Olivier de Berranger

Director de Gestión de Activos de La Financière de L'Échiquier

Con los confinamientos parciales o los toques de queda que se extienden por Europa, el cine se está convirtiendo en un tipo de ocio poco frecuente. Afortunadamente, los partidos políticos de EEUU han tomado el relevo para animar nuestras noches, y están escribiendo uno de los escenarios con más giros de las últimas semanas: el del quinto plan de apoyo estadounidense. Aunque ya al inicio del verano se anunció como inminente, ¡su votación sigue demorándose! Y, sin embargo, estamos a sólo unos días de las elecciones presidenciales mundiales; ups, perdón, de Estados Unidos.

Tras un mes de agosto eufórico en que se ha revalorizado un 10%, y un principio de septiembre a tono, el Nasdaq se desplomó bruscamente al final de la semana pasada, dejándose más del 9% . Se ha atacado a los gigantes tecnológicos, que han arrastrado consigo al conjunto de los mercados estadounidenses y, luego, mundiales. Sin embargo, ninguna de las principales publicaciones económicas parecía explicar tal desgracia.

Las elecciones presidenciales de USA siempre han sido una tribuna ideal para prometer el descenso en los precios de los medicamentos. "Es como esos sueños deliciosos que no dejan al despertar más que la tristeza de haber creído en ellos", escribió Molière en El enfermo imaginario. Promesas sin mañana, desastrosas para millones de estadounidenses y angustiosas para los inversores. En 2016, el sector de la salud registró un deslucido comportamiento cuando Donald Trump se alzó con la presidencia. La historia no siempre se repite, y 2020 no es 2016.

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