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Los emergentes llegan mejor preparados al viraje de la Fed

  • La Fed ya ha empezado este proceso
Madrid

Llegó la hora de que los bancos centrales hinquen codos y empiecen a preparar oficialmente la retirada de estímulos monetarios que han mantenido durante los últimos años.

La Reserva Federal (Fed) ya ha empezado este proceso, y ha ido telegrafiándolo con tiempo a los mercados. La subida de tipos de interés en Estados Unidos es un proceso que en el pasado ha sido traumático para muchas economías emergentes, que han sufrido las consecuencias en sus bolsas y bonos. Muchos analistas recuerdan el susto de 2013, cuando la Fed empezó el proceso de tapering aquel año, una decisión, y su impacto, que tuvo su réplica en octubre de 2018.

Así, para los inversores en mercados emergentes la retirada de estímulos, y amenaza de subida de tipos por parte de la Fed, no son buenas noticias. Los analistas lo confirman, pero también destacan las diferencias que existen entre distintos mercados emergentes, ya que se trata de un grupo muy heterogéneo. Los expertos destacan cómo el daño que puede producir una subida de tipos en EEUU será menor en esta ocasión, en comparación con el pasado.

Víctor Alvargonzález, socio fundador y director de estrategia de Nextep Finance, explica cómo afecta este proceso de la Fed en las economías emergentes. "Influyen enormemente. Para empezar, generan una competencia muy dura en cuanto a la captación de dinero internacional para su financiación. El aumento de inflación en EEUU la reducción de compras de bonos por parte de la Fed tienen como consecuencia un aumento de los tipos de los bonos. Para que alguien quiera comprar el bono de un emergente, tiene que producirse la misma mejora en la remuneración en su bono", explica. Otro efecto negativo que señala es "la subida del dólar".

Sebastien Galy, responsable de estrategia macroeconómica de Nordea AM, coincide: "El verdadero problema debería llegar cuando la Fed, y posteriormente, el BCE, empiecen a subir los tipos de interés, ya que afectará más a las divisas de países emergentes, a sus costes de financiación, y al atractivo de sus mercados".

"Las economías emergentes están más preparadas para aguantar los peligros del tapering"

Eso sí, los expertos reconocen que, aunque el daño será inevitable, en esta ocasión los emergentes están mejor posicionados que en el pasado para poder hacer frente a las dificultades. "En esta ocasión, las economías emergentes están más preparadas para aguantar los peligros del tapering", señala Aneeka Gupta, directora de análisis de WisdomTree: "Tienen menores déficits y mayores superávit en sus cuentas públicas que en 2013. El balance por cuenta corriente para los mercados emergentes es ahora del 1,5%, frente al 0,04% de los desarrollados", señala.

También explica que "la Fed tendrá más complicado sorprender a los inversores, ya que los emergentes son ahora más resistentes al tener menos necesidad de financiación, más reservas, materias más caras y divisas menos sobrevaloradas", concluye.

Los mejores y los peores

Lo que parece claro para los analistas es que no todas las economías emergentes sufrirán por igual. Michael Altintzoglou, gestor del fondo Global Emerging Markets Equities de Flossbach von Storch, explica cómo "es un grupo heterogéneo, y el impacto debería analizarse país por país".

A su juicio, algunas economías como China, Corea del Sur y Taiwán, están en una posición mucho más favorable que en el pasado para encarar el tapering y la subida de tipos de la Fed. "China deja una sensación positiva. La balanza por cuenta corriente ha mejorado mucho y, gracias a sus enormes reservas de divisas extranjeras y a una política monetaria ortodoxa, la bolsa china y el yuan es muy probable que sean capaces de aguantar cualquier subida de tipos en EEUU sin ser denostadas", señala.

Altintzoglou también destaca la positiva situación de Corea del Sur y de Taiwán, "que también han conseguido superávits comerciales gracias a su exportación de productos tecnológicos". Por contra, "exportadores de materias primas como Brasil y Rusia se están viendo afectadas por mayores costes en las importaciones".

Los problemas no acaban ahí para Brasil, y otros emergentes como Sudáfrica: "Estos países podrían verse más expuestos a las condiciones de financiación externas, porque sus balanzas fiscales son muy débiles y tienen una gran carga de deuda pública tras la pandemia", señalan.

En este sentido, Diego Fernández Elices, director general de inversiones de A&G, recuerda que "China ha sido de las economías que menos ha utilizado la palanca fiscal para salir de la crisis, y ante la desaceleración económica a la que se enfrenta, está en una situación muy diferente al resto. Un drenaje de liquidez global puede ser negativo para toda la renta fija y también para emergentes, pero en Asia la situación es mucho más positiva de lo que es la situación global".

"El aumento de las rentabilidades de la deuda americana no está ocurriendo en un contexto de deterioro de las cuentas"

Ahora parece que, como en occidente, el gran problema para los emergentes es la inflación, que puede forzarles a subir tipos de interés (sumándose a la presión que mete la Fed con sus subidas, que les obliga a seguir sus pasos para evitar depreciaciones de sus divisas), con el peligro que eso conlleva de frenar el crecimiento.

Giles Möec, economista jefe de Axa IM, señala cómo "el aumento de las rentabilidades de la deuda americana no está ocurriendo en un contexto de deterioro de las cuentas de los países. Cualquier frenazo súbito de los flujos de capital se podrá compensar más fácilmente con el ahorro doméstico", pero avisa de que "el problema en 2021 es que la inflación está subiendo, algo que no ocurría en 2013. Esto puede forzar a muchos bancos centrales a subir tipos, ya que no hacerlo, en un contexto de subidas de tipos en EEUU les condenará aceptar una depreciación de su divisa que aceleraría todavía más las presiones inflacionistas", concluye Möec.

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