicios (3,5%, frente al 3,3% de abril). Por otro lado, la inflación subyacente (no pondera alimentos frescos ni energía) se ha situado en el 4,4% interanual, seis décimas por encima del consenso del mercado.

Aunque la hoja de ruta la 'oficializó' la presidenta Christine Lagarde (primera subida de 25 puntos básicos en julio), telegrafiando los próximos movimientos del BCE, la renovada fortaleza de la inflación podría dar un giro de tuerca más a las previsiones del banco central y forzar una nueva capitulación de las 'palomas' (defienden unos tipos de interés bajos y estímulos abundantes). La fractura del BCE es cada vez más evidente. Por un lado, están los banqueros que piden poner coto a la inflación cueste lo que cueste ('halcones'). Por otro, están los miembros del Consejo de Gobierno que prefieren establecer el foco en la actividad económica (se desacelera a marchas forzadas), argumentando que las subidas de tipos no solucionarán el problema de oferta que acecha a la economía global, pero sí pondrán otro palo en la rueda de la recuperación.

A medida que la inflación siga sorprendiendo al alza, los primeros ('halcones') irán ganando terreno a los segundos ('palomas'). El dato de inflación de este martes da una clara ventaja a los primeros. "Es más, con la inflación todavía al alza, el BCE se va a ver cada vez más presionado para actuar, no siendo descartable que opte por acelerar el proceso de subidas de los tipos de interés oficiales, algo que puede terminar pasando factura al crecimiento económico de la Eurozona", aseguran desde Link Securities.

Parece poco probable que el BCE cambie su hoja de ruta a falta de nueve días para la próxima reunión, pero habrá voces que, aprovechando el nuevo máximo del IPC, clamarán por un movimiento en los tipos ya en la reunión de junio o al menos exigirán un compromiso de Lagarde para dejar la puerta abierta a subidas del precio del dinero más intensas si fuera necesario. Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers, destacaba en un comentario este lunes que "en el BCE continúa la deriva agresiva, con la posibilidad de iniciar el despegue de tipos de interés en julio con una subida de 50 puntos básicos ahora sobre la mesa". No obstante, el escenario base sigue siendo un alza de 25 puntos básicos.

Los salarios despiertan

Desde ING añaden en una nota que no solo la inflación, "para el BCE también es importante tener en cuenta que las expectativas de empleo, que siguen siendo sólidas a pesar de que la confianza económica ha disminuido en los últimos meses. Esto mantiene la presión del mercado laboral, que podría resultar en un crecimiento salarial más fuerte en los próximos trimestres... En otras palabras: la presión sobre el BCE es considerable". Los economistas de Commerzbank coinciden y creen que el dato de IPC de este martes acorrala al banco central.

Los salarios han comenzado a repuntar en la zona euro y lo han hecho con más intensidad de lo que habían previsto la mayor parte de los organismos financieros. La fuerte inflación y la escasez de trabajadores en ciertos sectores han llevado los salarios negociados a incrementarse de media un 2,81% en el primer trimestre de 2022 (frente al 1,5% del trimestre anterior). Esta es la mayor tasa de crecimiento en trece años, es decir, desde el primer trimestre de 2009.

En países como Alemania o Bélgica, los salarios ya crecen por encima de un 4%, lo que está levantado cierto temor a que se produzca una espiral precios-salarios. Se espera que en los países del norte la remuneración del factor trabajo siga acelerándose, por ello desde estos países se exige al BCE determinación para evitar que se produzca esta espiral.

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