Opinión

El Sr. jerome Powell y sus convoluciones

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed)

Hace poco más de un año, enfrentada a una crisis sin precedentes en muchos sentidos, la Reserva Federal de Estados Unidos abrió de par en par las compuertas de la liquidez. Pero, a punto de empezar el verano, el banco central está iniciando un acto de equilibrismo para marcar mejor el final de una postura extremadamente acomodaticia, con unos tipos directores cercanos al 0% y unas compras mensuales de activos por valor de 120.000 millones de dólares: el quantitative easing (flexibilización cuantitativa).

Es cierto que la situación ha cambiado bruscamente en pocos meses, como resultado de las campañas de vacunación. El crecimiento económico está eufórico, el mercado laboral se está normalizando y la inflación vuelve por sorpresa, impulsada hasta ahora por limitaciones principalmente localizadas en el lado de la oferta. De modo que parece el momento adecuado para que la Fed empiece a preparar a los mercados financieros para el cese de sus perfusiones, a medida que la economía estadounidense vaya borrando las cicatrices de la crisis. 

Fiel a sus predecesores, el presidente Powell ha comenzado a avanzar sobre la cuerda, de puntillas. Forma parte de la más pura tradición de los banqueros centrales, uno de cuyos ilustres predecesores, Alan Greenspan, se hizo célebre por haber declarado "si me han entendido, es que debo haberme expresado mal". Así pues, el Sr. Powell utiliza convoluciones. Para evocar la eventual posibilidad de una extinción gradual de los importes inyectados, prevé "un debate sobre futuros debates".

Una rápida normalización del mercado laboral añadiría más presión a la Fed

Es cierto que el terreno está minado después del episodio del taper tantrum de 2013: en aquel momento la Fed desequilibró bruscamente a los mercados al anunciar un cese demasiado abrupto de la flexibilización cuantitativa. El entonces presidente de la Fed, Ben Bernanke, legó algunas de sus expresiones al repertorio del banquero central.

En aquella época proponía "levantar un poco el pie, en el momento en que el coche acelera, pero sin presionar el freno". Uno de los miembros de la Fed de entonces, Jeffrey Lacker, también ocupa un lugar destacado por su evocación del retroceso: la Fed "deja el recipiente de ponche en su lugar, pero va a seguir aumentado (su contenido de alcohol), aunque con una dosis menos fuerte".

Si bien el tono del banquero central puede dejar atónitos a los observadores menos perspicaces, el ejercicio de la semana pasada parece haber tenido éxito, a pesar de un discurso menos acomodaticio de lo esperado y a pesar de la anticipación de un comienzo de subida de los tipos más precoz por parte de los miembros de la Fed. Así lo demuestra la reacción de los mercados a posteriori.

Después de haber subido en las horas posteriores a los anuncios de la Fed, los tipos de interés a largo plazo finalmente se redujeron a partir del día siguiente. El mercado estadounidense de renta variable también ha recibido relativamente bien la noticia, incluso en los segmentos más sensibles a las subidas de los tipos de interés: así, el Nasdaq alcanzó un nuevo máximo histórico en la sesión de bolsa del día siguiente.

En la cuerda floja, Jerome Powell parece haber tenido éxito en su primer paso. Pero al ejercicio de funambulismo aún le queda mucho. Podría estar plagado de obstáculos si las presiones inflacionarias durasen, o si el mercado laboral se normalizara más rápidamente o de forma más equitativa de lo previsto.

Por último, antes de terminar cabe mencionar las cifras de inflación publicadas recientemente y que no muestran tensiones sobre los precios en la zona euro, a diferencia de Estados Unidos. Con un +2% a lo largo de un año en la inflación total y un +0,9% en el índice "básico" (excluyendo los elementos volátiles), el nivel de los precios todavía está lejos del nivel objetivo del Banco Central Europeo, que asciende al 2% para la inflación subyacente. Por lo tanto, un giro radical del BCE en cuanto a su política monetaria acomodaticia no está en el orden del día. Sobre todo, porque dicho objetivo podría revisarse al alza durante la próxima revisión estratégica de la institución, cuyos perfiles se están definiendo.

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