Economista e inspector de Hacienda del Estado (SE). Exdiputado en el Congreso. Autor de ¿Hacienda somos todos?? (Debate 2022)

Un tanque, o carro de combate, es un arma sofisticada, cara y, sobre todo ofensiva. Por esa razón, el envío de tanques a Ucrania ha levantado muchísima polvareda. Obviamente, no es lo mismo que enviar cascos y raciones de comida. Sin embargo, un sistema de artillería que lanza misiles dirigidos, como los famosos Himars, también es un arma sofisticada, cara y ofensiva. En toda la polémica sobre la entrega de tanques a Ucrania hay cuestiones simbólicas, pero también militares y políticas.

Suele decirse que la inflación es "el impuesto de los pobres". La inflación, que es el problema económico más grave en España y en casi todo el mundo, tiene muchas otras implicaciones, pero sí es un impuesto. Por otra parte, lo que no es cierto es que sea el impuesto de los pobres en exclusiva por dos motivos. Por una parte, porque la inflación es universal. Cuando en general los precios suben, y eso es la inflación, entonces lo que ocurre es que disminuye la capacidad de compra de una moneda, que cumple peor su función. Y esta afecta a todos los que utilizan la moneda, es decir a todo el sistema económico. Lo que sí es cierto es que los pobres sufren más con la inflación, pero no por su carácter de impuesto.

Este 2022 que termina es el año del regreso de muchas cosas, como una guerra convencional en Europa, la amenaza nuclear, crisis energética y, también, como no, inflación… Para compensar, en buena parte del mundo, aunque no en China, la pandemia parece ir quedando atrás, junto con las mayores restricciones a la libertad que hayamos conocido en esta generación. Este año que concluye probablemente no haya sido un buen año, tampoco en términos económicos, pero algunos de los problemas ya venían de atrás.

El pasado lunes, el Consejo europeo tomó la decisión de aprobar un tope al gas por mayoría cualificada, tras haber descartado previamente la propuesta de la Comisión. Es una medida que conviene explicar con bastante calma porque puede generar tanto expectativas como temores que probablemente no se materialicen.

Casi siempre en esta vida es más importante lo que se hace que lo que se dice. El pasado jueves, el BCE subió medio punto los tipos de interés. Esto supone una subida inferior a la que los mercados esperaban hace un par de semanas. Hay tres motivos que explican que la subida haya sido más moderada. Por una parte, la inflación parece haber tocado techo en la eurozona, en unos niveles del 10%. Por otro lado, dos días antes, la Reserva Federal, el banco central de los Estados Unidos, sólo había subido los tipos en Estados Unidos un 0,5%. Por último, los bancos están devolviendo los préstamos TLTRO anticipadamente a un ritmo superior al esperado, lo que está reduciendo la liquidez en la economía europea.

La recaudación es la recaudación, pero el impuesto de sociedades es el impuesto de sociedades. Parafraseando al gran cronista deportivo Mariano Rajoy, "conviene saber dónde estamos". Según el último informe mensual de recaudación de la Agencia Tributaria, "Los ingresos homogéneos del Impuesto sobre Sociedades crecieron hasta octubre un 25,6%.". Además, "… en los 10 grupos con mayor pago (todos, menos dos, pertenecientes a los sectores bancario y energético) el pago es 2,5 veces el que hicieron el año pasado, lo que supuso un aumento de más de 2.400 millones". Según esto, parece que las grandes empresas españolas ganan más dinero que nunca, y que, en consecuencia, la recaudación fiscal derivada del impuesto de sociedades se va a disparar.

La inflación es la subida generalizada del nivel de precios. Esto quiere decir que, si sólo sube el precio de un bien o servicio, éste se encarecerá, pero no podemos hablar de inflación, pero sí cuando la subida es generalizada. Esto implica que con una determinada cantidad de dinero se pueden adquirir menos bienes y servicios. Por lo tanto, la otra cara de la inflación es la pérdida del valor del dinero.

Economía

Hace unos días, el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, se congratulaba de que la ola roja (republicana) que iba a arrasar Estados Unidos, según la predicción del expresidente Donald Trump, no había llegado. Sin embargo, y aunque no lo parezca, con el 80% del voto contado en las elecciones a la Cámara de Representantes, los republicanos han obtenido 51 millones de votos frente a 46 millones de votos de los demócratas. Es una diferencia importante, pero menor de la prevista, y sobre todo, que no ha supuesto el vuelco radical previsto, ni en la Cámara de Representantes, ni en las elecciones a Gobernador ni tampoco, y esto es lo más relevante, en el Senado.

Los españoles pagamos, el pasado 2021, 470.937 millones de euros en impuestos y cotizaciones sociales según la Agencia Estadística Europea Eurostat. Esto supone el 39% del PIB y es el récord no sólo absoluto de recaudación de impuestos y cotizaciones, sino también de presión fiscal, índice que mide este total recaudatorio dividido entre el producto interior bruto. El anterior récord de presión fiscal lo tuvimos en 2020, aunque en el año de la Pandemia recaudamos mucho menos que en 2019 o en 2007, pero la caída de la economía española, que es lo que mide el PIB, fue superior a la caída recaudatoria.

Aceptar la realidad es amargo a veces, pero es imprescindible siempre. Esto pasa especialmente en economía en la que se trata de asignar recursos escasos susceptibles de usos alternativos. Los recursos son siempre escasos, pero si hay crecimiento económico pueden ser mayores que en periodos anteriores. Sin embargo, cuando se sufre un proceso de empobrecimiento, los recursos son inferiores. Un shock de oferta ocasionado por el encarecimiento de la energía importada supone, siempre y por definición, empobrecimiento. Para toda Europa, y España por mucho que se quiera no es una excepción, pagar mucho más cara una energía imprescindible, supone ser más pobres que cuando la energía era más barata.