Bolsa, mercados y cotizaciones

Las caídas del mercado por el Covid propiciaron en 2020 el regreso del pequeño inversor

Interior de la Bolsa de Madrid. Foto: Getty.
Madrid

El año de la pandemia del Covid deja una sensación agridulce. Por un lado, las consecuencias económicas y sociales de un virus que todavía sigue afectando a nuestra vida diaria, con la pérdida de seres queridos incluida. Por otro, la oportunidad histórica que ha significado para los inversores que han sabido sobreponerse a las brutales caídas de los mercados y apostar por su recuperación, tarde o temprano. De hecho, la bolsa norteamericana se encuentra otra vez en máximos históricos y la europea ha recuperado gran parte de lo perdido desde los meses de confinamiento severo, a menos de un 5% de ponerse en positivo.

Es cierto que la rápida recuperación de los índices desde finales de marzo, tras la reacción de bancos centrales y gobiernos para evitar el descalabro económico, no ha dejado muchas ventanas de oportunidad para entrar en el nivel más bajo. Y, como se comprobó en noviembre, con la mayor subida de la bolsa española en un mes, los inversores se muestran dubitativos a la hora de subirse al tren de la recuperación, como se ve en el bajo volumen de entrada de dinero en fondos de inversión en dicho mesa, por ejemplo.

Pero, en general, el pequeño inversor ha visto en la pandemia una oportunidad inigualable para invertir, ya sea directamente vía acciones o a través de los vehículos de inversión colectivos. Un mayor acceso a intermediarios digitales con precios muy competitivos, más preocupación por el mundo de la inversión financiera entre la generación de los 'millenials' y, también, más tiempo libre en los meses duros de confinamiento explican este auge de lo que en Estados Unidos se conocen como los 'robinhooders', por el nombre de una firma de brokerage. Este fenómeno, que ha sido global, también se ha producido con cierta intensidad en España, como demuestran los datos de CNMV y BME.

Según el último informe del operador bursátil español, el volumen de negociación acumulado en 2020 hasta noviembre ascendía a 393.056 millones de euros, un 8,3% inferior al negociado en 2019, pero con 51,2 millones de operaciones, un 50,5% más. Y mientras la contratación por bloques, práctica habitual entre los inversores profesionales e institucionales ha caído un 47%, el resto ha aumentado un 8%. "Una de las características que ha impulsado este comportamiento se encuentra en el aumento de actividad en el mercado por parte de los inversores minoristas, debido a las fuertes fluctuaciones que están presentando los precios de las acciones cotizadas", señala BME en su informe.

NEG En Francia, en las seis semanas de mayor volatilidad del año, las compras de acciones por minoristas se cuadruplicó

En EEUU, plataformas como Robinhood han conseguido atraer a un perfil de cliente más joven y con menos experiencia en mercado que vieron la caída de marzo como "un momento único para abrir posiciones por primera vez", explica Tobias Levkovich, estratega jefe de Citi, lo que elevó la especulación sobre determinados valores, como los tecnológicos, al calor del crecimiento del sector.

El supervisor europeo de los mercados de valores, la Esma, también ha subrayado esta incorporación de nuevos inversores, atraídos por las caídas de las acciones y las facilidades de los brókeres 'online', muchos de los cuales compiten por precio hasta incluso eliminar comisiones en algunas transacciones. En Francia, durante las seis semanas de más volatilidad en los mercados, entre febrero y marzo, las compras de acciones francesas por parte de clientes minoristas se multiplicaron por cuatro y el regulador francés recalcaba el hecho de que los nuevos inversores eran de una generación posterior a los habituales tenedores de acciones.

En España, DeGiro tuvo que implantar en abril una lista de espera para acceder a sus servicios, que llegó a sumar más de 20.000 personas, ante la avalancha de peticiones de alta en su plataforma. Fuentes de la compañía destacaban entonces que la decisión se había tomado para poder mantener la calidad del servicio, que de otra forma podría haberse visto comprometida. Y los inversores están aprovechando este modelo sencillo de intermediar en los mercados para realizar transacciones. IAG, Banco Santander, BBVA, Sabadell, Repsol, Telefónica, Apple, Tesla, Inovio Pharmaceuticals y Nio, la empresa de vehículos eléctricos china, son las empresas más negociadas por sus clientes este año, según la firma.

Este cliente, con carteras muy concentradas en pocos valores normalmente y que en Estados Unidos pide incluso créditos avalados por la propia inversión, se encuentra con precios muy baratos para acceder al mercado. En España, por ejemplo, XTB y eToro no cobran comisión por compra/venta ni custodia de valores para el pequeño inversor, aunque el acceso se reserva a un universo limitado de compañías globales, las más negociadas, y cobran por la conversión de divisa. Y DeGiro cobra 2 euros más 0,05% sobre efectivo, con un máximo de 10 euros.

Crecen los partícipes

Aunque el volumen patrimonial de los fondos de inversión en España ha crecido este año gracias a la revalorización de los mercados, los inversores se han acercado a este vehículo de inversión, en parte por el interés de las entidades financieras en vender su servicio de gestión discrecional de carteras. El número de partícipes ha crecido casi un 7% desde diciembre del año pasado, situándose en 12.463.981. Y eso que en noviembre, el mejor mes de la bolsa, solo tuvo 375 millones de euros en captaciones netas.

El crecimiento de los 'roboadvisors' o gestores automatizados de carteras de fondos pasivos (ETFs e indexados) en España también es una realidad, aunque representan todavía una ínfima parte del patrimonio en fondos. Pero permiten el acceso a carteras de productos pasivos por un coste total inferior al 1% habitualmente.

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