Banca y finanzas

Credit Suisse deja de ser dueño de su destino: las opciones de supervivencia del último quebradero de cabeza del mercado

  • "El dolor no terminará hasta que termine comprado", dice JP Morgan
  • La absorción por parte de UBS siempre ha estado encima de la mesa
  • Pero hay alternativas como la escisión del negocio más rentable
Bloomberg.

El respaldo de 50.000 millones de dólares del Banco Nacional de Suiza (SNB, por las siglas en inglés) no lleva ninguna exigencia, ni condicionante. Pero el mercado pide más que solvencia y apoyo financiero a Credit Suisse. Lejos de ser un problema de liquidez como el que tumbó a Silicon Valley Bank, la entidad de más de 160 años tiene puesto en solfa su futuro. En menos de dos años, los distintos banqueros que han estado al mando del banco han presentado tres planes de salvación y ninguno ha convencido.

Credit Suisse lleva desde hace tres años la corona de banco maldito. La entidad suiza no se ha perdido ni un charco financiero en los últimos años. El banco ha estado involucrado en un caso de espionaje corporativo, ha sido multado por fraude y corrupción en Mozambique, estuvo presente en el mediático estallido del fondo Archegos que dejó un buen orificio en la firma y ha sufrido una sentencia en contra por el lavado de dinero de un narcotraficante de cocaína. Toda ello ha llevado una espiral de continuos cambios en la cúpula y planes estratégicos.

La crisis bancaria de EEUU ha pillado a Credit Suisse con la guardia baja. Nadie duda de la solvencia o de problemas de liquidez de uno de los bancos más antiguos de Europa, más con 50.000 millones de dólares por parte del banco central de Suiza. La intervención del SBN no se puede considerar un rescate. Credit Suisse ha puesto de colateral activos por el mismo valor. Músculo le sobra, pero la desconfianza de los inversores sigue ahí. Las acciones vuelven a caer otro 10%.

Los analistas de JP Morgan hoy apuntaban a que el dolor no terminará para Credit Suisse hasta que termine comprado por otra entidad. Desde que empezará su caída a los infiernos en bolsa hace dos años, una OPA hostil sobrevuela sobre la entidad. Para las autoridades suizas, la fusión con UBS siempre ha estado encima de la mesa. Aunque la operación cuenta con varios obstáculos, empezando por los problemas de competencia y el alto que coste político que supondría. Una fusión de tal envergadura y de bancos tan iguales terminaría con muchos despidos.

A Credit Suisse no le faltan opciones, pero ninguna pasa por un Credit Suisse aguantando solo la actual crisis y entero. La actual directiva liderada Ulrich Körne presentó a final de 2022 un plan de reestructuración del banco para recortar gastos en todos los departamentos, incluido 9.000 despidos. La medida consiguió levantar 4.000 millones de dólares en una ampliación de capital, principalmente avalada por Arabia Saudí.

A pesar de la inyección, es insuficiente para enjuagar las pérdidas que ha ocasionado en balance los pufos de Archegos y de Greensill Capital. Goldman Sachs ya pronosticaba antes de que terminara 2022, que la entidad suiza iba a estar lejos de ser rentable este año y 2024. La firma apuntaba que iba a tener un déficit de capital de 8.000 millones de dólares. Y ese es el problema que hay. Tras años de pérdidas mil millonarias, no hay perspectiva de ganar dinero.

Una de las ideas que manejaba la actual directiva era elevar el negocio más rentable de gestión de cartera y altos patrimonio, a una supraestructura, alrededor de CS First Boston. El negocio de banca de inversión que está dando problemas, quedaría en una estructura inferior.

Hasta ahora, las soluciones que han planeado para la entidad han pasado también por despiezarla. Años atrás, durante el mandato de Tidjane Thiam, se planteó seriamente escindir el negocio nacional de Suiza y sacar el 25% a bolsas, como una forma de levantar capital. La opción quedó desterrada por varios miembros del consejo y algunos inversores importantes del banco. Pero ahora puede volver a entrar en juego.

Varios analistas apuestan por escisiones del negocio. Los analistas de Keefe, Bruyette & Woods en una nota titulada tras la inyección del SBN señala la alternativa de escindir los negocios como la solución más probable. Morningstar también dijo que la división del banco sería una alternativa, antes que afrontar otra ampliación de capital. Los analistas subrayan que el banco podría recaudar hasta 15.000 millones por alguno de sus negocios principales.

La escisión del negocio supondría un giro de 180 grados sobre el último plan de Körne, que sitúa a la división Wealth de patrimonio a la cabeza de la entidad, internamente se conoce a la nueva estructura como el nuevo Credit Suisse.

A pesar de que actualmente la banca de inversión del banco es la oveja negra, todavía gestiona cerca de 430.000 millones de dólares. Hoy se ha conocido que la entidad registra salidas netas de más de 200 millones de dólares de sus fondos administrados en Estados Unidos y Europa después del 13 de marzo, según ha revelado este viernes Morningstar Direct.

La opción de fusión con UBS está considerada como una salida de último recurso, informa Financial Times. El analista Kian Abouhossein de JP Morgan apunta a que en este escenario el plan de UBS pasaría por trocear la entidad. Se quedaría con la parte más rentable de alto patrimonio, sacaría a bolsa el negocio local y liquidaría el negocio de banca de inversión.

El SNB por ahora lo que ha hecho es comprar tiempo, aunque los mercados siguen impacientes. En último término, el banco central guarda la última carta, intervenir el banco y terminar con más de 160 años de historia de la manera más drástica posible.

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