Empresas y finanzas

La banca remontará las pérdidas en 2021 con ganancias de 8.800 millones

  • Las entidades cerrarán el año con unos 'números rojos' de 5.500 millones
  • La mejora de la economía aupará el beneficio, comedido por la mora
  • Los ajustes y reestructuraciones de las redes dejarán huella en los balances
Varias sucursales en una misma calle.

La banca afronta 2021 como el año de la remontada, tras las pérdidas que la pandemia ha provocado en el sector financiero español. Las entidades cotizadas ganarán en el próximo ejercicio 8.800 millones de euros, frente a los números rojos de 5.500 millones de euros con los que cerrarán 2020, según las estimaciones del consenso del mercado.

No obstante, a pesar del golpe que el coronavirus ha dejado en las cuentas de resultados de los bancos (a base de provisiones para cubrir riesgos, ajustes en las filiales extranjeras y por los menores ingresos), los analistas, a dos días de dejar atrás el año, son ahora ligeramente más optimistas tras tener un mayor balance de la actividad en este cuarto trimestre y reducen las pérdidas del sector 500 millones, puesto que a inicios de noviembre auguraban que la banca perdería 6.000 millones a cierre del ejercicio.

El Banco Santander es el que arrastra al conjunto de la banca a estas pérdidas globales de 5.500 millones. La entidad que preside Ana Botín obtendrá unos números rojos de 8.459 millones de euros a cierre de 2020, lastrada por los 10.798 millones que perdió en el primer semestre del año tras realizar un ajuste de 12.600 millones como consecuencia del deterioro del fondo de comercio de sus filiales y de los activos fiscales diferidos en España. El resto de bancos, sin embargo, obtendrán beneficios en 2020, aunque mucho menores a los del ejercicio previo, por el incremento de las provisiones para amortiguar las futuras pérdidas en materia de impagos que traiga la pandemia y que se espera que comiencen a reflejarse con fuerza en 2021, una vez expiren las moratorias crediticias concedidas.

La remontada en materia de beneficios para el nuevo año aún está lejos de igualar los niveles precrisis, aunque avala el compromiso de las entidades por volver a dar dividendo en 2021, especialmente a partir de septiembre. El Banco Central Europeo (BCE) recomendó el pasado día 15 a la banca limitar el reparto de la retribución al 15% de sus ganancias de 2019 y 2020 hasta septiembre y prohibió repartir el resultado de 2021, también hasta dicha fecha. El sector, esperará así a que se levante el veto para volver a evaluar su propuesta de distribución.

Cabe recordar que las entidades cotizadas obtuvieron unas ganancias globales en 2019 de 13.250 millones, un volumen que los analistas prevén que no se vuelva a alcanzar, hasta 2023. Según el consenso del mercado, la banca española cerrará 2022 con un resultado de 11.800 millones, 1.400 millones por debajo que el último año sin pandemia.

De un lado, las claves que marcarán la recuperación del beneficio pasan por el aterrizaje de la vacuna. Según las previsiones del Gobierno, entre junio y julio estarán vacunados en torno a 20 millones de españoles. De hecho, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, avanzó el lunes que se espera que la inmunidad de rebaño (cuando hay suficiente población vacunada para que el virus deje de circular) llegará a finales de verano. Con esta inmunización de la población, crecerá la confianza de los consumidores y con ella la actividad económica.

Las últimas previsiones del Banco de España, que estiman un crecimiento del PIB del 6,8% para el año que viene en el escenario central, pero de hasta el 8,6% en el más favorable (variará en función del calendario de vacunación) apuntan a que la eficacia del antídoto permitirá "una reducción gradual de las medidas de contención hasta su desaparición plena al inicio de 2022".

Las autoridades supervisoras exigen a los bancos que continúen incrementado sus provisiones para cubrirse de los impagos

La mejora de la economía impactará directamente en la banca a través de cuatro vías. De un parte, cuanto más favorable sea la situación para familias y empresas, más bajará la probabilidad de sufrir impagos. Directamente relacionado con esto estará el nivel de provisiones que tendrá que realizar el sector para cubrir los riesgos: a menos estimación de mora, menos dotaciones y, por tanto, mayor beneficio. Además, la buena marcha de la economía conllevará a un mayor consumo, con el incremento de los ingresos a través de tarjetas y TPV y a una normalización de la demanda de crédito y productos de mayor rentabilidad como fondos de inversión. Sin olvidar la importancia de la estabilidad en los mercados.

Sin embargo, a pesar de las bondades que supondrá una mejora de la economía, el sector financiero tiene al otro lado de la balanza varios handicap que seguirán frenando su vuelo. De momento, bajo la previsión de mora pesa una realidad: la incertidumbre. Ni el BCE, ni el supervisor español ni las propias entidades (tan solo Sabadell ha augurado que su ratio de morosidad no excederá el 5% el próximo año) se atreven a adelantar una estimación de los impagos y lo dejan en manos de la evolución de 2021, cuando prevén tener más claridad.

La presidenta del Santander, Ana Botín, adelantó el pasado mes de noviembre la vuelta a la normalidad para esta primavera, un optimismo del que también es partícipe la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa. Sin embargo, todo está por ver y mientras Standard & Poor's ya prevé que la ratio de mora del sector financiero español escale del 4,5% actual al 9,6% a cierre de 2021, las autoridades supervisoras exigen a los bancos que continúen incrementado sus provisiones para cubrirse de los impagos.

Digestión de los costes

A los efectos que las dotaciones para mitigar las futuras pérdidas tendrán en los beneficios de la banca, también se suma el impacto que conllevará en las cuentas los costes para asumir los ajustes y reestructuraciones que el sector ha puesto en marcha, tanto de forma individual como a través de fusiones. La unión de CaixaBank y Bankia conllevará unos costes de reestructuración de en torno a 2.200 millones de euros (para lograr sinergias de 770 millones) que no esperan amortizar hasta al menos 2023. Asimismo, si la integración de Unicaja y Liberbank sale adelante, también desembolsarán entre 290 y 350 millones para reestructurar la red, con el objetivo de lograr 150 millones de ahorro de cara tres años.

Además, el Santander también ha puesto en marcha un ERE en España que se ejecutará a inicios del próximo año y que afectará a 3.572 personas, y en la misma línea recortará plantilla y oficinas en el resto de filiales europeas con el objetivo de ahorrar mil millones de euros en tres años.

Finalmente, el Banco Sabadell, tras frustrarse las conversaciones de fusión con BBVA, trabaja para continuar en solitario a través de la reducción de costes -entre otras medidas- y ha firmado un ajuste de 1.800 personas con los sindicatos, mientras que prevé realizar un segundo recorte de otros 2.000 trabajadores que empezará a negociar en el primer trimestre del año. Unos ajustes que pesarán en los balances a lo largo de 2021 y que no reflejarán con plenitud los ahorros hasta 2023, una vez digeridos los costes.

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