Aunque hay activos de inversión que sobreviven al paso del tiempo, las vías que se utilizan para hacerlo sí que experimentan transformaciones. En el sector inmobiliario, que ha sido por antonomasia la industria de la canalización del ahorro, también se han abierto caminos que avanzan en sintonía de los nuevos paradigmas, con vistas a dar grandes pasos en los próximos años en este país.

Portugal está consiguiendo marcar su propio compás y desoye la sintonía bajista que suena en el resto de principales plazas europeas. El PSI 20, el índice que incluye a las 15 mayores firmas del país, ya avanza un 7,7% en lo que va de año, y se aleja así de las caídas que registran el resto de índices del Viejo Continente, que sufren caídas de hasta del 19%, en el caso del EuroStoxx 50.

La reunión de urgencia del Banco Central Europeo (BCE) calmó las caídas que venían presentando las bolsas a este lado del Atlántico desde la semana pasada, a raíz de la última reunión del BCE el jueves pasado y la publicación del dato de la inflación de Estados Unidos -de un 8,6% en mayo, el dato más alto desde 1981-. El mensaje de tranquilidad y protector del organismo presidido por Christine Lagarde lanzó optimismo en el mercado europeo antes de conocer la decisión de la Reserva Federal de EEUU.

Los intentos por parte de los bancos centrales de transmitir tranquilidad a los mercados parecen no estar surtiendo efecto, y el EuroStoxx 50, uno de los indicadores más importantes del Viejo Continente, ya pierde en lo que va de año un 20,25%, a cierre del mercado del jueves, y se queda en mínimos que no visitaba desde la crisis del coronavirus, en noviembre de 2020.

Aena no termina de abrir las alas a pesar de las mejores perspectivas de tráfico para los próximos meses, y la compañía que encabeza Maurici Lucena se dejó un 2,8% en la jornada del miércoles.

Es sorprendente, si no milagroso, que este entorno inflacionista de subida de precios al consumidor y de costes a las empresas no esté, de momento, socavando un agujero enorme en los beneficios corporativos. Una vez ha terminado la temporada de resultados del primer trimestre, en la que los expertos habían puesto todos los avisos en torno al golpe que se podían llevar las ganancias empresariales, ya se pueden sacar primeras conclusiones de cómo está afectando esta situación a la recuperación que las firmas estan protagonizando después del shock del coronavirus.

Revisión Cartera Eco10

Si hay un valor para el que el conflicto bélico en Ucrania por su exposición a Rusia y el entorno inflacionista han supuesto un antes y un después en el parqué esa ha sido Inditex. La textil es el segundo valor más castigado en lo que llevamos de 2022, con pérdidas del 23%, periodo en el que los analistas han recortado un 15% sus previsiones de beneficio de cara a este ejercicio hasta los 3.470 millones de euros para el año fiscal 2022-2023.

La subida casi vertical que ha protagonizado el Ibex 35 en las últimas sesiones se ha truncado a las puertas de la barrera psicológica de los 9.000 puntos. El selectivo español se estancó en la zona de los 8.900 que alcanzó al cierre de la semana pasada con lo que pospone (en el mejor de los casos) escapar de un entorno bajista para aspirar a niveles de cotización similares a los anotados en marzo de 2020, previo a la irrupción del coronavirus.

Los retrocesos que está experimentando la renta variable –un 13% en el caso de Wall Street y un 8,9% en Europa– y las pérdidas de doble dígito que deja la deuda tanto soberana como corporativa a nivel mundial han dejado a los inversores en 2022 sin el activo que elige la mayoría como refugio en momentos de incertidumbre.

Si hay una empresa española que está siendo especialmente castigada este año en el parqué es Fluidra. La compañía de equipamiento y soluciones para piscinas y wellness ya es el valor más bajista del Ibex 35, con unas pérdidas del 33,9%. Sin embargo, este azote en bolsa no se está viendo reflejado en las valoraciones de los analistas, ya que, en las revisiones vistas en mayo, la media del precio objetivo de las casas de análisis supera incluso la marcada por el consenso de Bloomberg, fijada en los 36,33 euros.