Periodista económico

Es un axioma comúnmente aceptado en la teoría económica que el mejor remedio contra la enfermedad de la inflación es el jarabe de la política monetaria y más en concreto subir los tipos de interés. Y a ello se están aplicando los principales bancos centrales, desde la Reserva Federal de EE UU hasta el Banco Central Europeo (BCE) pasando por el Banco de Inglaterra.

Mientras el gobierno no haga un esfuerzo no se lo puede pedir a la sociedad”. Son palabras de un comerciante del centro de Madrid, recogidas por un diario nacional, sobre la obligación de apagar los escaparates a las 22,00h, y que reflejan el sentir generalizado de la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles, entre indignados e impotentes ante la política económica y la voracidad fiscal de un Gobierno que ha llevado a España a liderar el aumento de la presión fiscal en la OCDE pasado del 31,3% al 36,% por ciento del PIB bajo el mandato del sanchismo gobernante, mientras persigue a las comunidades autónomas que bajan los impuestos y sigue explorando nuevas figuras impositivas.

Ha sido salir Juan Manuel Moreno Bonilla con su programa de rebajas fiscales en Andalucía y desatarse todas las furias y la orgía de desvaríos del gobierno y de sus socios sazonada con su habitual concierto de demagogias y falsedades ampliadas por la crispación derivada de esta precampaña electoral adelantada en qué nos encontramos y el frenesí ante los resultados que anticipan las encuestas.

En vísperas de que el Gobierno apruebe la rebaja del IVA del gas del 21 al 5%, y con los estados miembros de la Unión Europea siendo una vez más el paradigma de la insolidaridad, y el egoísmo divididos sobre la tasa eléctricas, el tope a las emisiones de CO2 o los objetivos medioambientales para 2030, los analistas y los ciudadanos todos asistimos al esperpento de como el debate central sobre la crisis energética derivada de la invasión de Ucrania se centra sólo en el ahorro y en los precios obviando la cuestión fundamental que no es otra que la generación y el suministro.

Escribo estas líneas anonado aún por las palabras de la ministra de Justicia, Pilar Llop, en las que nos descubría la tremenda preocupación que sobre la renovación del Consejo General del Poder Judicial escucha en todas las conversaciones de todos los pasajeros cuando viaja en metro o en el autobús.

Mantiene la ministra Calviño que la economía española cerrará este año con un crecimiento en torno al 4,3%, mientras asegura que nuestro país afronta desde una posición favorable el alza de tipos de interés, resalta la “marcha positiva” del mercado de trabajo y califica de “buena noticia” la evolución del paro en el pasado agosto, mes en el que el número de desempleados aumentó en 40.428 personas y se destruyeron 189.693 puestos de trabajo.

Cuenta la fábula atribuida a Esopo como el escorpión le pidió a la rana que lo cargara para cruzar el río y la rana le dijo "¿Cómo sé que no me picarás?", a lo que el escorpión respondió: "porque haría que ambos nos ahogáramos". La rana aceptó; pero a la mitad del río el escorpión picó a la rana. Y cuando la rana le preguntó "¿por qué?, si los dos vamos a morir"; el escorpión respondió "es mi naturaleza".

El primer aviso lo ha dado el Tribunal de Cuentas en su informe de fiscalización de las líneas de crédito con aval del ICO, donde cuestiona la capacidad de la aplicación informática utilizada como instrumento de control del otorgamiento de los avales del Gobierno para concluir que los impagos de los créditos ICO empezarán a manifestarse de manera intensa en ejercicios futuros. En concreto son ya más de 5.000 los impagos detectados por el Tribunal fiscalizador por un importe de 339,14 millones que llevaban el aval gubernamental. Cifra que se complementa con las alarmas que desde hace meses vienen realizando desde las entidades financieras, encargadas de la gestión de los préstamos, denunciando que los ICO morosos se han multiplicado por cuatro en sólo un año, pasando de 1.100 millones en marzo de 2021 a 4.660 millones al finalizar el primer trimestre de este año, cuando sólo se había producido una mínima parte de los vencimientos.

Fortalecido por el espaldarazo de Scholz en Alemania y animado por el giro de Macron sobre al gasoducto MidCat Pedro Sánchez ha vuelto a demostrar esa habilidad política para el subterfugio y el enredo, inherente a su instinto de supervivencia, para reconvertir el debata en el Senado sobre la economía y el estado general de España que pretendía Núñez Feijóo en una comparecencia para explicar el plan de ahorro energético, que el presidente ha diseñado a conveniencia y en la que contará con la ayuda inestimable del reglamento de la Cámara Alta. Ordenamiento este que limita la réplica de los portavoces de los grupos posterior a las informaciones del Gobierno a sólo siete minutos, más otros siete de dúplica o réplica, similares a los que también dispondrá Sánchez, quien tendrá además la última palabra.

Análisis

Aunque con este Gobierno del sanchismo creíamos que ya nada ni nadie podía sorprendernos, el presidente y sus ministros se empeñan, como en el circo, en hacer lo más difícil todavía. Y la última pirueta, por ahora, la ha protagonizado Yolanda Díaz ofreciéndonos el esperpéntico espectáculo de ver a una ministra de Trabajo pidiendo a los sindicatos que salgan a la calle para tener un otoño caliente.