Periodista. Escribo sobre el presente y el futuro del empleo.

La reforma laboral de 2021 supuso el final definitivo de la 'barra libre' de regulaciones temporales de empleo (ERTEs) improvisada durante los peores momentos de la pandemia. El Gobierno quiso crear un sistema nuevo que funcionara en todo tipo de crisis, pero también que pudiera hacer frente al desafío de la transformación tecnológica y productiva que ponía en riesgo a miles de empresas y empleos. Todo ello sin caer en el riesgo de crear 'zombis', es decir, mantener artificialmente actividades y puestos en declive. Nació así el Mecanismo RED, una figura que sólo se ha activado una vez, para unos 4.200 trabajadores de agencias de viajes y que ahora parece completamente olvidado.

Tras el estallido de la pandemia de 2020, los expedientes temporales de regulación de empleo (ERTEs) fueron la clave para salvar millones de puestos de trabajo en empresas afectadas por los confinamientos, especialmente en sectores como la hostelería y el comercio. Aunque según pasó el tiempo y estas medidas se prolongaron, muchas voces alertaron de que se estaba manteniendo artificialmente sectores en decadencia, rompiendo el flujo de mano de obra hacia actividades innovadoras y más productivas. Un reciente análisis publicado por la OCDE muestra que estas sospechas están más que justificadas y este tipo de ayudas puede impedir "que se reasignen los trabajadores de ocupaciones en declive a ocupaciones en expansión".

La novedad más llamativa de la reforma del subsidio por desempleo aprobada por el Gobierno es la compatibilidad de la prestación contributiva por desempleo con un trabajo a tiempo completo con un sueldo equivalente al 375% del IPREM (2.250 euros al mes en los niveles actuales). Una sorpresa de última hora, ya que en el primer borrador se situaba el tope en el 225% (1.350 euros) que busca hacer más atractiva una propuesta cuya letra pequeña revela bastantes puntos oscuros y que se limita a la mitad de los desempleados que cobran la ayuda.

¿Puede una subida salarial destruir empleos o frenar la contratación? Y si es así, ¿por qué no ha ocurrido en los últimos años, en los que la ocupación marca máximos pese a que indicadores como el salario mínimo se han disparado un 54%? Para dar respuesta a estas preguntas, un reciente estudio publicado por el Banco de España analiza el concepto de "rigidez salarial" ligado al bloqueo de la negociación colectiva. Sus conclusiones lanzan una seria advertencia de cara a lo que puede ocurrir en los próximos años si se recorta el margen de las empresas para adaptarse al ritmo real de la economía.

El mercado laboral español vive un momento inédito tras la pandemia. En un país con más de 2,7 millones de parados, sectores que van desde la construcción y la hostelería al tecnológico denuncian la falta de trabajadores para impulsar su actividad. Su principal competidor es el sector público, que ha disparado el número de vacantes un 68% respecto a 2019 y un 114% desde que Pedro Sánchez llegó al poder. Entonces solo suponían el 24% de los puestos disponibles, porcentaje que se llegó a elevar a cierre de 2023 hasta el 36,6%, la tasa más alta de toda la Unión Europea, solo comparable a la de Eslovaquia.

España es el país de la Unión Europea con una mayor tasa de sobrecualificación: un 35,8%. Un porcentaje que equivale a 3,47 millones de trabajadores con una titulación superior que ocupa un puesto muy por debajo de lo que corresponde a su nivel formativo. Un problema que muchos achacan a la 'titulitis', es decir, a que demasiada gente optó por estudiar una carrera en lugar de estudios con más salidas profesionales, como una FP. ¿Pero tiene este mito algo de realidad? ¿O esconde un desequilibrio mucho más profundo del mercado laboral y el sistema educativo en nuestro país?

En los más de dos años transcurridos desde la entrada en vigor de la reforma laboral, los ingresos de los asalariados españoles han sufrido una evolución muy desigual. La base media mensual de cotización de un asalariado con contrato indefinido ordinario ha crecido un 2,9%, unos 61 euros, hasta los 2.192,2 euros. Sin embargo, la de un fijo discontinuo ha caído un 5,6%, 66 euros menos, hasta los 1.102,6 euros. La sorpresa la da la retribución de los temporales, que se ha disparado un 26,5%, 390,5 euros más, hasta una media mensual de 1.865,7 euros.

El tópico de los jóvenes españoles que tras terminar su carrera se ven condenados a trabajar tras la barra de un establecimiento de comida rápida tiene una base de verdad: el sector de la hostelería registra la mayor tasa de 'sobrecualificación' de la Unión Europea, un 83,7%, cuando la media de los Veintisiete es del 68%. Eso significa, lisa y llanamente, que ocho de cada diez titulados superiores empleados en el sector lo hacen en puestos muy por debajo de su cualificación, como los camareros. Algo que también apunta a un negro horizonte para las propias empresas sobre las que pivota el turismo en España.

Las empresas de trabajo temporal se consideran el sinónimo de precariedad por excelencia en España, debido a su modelo de negocio: contratar a trabajadores para cederlos a otras para cubrir necesidades eventuales de mano de obra. Una situación en la que se encontraron 702.623 personas el pasado año, según los datos del Ministerio de Trabajo. Pero los "contratos de puesta a disposición" de terceros ascendieron a 3,6 millones, lo que equivale a una media 5,1 por cada asalariado por una ETT. Esta volatilidad repercute en su capacidad de crear empleo neto: para sumar a un solo afiliado a la Seguridad Social deben contratar a 3,6 trabajadores.

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, tiene un 'plan B' para impedir que el subsidio de mayores de 52 años se utilice como un vehículo para 'prejubilar' a los parados a partir de esa edad, expulsándoles definitivamente del mercado laboral. Después de que se viera obligada a revertir el recorte a la 'sobrecotización' que aporta el SEPE por sus futuras pensiones, el foco se pone ahora en encontrarles empleo. Un objetivo que trasladará a las comunidades autónomas, a las que repartirá fondos específicos con ese objetivo.