Redactor de elEconomista.es. Este es un buen sitio para encontrar informaciones de bolsa y mercados financieros. También escribo en Ecotrader y podrás escucharme en el podcast Estrategia de Mercado.

La última semana del mes condicionó la tónica de todo agosto en el mercado de renta fija. En Europa la deriva de la crisis política en Francia tensó la deuda soberana gala ante la incertidumbre ejecutiva y la dirección del primer ministro francés, François Bayrou. Así, mientras la mayoría de bonos soberanos europeos a diez años salen de agosto con rentabilidades similares a las vistas el primero de mes, el bono francés con vencimiento a una década escala hasta el 3,5%: 15 puntos más que al cierre de julio.

El dragón de Shenzhen ha despertado y no es solo una metáfora. La bolsa China toma impulso hasta llevar al índice de referencia Csi 300 a subir un 14%, con lo que adelanta al Nasdaq 100 en 2025. En un alarde tecnológico, como el espectáculo de luces del dragón de la ciudad de Shenzhen que involucra a más de 1.400 drones en el cielo para dar forma al ser mitológico, las tech chinas reciben a los inversores que buscan compañías con valoraciones más atractivas que las que existen en la actualidad en Wall Street. Y hay varios vehículos de inversión accesibles en Europa para ser partícipe del renovado rally bursátil del gigante asiático.

La escalada bélica abre un nuevo capítulo en Europa. El banco francés BPCE acaba de emitir un bono de guerra con el objetivo de financiar proyectos en materia de defensa y seguridad en medio de la tensión geopolítica global y escasas horas después de que Alemania haya recuperado el servicio militar voluntario. Se trata de la primera emisión de deuda temática de estas características en la Unión Europea y una nueva herramienta con la que financiar proyectos tecnológicos y de infraestructura defensiva con una emisión prevista de 500 millones de euros.

El bono soberano del Reino Unido a 30 años anotó una rentabilidad del 5,6%. Con el repunte de su rendimiento en el mercado secundario ya cotiza en niveles no vistos desde 1998. La política monetaria del Banco de Inglaterra (BoE) dibujó un rumbo similar al del BCE en los últimos meses: un paulatino recorte de tipos de interés. Sin embargo, la inflación en las islas británicas y en la eurozona no fue de la mano.

Napoleón Bonaparte quiso estampar sus proezas militares en el Arco del Triunfo de París para glorificar su victoria en Austerlitz (a las puertas de la actual Eslovaquia) e inmortalizar su ambición territorial que llegó hasta Vilna (actual Lituania) en su campaña contra Rusia. Dos siglos después, la ironía histórica se impone. La actual crisis de Gobierno en Francia lleva a los bonos soberanos galos a cotizar con una rentabilidad de casi el 3,5%, la misma que ofrecen los títulos lituanos y los eslovacos cuando estos últimos cuentan con calificaciones de deuda mucho peores y de mayor riesgo.

El reloj de la inversión, la herramienta para posicionarse por tipos de activos según el momento del mercado, apunta a los bonos soberanos. Después de dos meses en los que las manecillas del instrumento ideado por Trevor Gretham, de Royal London Asset Management, se debatían entre la renta fija y la liquidez, ahora señalan con precisión a la deuda gubernamental como producto estrella para un periodo de crecimiento económico escaso y marcado por una inflación con riesgo de ser persistente. Es decir, una reflación que no da la hora para tomar posiciones en renta variable ante una bolsa sobrevalorada, como opinan la mayor parte de expertos en la actualidad.

La incertidumbre geopolítica mantiene bajo tensión al mercado de bonos soberanos y eleva la rentabilidad de la deuda europea a más corto plazo. No obstante, los mayores vencimientos también registran su particular repunte de rendimientos. Los bonos alemanes a 30 años ya ofrecen un 3,35% de yield que supone alcanzar un nuevo máximo no visto desde junio de 2011 por el aumento del déficit fiscal que se espera en Alemania y por el encarecimiento de los costes de financiación ante el fin de los recortes de tipos de interés del Banco Central Europeo.

Repsol se asomó al cierre semanal a los 14 euros por acción no vistos desde julio del año pasado. Con este último impulso, la petrolera integrada del Ibex 35 deja más de un 9% dentro de la Cartera Estratégica de elEconomista.es solo por la evolución de la acción, ya que habría que sumar el dividendo cobrado hace dos meses y en el que se remuneró al accionista con 0,5 euros por acción. La trayectoria que acumula Repsol permite ahora establecer el primer stop de protección en esta operativa con el objetivo de asegurar un mínimo del 5% de rentabilidad tras esta subida en bolsa. Es decir, se establece una orden de venta en los 13,39 euros por acción que darían una rentabilidad total del 8,5% incluyendo los 350 euros cobrados del dividendo repartido este verano.

Las ventas se impusieron en el mercado de deuda en la apertura del simposio de Jackson Hole. También lo hicieron en jornadas anteriores. Los bonos soberanos estadounidenses se crispan en agosto hasta alcanzar el 4,3% de rentabilidad vista en el mercado secundario para el caso de los títulos a diez años. Y es que el T-Note lleva todo el mes enfriando la posibilidad de que llegue un recorte de tipos de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) en su reunión de septiembre.

Warren Buffett popularizó la lectura de que si la capitalización bursátil de una bolsa, el valor combinado de todas sus empresas cotizadas, era 1,15 veces o más que el PIB de su país de referencia, el mercado estaba en territorio burbuja y sobrecalentado: una señal de alerta que históricamente precede a una corrección en la bolsa. Wall Street acaba de alcanzar su máximo histórico con 2,2 veces, casi el doble que indica una sobrevaloración extrema sobre la economía real de Estados Unidos en un contexto de índices neoyorquinos en máximos históricos.