Simone Tagliapietra

Economista del Instituto Bruegel (Bruselas)

Este mes, el presidente Joe Biden se reunió con Charles Michel y Ursula von der Leyen en Bruselas para celebrar una importante cumbre Unión Europea-Estados Unidos que pretende relanzar la cooperación bilateral tras cuatro años en los que se ha marchitado. La eliminación de los aranceles vinculados al conflicto de Airbus y Boeing acaparó todos los titulares pero el cambio climático ha figurado en lo más alto de la agenda, lo que hace albergar esperanzas sobre el posible papel de los socios transatlánticos en el fomento de la descarbonización global.

Como investigador sobre política climática, me preguntan a menudo: ¿cuál es el mayor obstáculo para la descarbonización? Mi respuesta ha cambiado profundamente en los últimos dos años. Antes, solía apuntar a una compleja combinación de falta de tecnologías verdes competitivas en costes y ausencia de voluntad política. Hoy, apunto a algo más. Algo menos tangible, pero posiblemente más desafiante: la ausencia de un contrato social en este ámbito.

El "European Green Deal" pretende convertir a Europa en el primer continente climáticamente neutro en 2050. No va a ser un camino fácil.

Después de cuatro años de ausencia y boicot, en 2021 EEUU volverá a la escena de la acción climática mundial. El proceso ya está en marcha. El cambio climático representa -junto con la pandemia, la crisis económica y la injusticia racial- uno de los cuatro pilares del equipo de transición Biden-Harris, que sentará las bases de la Administración. Tras jurar su cargo, Joe Biden se dispone a volver a inscribir inmediatamente a EEUU en el Acuerdo de París y a promover su plan de cambio climático y justicia ambiental.

El Parlamento Europeo aprobó la semana pasada una propuesta de ley europea sobre el cambio climático, destinada a consagrar el objetivo de neutralidad climática para el 2050 en la legislación de la UE y a adoptar un nuevo objetivo de reducción de las emisiones de la UE de al menos el 55% para 2030. Después del Parlamento, será el turno de los líderes de la UE para dar su opinión sobre el asunto, con un acuerdo que se espera ahora en la reunión del Consejo Europeo de diciembre.

Durante su primer discurso sobre el Estado de la Unión, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó una medida ampliamente esperada: la ampliación del objetivo climático de la UE para 2030 a "al menos el 55%" en comparación con 1990. Este es un pilar central de la propuesta insignia de su Comisión: el Acuerdo Verde Europeo.

Supuso 91 horas de negociaciones el mes paado, pero el plan de recuperación de la UE es ahora una realidad. Y es sostenible y ecológico.Los líderes europeos acordaron el 21 de julio un paquete de 1,8 billones de euros destinado a reiniciar la economía europea a partir de las consecuencias socioeconómicas de Covid-19. El paquete no es sólo un plan de recuperación de gran envergadura. También es el más ecológico del mundo.

De gobiernos a empresas, desde el mundo académico hasta las organizaciones internacionales, en los últimos meses un número cada vez mayor de actores pide una reconstrucción verde de la economía tras la COVID-19. Esta petición es sensata, el nivel de perturbación causado por la pandemia ofrece a nuestros dirigentes una oportunidad de introducir políticas ambiciosas para acelerar la transición a un sistema económico ecológico.

opinión

Un billón de euros: esta es la "ola de inversiones verdes" que la Comisión Europea pretende movilizar durante diez años con su Plan de Inversiones del Pacto Verde Europeo, lanzado en enero. Con este plan financiero, el brazo ejecutivo de la UE busca liberar la financiación pública y privada necesaria para alcanzar sus ambiciosos objetivos de descarbonización, así como proporcionar apoyo a los territorios que se enfrentan a graves retos socioeconómicos derivados de esta transición.

Tribuna

Nuestro reto más apremiante es mantener nuestro planeta sano. Es la mayor responsabilidad y oportunidad de nuestro tiempo”. Así es como Ursula von der Leyen instó al Parlamento Europeo a respaldar su propuesta de un acuerdo ecológico europeo, que haría que Europa fuera climáticamente neutral para el año 2050.