Jefa de Redacción de Bolsa & Inversión de elEconomista

España necesita que las empresas del país salgan a bolsa. Puig acaba de declarar su intención de salir a cotizar, algo que ha alabado este miércoles Rodrigo Buenaventura, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). "Es una magnífica noticia el reciente anuncio de una gran empresa española radicada en Cataluña para salir a bolsa en las próximas semanas", ha comentado en el Congreso de los Diputados en la Comisión de Economía, Comercio y Transformación Digital. En su comparecencia ha insistido en la "urgente necesidad de impulsar el desarrollo del mercado de valores", y que esto ayudaría a mejorar el ahorro de los españoles.

Los bolsos de Louis Vuitton, Hermès o Gucci. O las fragancias de Armani. Muchos artículos y marcas de lujo europeas han crecido (algunos bajo acuerdos) dentro de compañías familiares. Pequeñas empresas por las que han pasado varias generaciones, construyendo auténticos imperios. El mayor, el del que se ha convertido en el hombre más rico del mundo: Bernad Arnault, presidente y director ejecutivo de LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy). La firma francesa es una de las que decidió a finales de los 80 profesionalizar el negocio colocando parte del capital en bolsa. Un salto que han dado en las últimas décadas otras familias como los Hermès (Hermès), los Bettencourt (L'Oréal) o los Pinault (Kering) y que ahora busca dar la familia catalana Puig con el grupo Puig.

El Ibex 35 tendrá una nueva candidata clara a entrar al índice por primera vez en mucho tiempo. Puig ya ha arrancado oficialmente su salida a bolsa que podría culminar con su debut en torno al 3 de mayo, según señalan fuentes cercanas a la operación, y podría convertirse pronto en una de sus componentes. El índice de la bolsa española no recibe a ninguna empresa nueva desde hace más de un año; 2023 fue el primer ejercicio de su historia en el que no se produjo ningún cambio en su composición. La última vez que se renovó fue en diciembre de 2022, en una revisión extraordinaria en la que se incorporó Unicaja.

"¿Tiene preferencias de sostenibilidad?" Es una pregunta que las entidades financieras deberían estar haciendo a sus clientes asesorados desde agosto de 2022, cuando se produjo la llegada de la norma conocida como Mifid verde, para posteriormente ofrecerles productos de inversión que se adecúen a ello. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado este jueves las conclusiones de una revisión para ver si el sector está cumpliendo realmente con las nuevas obligaciones, dejando claro que deben "mejorar" y revelando algún dato.

Las manos fuertes que mueven los mercados de capitales (grandes fondos de inversión y de pensiones) dejan algunas pistas que se pueden rastrear para ver tendencias en las bolsas. Sus movimientos explican en muchas ocasiones grandes subidas o caídas de ciertos valores. Nvidia, Broadcom o Meta se sitúan entre las empresas que han despertado mayor interés en el último año, según el incremento en el número de fondos que las incluyen en su cartera. Las tres escalan puestos en el ranking mundial de valores favoritos de los gestores en un periodo en el que también suben más de un 100% en bolsa. En España, las empresas están ganando presencia en los fondos de todo el mundo, aunque en general están perdiendo su peso relativo frente a otros países y únicamente unas pocas consiguen escalar posiciones en el ranking mundial.

Al igual que sucede con los salarios, donde hay una parte que se detrae para el IRPF, Hacienda se queda con un porcentaje de las ganancias o ingresos que se logran con algunos productos de ahorro e inversión. Esos anticipos que se queda la Agencia Tributaria antes de tener que hacer la Declaración de la Renta son lo que se conoce como retenciones, que se aplican en muchas ocasiones; por ejemplo, al recibir el interés de un depósito o plazo fijo, al retirar el dinero de un fondo de inversión o al cobrar dividendos de una empresa cotizada. Sin embargo, con las Letras del Tesoro, que en el último año atrajeron a un gran número de particulares, no se adelantan impuestos y eso es importante a la hora de rendir cuentas con Hacienda.

Quienes deciden dónde situar los tipos de interés oficiales de una economía no deberían escuchar a los políticos. Esa es la teoría. Aunque no siempre ha sido así. Hubo etapas en las que los gobiernos manejaban a los banqueros centrales. Un buen ejemplo fueron los años 70, muy recordados últimamente por ser un periodo de elevada inflación. En aquellos años, muchos bancos centrales ni siquiera tenían mandatos claros ni autonomía. Ahora estos organismos deben ser independientes y tener una estrategia para alcanzar unos objetivos que sí están marcados. Pero cada vez más voces alertan de que la credibilidad y la independencia de los banqueros centrales están en juego de nuevo, en un año en el que coinciden elecciones en medio mundo con un giro en los tipos de interés.

Hace dos años se necesitaban más de 2.000 dólares para comprar una sola acción de Amazon o de Alphabet. Hoy los títulos de la primera se mueven en el entorno de los 180 dólares y los de la segunda, en los 140. Sus acciones son mucho más asequibles para el pequeño inversor gracias a que estas empresas han dividido sus acciones (lo que se conoce como split) en varias ocasiones. Cuatro de las Siete Magníficas de Wall Street se compran ahora por debajo de los 200 dólares el título, pero ya hay tres, Nvidia, Microsoft y Meta, en las que tendría sentido un desdoblamiento de sus acciones ante los precios más inaccesibles para el particular a los que están llegando. Tarde o temprano podrían verse abocadas a ello.