Bolsa, mercados y cotizaciones

La bolsa española se juega perder más de una decena de empresas opadas desde 2020

Talgo ha confirmado este jueves el interés de un grupo empresarial húngaro para lanzar una oferta pública de adquisición (opa) por el 100% de las acciones de la compañía. Aunque todo sea aún preliminar, si la operación llega a buen puerto la empresa ferroviaria podría acabar siendo excluida de bolsa. Se sumaría a una lista en la que también es probable que acabe Applus, con lo que serían 11 las firmas excluidas de cotización en España tras recibir una opa desde 2020.

La cifra de empresas que se van de la bolsa supondría que el 70% de las cotizadas que han pasado por este proceso en los últimos tres años acaba convirtiéndose en compañías privadas que ya no están en el parqué. Es lo que podría ocurrir a futuro con Talgo si se materializase esta operación, ya que la propia empresa española asegura que la oferta sería para intentar hacerse con todo el capital. En los casos en los que las opas que se lanzan por el 100% se cierran con éxito, la exclusión posterior siempre se ha producido.

En una fase mucho más avanzada se encuentra la opa sobre la totalidad de acciones de Applus, cuyo último objetivo es excluirla de bolsa. La guerra de opas abierta entre Apollo y el consorcio integrado por I Squared y TDR se mantiene abierta. El primer fondo ya recibió el visto bueno de Bruselas descartando problemas de competencia, mientras que para la otra parte la fecha está abierta hasta el 13 de diciembre. A partir de aquí tendría que pronunciarse la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), aunque previamente necesita la autorización del Gobierno.

La razón de este paso final es que esta pérdida de firmas presentes en la bolsa española se produce en un contexto en el que el Ejecutivo aprobó en 2020 un escudo antiopas que se ha ido prorrogando para proteger a las empresas nacionales "estratégicas cotizadas". Los inversores extranjeros que busquen superar el 10% en el capital de este tipo de firmas necesitan una autorización previa del Consejo de Ministros.

Últimas exclusiones

La lista de exclusiones de la bolsa española en los últimos la conforman empresas que incluso llegaron a estar en el Ibex 35. Las últimas protagonistas han sido Siemens Gamesa el pasado mes de febrero, y Mediaset España en el mes de mayo, después de que sus empresas matrices las retirasen de bolsa tras lanzarles una opa. La operación también fue similar en Zardoya Otis previamente.

Pero más allá de empresas matrices que han excluido de bolsa a sus filiales, en estos últimos años también grandes fondos y firmas capital riesgo se ha interesado por cotizadas que finalmente han dejado de cotizar. Algunos ejemplos, anteriores a Applus, son los de Solarpack (opada por un vehículo de EQT) y MásMóvil (comprada por Lorca Telecom, formada por los fondos KKR, Cinven y Providence). Sobre la mesa se encuentra también una posible exclusión de Aedas, ya que como contó elEconomista.es, Castlelake, su principal accionista, está freciendo a distintos fondos un plan para lanzar una opa de exclusión y posteriormente venderles la compañía.

Detrás de las opas también se han encontrado empresas del propio sector. Así sucedió en 2021 en Euskatel, a la que precisamente MásMóvil lanzó una opa, a través de Kaixo Telecom, para hacerse con la empresa y retirarla del parqué seis años después de su debut. O en la propia BME, la firma gestora de los mercados españoles, adquirida un año antes por el grupo suizo Six que puso fin a su etapa como cotizada.

Las supervivientes

No todas las empresas que reciben una opa acaban fuera de la bolsa. En los últimos tres años hay excepciones como la vista recientemente en Prosegur, en la que su principal accionista ha lanzado una opa para tener el 75% del capital sin el objetivo de que deje de cotizar. También sobrevive NH, donde Minor ha tenido que ceder en su objetivo de excluirla tras toparse con la CNMV, o en FCC sobre Metrovacesa, otra de las opas frustradas en los últimos años.

La otra gran excepción es la de Naturgy. Tras meses de lucha por hacerse con un porcentaje mayor de la compañía, finalmente el fondo australiano IFM tuvo que conformarse solo con un 10,83% del capital de la española ante una baja aceptación. En ningún caso pudo plantearse aquí la opción de excluirla de bolsa.

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