Economía

Alemania desbanca a Japón como tercera economía del mundo: la clave está en las divisas

Calle adoquinada de la histórica ciudad de Rothenburg ob der Tauber (Alemania). Alamy

La economía de Alemania está a punto de desbancar a Japón como la tercera más grande del mundo en 2023, pese a la crisis que vive la otrora 'locomotora del crecimiento europeo'. Muchos se preguntarán cómo es posible que Alemania, cuyo PIB retrocederá, previsiblemente, un 0,5% en 2023, adelante a la economía de Japón, que terminará este año con un crecimiento positivo. La explicación está en la divergencia de las políticas monetarias de la zona euro y Japón que impactan directamente en sus divisas y, por ende, en el tamaño de sus economías cuando se denominan en dólares.

De una forma más sencilla, la clave que explica este curioso sorpasso está en las divisas. El ranking mundial de economías se establece tomando como referencia el PIB agregado en dólares de cada país, de modo que una economía puede obtener buenos resultados frente a otra si su divisa se comporta mejor, en términos relativos, frente al dólar. Esto, junto al estancamiento inherente que vive la economía de Japón, va a catapultar a Alemania hasta la tercera posición del PIB global, según se desprende de las proyecciones del Fondo Monetario Internacional.

De este modo, Alemania se prepara para auparse en la tercera posición ayudada, en gran medida, por una notable depreciación del yen frente al dólar y el euro. Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional estiman que el producto interior bruto nominal de Alemania será de 4,43 billones de dólares este año, en comparación con los 4,23 billones de dólares de Japón.

Las proyecciones se producen mientras la divisa japonesa se acerca a la cota de los 160 yenes por euro. La última vez que el euro alcanzó los 160 yenes fue en agosto de 2008. Por otro lado, el yen se mantiene muy cerca de mínimos de más de tres décadas frente al dólar. Desde octubre de 2022, el yen se ha hundido más de un 26% frente al dólar.

La brecha entre el BCE y el BoJ

La debilidad del yen se debe en gran parte a las diferencias fundamentales en la política monetaria. La Reserva Federal (Fed) y el Banco Central Europeo (BCE) han elevado los tipos interés con intensidad el último año y medio para combatir una inflación casi desbocada. El BCE ha subido los tipos de interés en 450 puntos básicos en solo 15 meses (la última subida fue en septiembre). Por su parte, el Banco de Japón (BoJ) se ha mantenido en un tono expansivo mientras busca fomentar el crecimiento de los precios después de años de deflación.

¿Cómo impacta la política monetaria en el tipo de cambio? Una subida de tipos de interés en una región considerada como segura y estable (la Eurozona en principio lo es) genera una atracción de capitales de otras regiones en las que no se ha producido dicha subida. Por ejemplo, un inversor japonés que tiene parte de su patrimonio en deuda y depósitos japoneses, se verá tentado a llevar parte de su capital a la Eurozona si ve que allí puede obtener un mayor rendimiento sin asumir un riesgo muy superior. Ese movimiento (japonés moviendo sus ahorros a otra región con otra divisas) genera una fuerza depreciadora del yen frente al euro.

Ahora, aunque se espera que la Reserva Federal y el BCE mantengan los tipos de interés sin cambios en sus próximas reuniones, también parece probable que las expectativas de una Banco de Japón acomodaticio se mantengan, generando una presión bajista sobre el yen. El BoJ se reunirá la próxima semana en medio de especulaciones sobre un posible ajuste en su control de los rendimientos de los bonos, pero no se espera que abandone los tipos negativos hasta el próximo año en el mejor de los casos.

Japón necesita estímulos

Pese a todo, las cifras también apuntan a un crecimiento más estable a largo plazo en Alemania, lo que ha llevado a las autoridades en Japón a reflexionar sobre los detalles de su último paquete económico.

"Es cierto que el potencial de crecimiento de Japón se ha quedado atrás y sigue siendo lento", aseguraba este martes el ministro de Economía japonés, Yasutoshi Nishimura, cuando se le preguntó sobre las proyecciones del FMI, en declaraciones recogidas por la agencia Bloomberg. "Nos gustaría recuperar el terreno perdido durante los últimos 20 o 30 años. Queremos lograrlo a través de medidas como nuestro próximo paquete".

El primer ministro Fumio Kishida aseguró este lunes que el paquete de estímulo económico incluye una extensión de los subsidios a la energía, una medida destinada a ayudar a aliviar la crisis del coste de vida causada por la inflación más fuerte de Japón en décadas. Además, Kishida también reveló que se tomarían medidas para garantizar que se mantenga la tendencia al alza de los salarios junto con alguna fórmula adicional para reducir impuestos.

Por otro lado, las cifras del FMI en términos de PIB per cápita (mucho más importante que el PIB agregado para conocer el bienestar de una sociedad) muestran que los alemanes seguirán disfrutando de un nivel de vida más elevado que los japoneses. Se espera que el PIB per cápita en Alemania se sitúe en los 52.824 dólares, en comparación con 33.950 dólares en Japón.

Los problemas de Alemania

Como se señalaba al principio de este artículo, Alemania no pasa ni mucho menos por un buen momento. El sorpasso es producto de la 'ilusión del tipo de cambio', pero la economía se encuentran en una situación vulnerable.

La economía de Alemania "probablemente" volvió a contraerse entre julio y septiembre ante el debilitamiento de la demanda exterior, del consumo doméstico y de la inversión por el impacto del encarecimiento de los costes de financiación, según ha advertido el Bundesbank en la última edición de su boletín mensual.

"Es probable que el producto interior bruto (PIB) real se haya contraído algo en el tercer trimestre de 2023", vaticina el banco central alemán, que atribuye la caída de la actividad a la debilidad de la demanda extranjera de productos industriales, así como al impacto del aumento de los costes de financiación (consecuencia de la subida de los tipos de interés del BCE), que ralentizó las inversiones y deprimió la demanda interna, especialmente en la construcción, pero también en la industria.

Alemania emergió de la recesión en el segundo trimestre de 2023, cuando su actividad se estancó, después de dos trimestres consecutivos en negativo tras los retrocesos del PIB registrados en el último trimestre de 2022 (-0,4%) y en el primer trimestre de este año (-0,1%). De este modo, de cumplirse los pronósticos del Bundesbank, la economía germana se habría contraído en tres de los últimos cuatro trimestres y estancado en uno.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud