Economía

Witlox (BCE), directora del proyecto del euro digital: "No tenemos interés en tus datos personales"

Evelien Witlox, directora proyecto euro digital, el pasado lunes 12 de febrero durante su entrevista con 'elEconomista.es'. Fotografía: Alberto Martín.
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Hace no muchas décadas era impensable que todos los países europeos usaran los mismos billetes y monedas. Hoy en día no solo lo hacen una veintena de ellos, sino que ya se está trabajando para que todas las personas que usan el euro compartan también una versión moderna de este, impalpable. En eso consistiría el euro digital. O al menos así lo concibe por ahora el Banco Central Europeo (BCE), que hace cerca de tres años que lanzó el proyecto, el cual genera muchas dudas e incluso reticencias. Al frente de él está Evelien Witlox, quien respondió a las preguntas de este medio la semana pasada.

Witlox visitó Madrid el 12 de febrero. Lo hizo para participar en un evento al que acudieron distintos bancos españoles, organizado por Funcas y el Banco de España (BdE). Fueron responsables del Santander, BBVA y CaixaBank y, en general, pidieron que el sistema del euro digital sea "económicamente sostenible", según informó la agencia Servimedia.

Eso fue por la mañana. Por la tarde, Evelien Witlox concedió una entrevista en exclusiva a elEconomista.es. Después de acabarla, quiso resaltar el papel que juega la banca comercial en el proyecto que dirige: "La distribución del euro digital será a través de los intermediarios. En caso de que cualquier ciudadano quiera usar su banco actual para acceder al euro digital, el proceso de apertura de una cuenta de euro digital sería más fácil dado que el banco en cuestión ya conoce su información. Si lo prefiere, también podría buscar otro proveedor que no tendría por qué ser un banco".

Antes de comenzar la entrevista, la directora del programa del euro digital confesó que era la primera vez que visitaba la sede del BdE en la capital española. Mostró cierta admiración por este y por las obras de arte que hay en su interior (entre ellas, algunos cuadros de Goya). Y una vez colocados en sus puestos las cámaras, los micros, el fotógrafo, la entrevistadora, la entrevistada y su asistente de prensa, Witlox comenzó a responder:

  • ¿Qué diferencia habría entre el euro digital y los euros que ya tenemos en la cuenta del banco y que usamos para pagar con las tarjetas?

Déjame empezar por cosas de las que quizás la gente no siempre es consciente. Nunca piensas sobre ello, pero existen dos tipos de dinero. Por un lado, tienes el efectivo (los billetes y las monedas) y, por el otro, el dinero depositado en tu cuenta bancaria. El primero es responsabilidad del banco central que se encarga de emitir los billetes y el segundo es un reclamo al banco privado que corresponda en cada caso

Lo que haríamos con el euro digital sería crear una forma digital del dinero en efectivo. Seguiría siendo tu dinero, igual que el efectivo que tienes en tu bolsillo. Esa es, en esencia, la principal diferencia entre el euro digital y el dinero comercial que tenemos en nuestras cuentas bancarias

Pero entonces ¿en qué se diferenciaría cuando empezaras a usarlo? En primer lugar, habrá dos formas de utilizar los euros digitales. Al menos así es como lo prevemos ahora. Uno sería el offline, que es muy parecido al efectivo: podrías usarlo aunque no haya electricidad o conexión a internet. Serían transacciones entre dos dispositivos próximos entre ellos, ya sean dos teléfonos móviles o dos tarjetas. No se usaría ninguna red, por lo que habría un muy, muy alto nivel de privacidad; muy próximo al que ofrecen los pagos con billetes o monedas. Únicamente el pagador y el beneficiario conocerían los datos personales de los pagos offline.

También diseñaríamos un euro digital online. Este sería más parecido a las formas de pago que ya conoces. Por ejemplo, los pagos con tarjeta o, aquí en España, con Bizum. En este caso, el valor añadido sería que se podría usar por igual en todos los países de la zona euro.

Bueno, es algo diferente porque no es dinero del banco central, sino que la normativa se refiere a pagos hechos con dinero comercial adeudando directamente cuentas bancarias. Pero por la parte de la tecnología, las inversiones hechas por los comerciantes [para poder admitir los pagos instantáneos] pueden aprovecharse también cuando introduzcamos el euro digital.

  • ¿Cómo cambiaría el euro digital el día a día de las personas?

Es una opción extra que tienes a la hora de usar tu dinero. No reemplazaría el efectivo. Estamos comprometidos con el efectivo, pero vemos que la gente cada vez lo usa menos y menos.

Tampoco reemplazaría las formas actuales de pago privadas. Es una alternativa que la gente podría usar. Y te permitiría pagar en todos los casos: a otras personas, en tiendas o por internet. Proporcionaría a los ciudadanos la opción de pagar de manera digital en cualquier momento y en cualquier lugar de la zona euro. Esto es algo que, a día de hoy, no existe en el mercado.

Por ejemplo, yo soy de Países Bajos y allí tenemos, como en España, una solución muy popular para hacer transacciones digitales [como Bizum]. Ahora vivo en Alemania y no puedo usarla. Y muy a menudo, si salgo a cenar y quiero pagar con mi tarjeta, esta no es aceptada, así que tengo que salir y sacar dinero del cajero. Con el euro digital, como con los billetes, puedes confiar en que puedes pagar en cualquier lugar.

La otra mejora es que el euro digital será altamente privado. Quiero decir, somos un banco central, no tenemos interés en tus datos personales. Por eso estamos diseñando el euro digital de manera que ningún usuario pueda ser identificado a través de sus pagos.

Solo una semana antes de esta entrevista con Evelien Witlox, el Parlamento Europeo publicó un informe, el cual había pedido su Comisión de Asuntos Monetarios y Económicos (ECON), en el que se analiza la situación de la divisa comunitaria (con el pretexto de que acaba de cumplir 25 años). Dicho documento también recoge la opinión sobre el euro digital de su autor, Karl Whelan, profesor de Economía en la University College Dublin: "No estoy convencido de que este proyecto sea necesario". Preguntada al respecto, su directora admitió que "hay más personas que dicen eso". Pero alegó: "El debate de fondo está muy a menudo basado en el escenario actual, sin tener en cuenta que la ausencia de un euro digital no es un status quo favorable. Así que, deberíamos preguntarnos: ¿qué pasaría si no hiciéramos nada?".

"El uso de las monedas y billetes disminuirá. No es porque lo queramos nosotros como banco central, sino porque la gente cada vez paga menos y menos en efectivo. Si no tomásemos medidas, llegaría un momento en el que la única manera que tendría la gente de hacer pagos digitales sería mediante soluciones ofrecidas por proveedores privados. Actualmente, en Europa esto lo hacen sobre todo los bancos. Pero también sabemos que más y más gigantes tecnológicos, generalmente ubicados fuera de la jurisdicción europea, están entrando en el negocio de proveer servicios de pagos. Por lo tanto ¿qué pasaría si no hiciéramos nada?", planteó Witlox.

"A nuestro parecer, es importante que siempre exista esta opción pública y gratuita de pagar, respaldada por el banco central. Los pagos son muy, muy importantes para nuestra sociedad... Nunca lo piensas, porque simplemente confías en que funciona. Pero imagina que durante uno o dos días no puedes pagar en ningún lado. No podrías coger un taxi, no podrías pagar el billete de metro o bus para ir a tu trabajo, no podrías pagar tu comida... Los pagos minoristas son esenciales y, por tanto, es muy importante que exista esta opción. ¡El euro digital es una elección, no tienes que usarlo! Pero si quieres, ahí está", defendió.

"Además", insistió, "el euro digital reforzaría la autonomía del sector de pagos europeo respecto a grandes empresas extranjeras de las que actualmente dependemos en gran medida".

  • ¿El objetivo del euro digital es acabar con el dinero en efectivo?

No, no. Permíteme ser muy clara. Como dijo un compañero mío: el efectivo es nuestro bebé, ¡es nuestro!, así que nos encanta el efectivo. Continuaremos asegurando que siga estando disponible y siendo ampliamente aceptado como medio de pago y depósito de valor en toda la zona euro.

No obstante, no podemos ignorar que la gente en Europa cada vez usa menos el efectivo a diario. Según el informe SPACE, el uso del efectivo en pagos minoristas ha caído del 72% al 59% en solo tres años. En Países Bajos, de donde provengo, solo una de cada cinco transacciones es en efectivo.

El banco central continuará facilitando los pagos en efectivo pero no podemos ignorar que la gente quiere pagar de forma digital. También es nuestra responsabilidad como Eurosistema proporcionar una forma digital del efectivo para las necesidades de los ciudadanos.

Eso es algo que solo sabremos cuando lo introduzcamos. Se podría decir que es una buena señal que la mayoría de los ciudadanos no estén preocupados por los métodos de pago actualmente disponibles. Significa que el sistema actual funciona.

Una de las razones por las que la gente no tiene que estar preocupada es porque siempre hay efectivo. Sabes que, si metes dinero en tu cuenta del banco, puedes ir al cajero y sacar efectivo. Y viceversa. Aunque no lo pienses, quizás incluso nunca, es confianza.

Hay una expresión neerlandesa que dice: la confianza viene a pie y se va a caballo. Es difícil generar confianza pero, una vez la pierdes, es muy complicado recuperarla.

Si fuéramos a un modelo en el que el dinero del banco central no fuera fácilmente accesible y/o ampliamente usado en la vida diaria de las personas, podría hacer que todo el sistema de dinero y pagos fuera inestable, por la falta de confianza. Por tanto, es importante que mantengamos lo que tenemos, pero traducido a la era digital.

  • Ha hablado de confianza en el sistema monetario, pero hay personas que consideran que las criptomonedas como el bitcoin son el futuro, y no las CBDC (divisas digitales de bancos centrales). Algunos de sus argumentos son que nadie puede congelar las 'criptos' que se poseen o que permiten almacenar los ahorros sin que su valor dependa de un "sistema corrupto". ¿Qué les diría?

Bueno, primero de todo, es una opción. Si no quieres pagar con euros digitales, no hace falta. Si prefieres pagar con efectivo o utilizando otro método actual, es tu elección. No estamos obligando a nadie a pagar con el euro digital.

En cuanto a las criptodivisas como tal, realmente creemos que no son métodos de pago. Son una herramienta para la especulación y, en consecuencia, no las vemos como [soluciones para las] necesidades de pago. De hecho, la mayoría de la gente no paga con 'criptos', sino que invierte en ellas. Pero si quisieras hacerlo, estaría bien, pero por tu cuenta y riesgo, teniendo en cuenta la volátil fluctuación de este tipo de activos.

El BCE lanzó el proyecto del euro digital en el verano de 2021. En otoño de ese mismo año, en octubre, comenzó la primera fase (la de investigación). Un mes después Evelien Witlox fue nombrada la directora del programa (hasta entonces era la directora global de Pagos del banco neerlandés ING).

Es importante saber que el futuro del euro digital no depende solo del Banco Central Europeo, sino que más actores tienen un papel clave en el proyecto. En concreto, las tres instituciones de la UE con más poder: el Consejo de la Unión Europea, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea. Como es habitual (y siguiendo el procedimiento estipulado por la normativa comunitaria), la Comisión fue la primera en actuar: en junio de 2023 Bruselas hizo pública su propuesta para la legislación de la CBDC comunitaria.

Ahora les toca al Consejo y a la Eurocámara llegar a un acuerdo sobre las normas que regirán el euro digital (si se acaba emitiendo). Ambos organismos ya están trabajando en ello, pero es inevitable que el proceso se paralice dentro de 15 semanas. ¿El motivo? Las elecciones europeas que se celebrarán entre el 6 y 9 de junio en los 27 países de la UE y de la que resultará una nueva composición del Parlamento supranacional.

euro digital

Los comicios coincidirán con la segunda fase del programa del euro digital, la de preparación, que empezó el pasado noviembre y previsiblemente durará dos años. Por tanto, será el nuevo Parlamento Europeo el que decida sobre la regulación de la innovadora forma de divisa. Preguntada al respecto, Witlox admitió que "las elecciones influirán muy probablemente en el proceso", aunque todavía se desconoce cómo.

"El euro digital es algo para todo el mundo y es bueno que sea debatido y legislado de una forma democrática", subrayó. No obstante, Witlox invitó a "progresar a bien ritmo" en el proceso legislativo alegando que "los intermediarios y los comerciantes solo invertirán en el euro digital cuando tengan claro que es algo que llegará".

Además, no descartó de forma explícita la posibilidad de que, tras años de recursos y tiempos invertidos en el proyecto, este acabe cayendo en saco roto por falta de acuerdo dentro de la Unión.

  • ¿Se atreve a vaticinar cuándo podría empezar a usar la ciudadanía los euros digitales?

Es una predicción difícil. Es un debate que depende de cuándo se adopte la legislación. Solo entonces tomaremos la decisión sobre si emitir el euro digital.

Tenemos que asegurarnos de que tanto los intermediarios como los comerciantes pondrán en marcha las inversiones que puedan necesitar para asegurar el buen funcionamiento del euro digital. Antes de realizarlas, necesitarán garantías legales. Y por eso también encontramos importante que se acelere el proceso legislativo, para asegurar que el euro digital pueda estar operativo en el momento en el que se necesite. Nos llevará un par de años llegar a ese punto.

  • ¿Cuáles son los puntos básicos que cree que debe incluir la normativa del euro digital?

Primero, que garantice que sea de curso legal, como los billetes. Esto aseguraría que el euro digital sea fácilmente accesible y utilizable en todos los países de la eurozona. Los comerciantes que actualmente admitan pagos electrónicos también tendrían que aceptar el euro digital. Por otro lado, la legislación obligaría a los intermediarios a que lo distribuyan.

Asimismo, la propuesta de legislación actual también prevé altos estándares de privacidad e inclusión, lo cual es también muy importante. Desde nuestro punto de vista, es esencial que el euro digital sea un bien público de acceso gratuito para toda la ciudadanía.

  • Si al final el Consejo de la UE y el Parlamento Europeo no aprueban una legislación para la nueva versión del euro, ¿qué pasaría?

Eso no lo sabemos. Nos hemos comprometido a que no lanzaríamos el euro digital antes de que haya una legislación, así que prestamos atención a cómo evoluciona el proceso legislativo.

Nos mantenemos preparados para contribuir en el futuro con nuestros análisis técnicos si hace falta o ajustando el diseño del euro digital en línea con la legislación final. Estamos constantemente abiertos a dialogar con cualquiera de las partes interesadas.

  • ¿Contempla que el proyecto acabe fracasando?

Pase lo que pase, todo lo que hemos hecho, y todo lo que haremos, nos informará más sobre cómo podría ser el euro digital. Creemos que toda la información y conocimiento que hemos obtenido a raíz de esta investigación siguen siendo valiosos.

Aun sin estar claro si el euro digital acabará creándose en los próximos años, Evelien Witlox afrontó una pregunta cuasi existencial por parte de este periódico: si la meta del euro es que todos los países de la UE tengan la misma moneda, con la infraestructura que requerirá su versión digital ¿no sé complicará la entrada de más Estados a la eurozona? Su respuesta fue negativa.

"Sí que, por supuesto, los intermediarios necesitarían adaptar sus sistemas. Pero si van a cambiar de su propia divisa al euro, entonces tendrá que haber ajustes en sus viejos sistemas de todas formas", arguyó, y destacó que la plataforma del euro digital se construiría de manera que podría soportar múltiples divisas. "Si otros países no pertenecientes al euro también quieren emitir monedas digitales podrían aprovecharla", afirmó.

La directora del proyecto del euro digital, Evelien Witlox, en el interior del edificio del Banco de España en Madrid, el pasado 12 de febrero. Autor de la fotografía: Alberto Martín (elEconomista.es).
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