Retail - Consumo

Los economistas ven en la inflación y el desabastecimiento una "bomba de relojería" para el sector agroalimentario

Juan Carlos de Margarida, decano-presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora
Valladolid

El director del Servicio de Estudios Econópmicos (ECOVAesutdios) del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Juan Carlos de Margarida, ha advertido de la "bomba de relojería" que pueden suponer la suma de la inflación y el desabastecimiento por los problemas logísticos para el sector agroalimentario de Castilla y León.

De Margarida, quien ha presentado los datos del Observatorio Agroalimentario de 2021, ha explicado que la pandemia de la COVID y la guerra de Ucrania han puesto al descubierto una serie de realidades, entre ellas el abandono de productos básicos como los alimentos, que han supuesto que se "trastoque" todo en España y Castilla y León, informa Ep.

Además, ha señalado que los problemas en la cadena logística actual pueden derivar a escasez de productos y de materias primas y la creciente inflación es algo "muy grave" con aumento de los costes de producción y, por lo tanto, del precio de los productos, lo que "especialmente" puede tener bastantes consecuencias en la industria agroalimentaria, con una disminución de ventas debido a un menor poder adquisitivo.

"Transformándose realmente en una bomba de relojería con unas consecuencias todavía no precisas", ha advertido el director de ECOVAEstudios, quien ha destacado la importancia del sector agroalimentario de Castilla y León, tanto por su contribución al Producto Interior Bruto (PIB), como su valor añadido y el mantenimiento del empleo.

Todo ello a pesar de que en 2021 en la Comunidad se perdieron 1.051 empresas de alimentación, 25 en la industria y 161 del sector mayorista y minorista, pero las diez principales empresas facturan 3.814 millones y dan empleo a 12.140 empleados y las tres más relevantes abarquen el 60 por ciento de ese volumen de producción.

Sin embargo, ha advertido del predominio de las microempresas, con un sector "muy atomizado", lo que supone un verdadero problema debido a la falta de competitividad, muchas veces por el tamaño empresarial.

En cuanto al empleo, ha señalado que la afiliación se ha incrementado de una forma "desproporcionada" (con un 12,7 por ciento más de afiliados), aunque se ha producido una disminución de los autónomos.

Otro dato positivo del sector, ha destacado De Margarida, es que el comercio exterior "va muy bien" y han aumentado las exportaciones de productos alimentarios en un 10,9 por ciento y las empresas exportadores un 11,7.

"Podemos decir sin lugar a dudas que Castilla y León es una Comunidad netamente exportadora de productos alimentarios o alimenticios", ha afirmado Juan Carlos de Margarida, quien ha añadido que fundamentalmente el mercado de la región es la Unión Europea (supone el 68 por ciento).

Estos datos, ha explicado, avalan que se trata de un sector "potente", "muy comprometido" y "prioritario" en el futuro en todos los niveles.

Inestabilidad

Sin embargo, ha advertido de que el sector se encuentra en estos momentos en una situación "compleja", con cierta incertidumbre y "muy tensionado", con un aumento continuado de los precios agrícolas debido a la escasez de la oferta, una disminución del consumo y con un aumento de costes por el aumento de insumos y especialmente de los fertilizantes, que han impactado en los costes de tal manera que muchas explotaciones son poco o nada rentables.

A todo ello se suma la guerra en Ucrania, que repercute "de forma desproporcionada" en los productos agrícolas de Castilla y León, con la dependencia de productos básicos como los cereales y el girasol, cuyas importaciones han disminuido, junto a la de abonos y fertilizantes, a lo que se suman problemas logísticos por el cierre de puertos de exportaciones de grano, lo que aumenta, por ejemplo, el pienso de los animales, que genera un colapso del sector ganadero que ya llegaba de una mala situación.

"A estos males", ha apuntado De Margarida, se suma la sequía en el campo, que ha afirmado que hace que se "desestabilice completamente" el sistema agrario y, por tanto, la industria agroalimentaria, por lo que ha pedido "de forma urgente" un plan de contingencia de la Unión Europea, que no debe "dormirse en los laureles", que asegure la producción agraria y la viabilidad económica de los agricultores y los ganaderos.

"Hay que asegurar la producción de nuestras empresas en nuestro campo y eliminar el desabastecimiento que unido a una desproporcionada carestía, que es en la inflación que estamos teniendo, que está constantemente incrementándose", ha avisado el presidente del ECOVA, quien ha apuntado que todo esto puede ser la "antesala" de una inestabilidad social y económica "de enormes proporciones".

Por otro lado, los datos del Observatorio han permitido identificar una serie de "amenazas" del sector, la primera de ellas su atomización, con un 99 por ciento de pymes, mucha rigidez en la demanda y "muy poca mentalidad empresarial", con una estacionalidad en el mercado.

Además, el peso dentro de la economía regional no es muy grande y fundamentalmente tiene un carácter familiar, con explotaciones de pequeño tamaño, que es un problema serio porque vertebra el territorio y fija población, pero falta relevo poblacional.

A este respecto, ha señalado que se estima que en la Unión Europea por cada joven agricultor menor de 40 años hay tres mayores de 65, pero en España son cuatro y, en Castilla y León, seis personas mayores de esa edad.

Otra de las amenazas del sector es que sigue habiendo muchas tierras sin cultivar debido al poco éxito de la promoción para cultivar las que estaban abandonadas que se ha hecho en Castilla y León.

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