Corresponsal de elEconomista en Italia

Italia confía en el apetito de los grandes inversores internacionales y prepara un banquete con hasta 20.000 millones de euros en activos de grandes empresas que piensa poner a la venta durante los próximos 3 años. Está cobrando vida en estas semanas el ambicioso plan que el gobierno de Giorgia Meloni aprobó el pasado septiembre: Roma prevé la recaudación de casi un punto de PIB dentro de 2026 a través de la venta de acciones de empresas como la petrolera Eni, el grupo de correos Poste Italiane y la compañía nacional de ferrocarriles, Ferrovie dello Stato.

El Gobierno de Giorgia Meloni acaba de presentar unos Presupuestos para 2024 que buscan financiar, a través de 15.700 millones de déficit adicional, la rebaja de impuestos prometida por la derecha italiana.

Un día de pánico en los mercados financieros fue suficiente para que la ultraderecha italiana diera marcha atrás sobre el impuesto que grava hasta un 40% las ganancias extraordinarias de la banca transalpina para 2022 y 2023.

Italia despidió a Silvio Berlusconi el pasado miércoles con un funeral de Estado participado por miles de personas en la plaza principal de Milán. Una atmósfera de luto, rota por los coros de los hinchas del AC Milán que gritaban "solo hay un presidente". Un eslogan que se aplica perfectamente también al partido de Berlusconi, Forza Italia, que se encuentra ahora sin líder y sobre todo sin su principal fuente de financiación. De hecho, unas horas antes de las exequias, la fuerza política reunió a su comité de presidencia para aprobar las cuentas de 2022. Forza Italia cerró el ejercicio con una deuda de casi 100 millones, garantizadas por el mismo Berlusconi. Para sus hijos, que heredan un patrimonio estimado por Forbes en 6,4 billones de euros, la cifra no es muy relevante: ellos mismos donaron el año pasado al partido 100.000 euros cada uno, permitiendo que la fuerza política saliera adelante. Sin embargo, la muerte del fundador lo cambia todo, ya que ninguno de los vástagos de Berlusconi manifestó su intención de comprometerse con la política. Además, Forza Italia ya no es lo que era: el partido que marcó casi tres décadas de la historia política transalpina, como principal fuerza del centroderecha, ahora cosecha en las encuestas poco más del 7%.

La muerte de Silvio Berlusconi marca el fin de una era. El anciano líder conservador, fallecido a los 86 años a causa de una leucemia, fue durante casi tres décadas un protagonista de la policía transalpina e internacional. Anteriormente fue celebrado por su éxito empresarial, habiendo inventado en Italia un modelo de televisión comercial que luego exportó con éxito a otros países como España. A pesar de ser Roma la capital del país, Berlusconi siempre ha tenido como cuartel general su mansión en las afueras de Milán, la capital económica donde había nacido en 1936, hijo de un funcionario de banco y de un ama de casa. Allí murió esta mañana a las 9.30 horas en el hospital San Raffaele, a unos escasos kilómetros de donde hace medio siglo empezó su increíble trayectoria empresarial y política.

Estimular el consumo para evitar la recesión. Este es el objetivo del Gobierno de Giorgia Meloni que se ha puesto manos a la obra para elaborar la próxima ley presupuestaria y anunció la subida del techo para los pagos en efectivo. Durante el debate por la moción de confianza en el Senado, la primera ministra italiana confirmó que su Ejecutivo está estudiando subir el importe máximo autorizado, que ahora es de 2.000 euros y que está destinado a bajar hasta 1.000 euros en enero de 2023, fijado por el anterior Gobierno de Mario Draghi. Meloni estaría pensando en subir la cifra hasta los 5.000 euros, a pesar de que su aliados de la Liga pidan un aumento hasta los 10.000 euros.

Giorgia Meloni ha sido nombrada como nueva Presidenta de Gobierno de Italia tras jurar el cargo este sábado. "Coincidimos con el presidente Mattarella en la necesidad de dar a la nación un Gobierno en el menor tiempo posible, debido a las muchísimas urgencias a nivel nacional e internacional" dijo la nueva presidenta italiana este viernes, tras reunirse con el Jefe de Estado, el presidente Sergio Matarella.

La victoria de Giorgia Meloni, con una ventaja considerable sobre sus aliados Matteo Salvini de la Liga y Silvio Berlusconi de Forza Italia, podría ser una buena noticia para la estabilidad de las cuentas públicas italianas. En la coalición ganadora que tendrá el control del 60 por ciento de los escaños del Parlamento transalpino, Salvini y Berlusconi son los líderes que más promesas económicas hicieron durante la campaña electoral, por un coste total estimado por los analistas en 70.000 millones de euros. Meloni a cambio, ha intentado mantenerse cautelosa, proponiendo cambios fiscales “paso a paso” en lugar de la introducción inmediata de una “impuesta plana” aupada por sus aliados.

Giorgia Meloni está lista para convertirse en la primera mujer en presidir un Gobierno italiano. La líder del partido post-fascista Hermanos de Italia arrasó en las elecciones generales del país transalpino, que deja atrás no solo a la coalición de centroizquierda (que se paró a 18 puntos de distancia) sino también a sus aliados Matteo Salvini de la Liga (8,9%) y Silvio Berlusconi (8,3%).

Italia celebra unas nuevas elecciones generales anticipadas este domingo

La victoria de la derecha en Italia está prevista por todos los informes que los principales bancos de negocios están difundiendo en estas semanas a sus clientes. De hecho, la ventaja de la coalición liderada por Giorgia Meloni en las últimas encuestas, publicadas dos semanas antes de los comicios como prevé la ley transalpina, rozaba los 20 puntos. Pero en un país como Italia ni siquiera un triunfo electoral es garantía de estabilidad.