Redactora en elEconomista.es desde 2018. Sigo de cerca la actualidad económica, empresarial y, en general, cualquier información relacionada con los mercados para que estos grandes desconocidos lo sean un poco menos.
ENTREVISTA

Hace no muchas décadas era impensable que todos los países europeos usaran los mismos billetes y monedas. Hoy en día no solo lo hacen una veintena de ellos, sino que ya se está trabajando para que todas las personas que usan el euro compartan también una versión moderna de este, impalpable. En eso consistiría el euro digital. O al menos así lo concibe por ahora el Banco Central Europeo (BCE), que hace cerca de tres años que lanzó el proyecto, el cual genera muchas dudas e incluso reticencias. Al frente de él está Evelien Witlox, quien respondió a las preguntas de este medio la semana pasada.

DINERO

El euro digital es un gran desconocido para buena parte de la ciudadanía pese a ser uno de los principales proyectos que tiene entre manos el Banco Central Europeo (BCE), la institución 'guardiana' de la divisa que actualmente utilizan 20 países del Viejo Continente (España entre ellos). El organismo presidido por Christine Lagarde comenzó en 2021 el proceso para crear una nueva versión del euro que, a priori, conviviría con su actual forma (el efectivo y el dinero bancario). Pero que el 'digieuro' acabe siendo realidad no solo depende del BCE, sino también de las instituciones de la Unión Europea (UE) encargadas de elaborar las normas comunitarias. Una de ellas es el Parlamento Europeo, que encargó a un experto un informe en el que analizara a fondo la moneda única. El documento salió a la luz la semana pasada y recoge duras críticas al proyecto de la CBDC europea.

ECONOMÍA

La crisis existencial que atraviesa el tradicionalmente poderoso sector industrial alemán (el sector manufacturero supone el 20% de su Producto Interior Bruto) se agrandó un poco más en diciembre. El sector secundario de Alemania sigue sufriendo su depresión particular. La producción cayó en diciembre un 1,6% en comparación con noviembre, según los últimos datos publicados este miércoles por la Oficina Federal de Estadística (Destatis). El descenso fue claramente mayor que el anticipado por el consenso de analistas (que esperaba que fuera de solo cuatro décimas) y, para más inri, se trata de la séptima bajada mensual consecutiva. Aunque el dato de noviembre se ha revisado al alza, sigue mostrando una caída (del -0,7% al -0,2). De hecho, la producción industrial ya se sitúa ahora un 10% por debajo de su nivel prepandémico. Las señales no pueden ser peores.

Alemania sigue 'congelada' y no se espera reacción. Tras conocerse hoy el comportamiento de las economías francesa y española en el último tramo de 2023, la economía más grande de la Unión Europea (UE) también ha publicado sus datos relativos al producto interior bruto (PIB). Así, la mayor potencia del bloque ha evidenciado su crisis: el PIB germano cayó un 0,3% entre octubre y diciembre en comparación con el tercer trimestre (comparativa intertrimestral). "Después de que la economía alemana se estancara más o menos en los tres primeros trimestres, los resultados económicos disminuyeron en el cuarto", señala la Oficina Federal de Estadística (Destatis) en su nota de este martes.

POLÍTICA MONETARIA

¿Cuándo bajarán los tipos de interés en la eurozona? He ahí la cuestión. Es una pregunta que la ciudadanía de los 20 países que usan la divisa común, así como inversores y analistas de todo el mundo, se hacen desde que el Banco Central Europeo (BCE) acabó de encarecer el dinero el pasado septiembre. La institución comenzó a subir los tipos en julio de 2022 para hacer frente a la crisis de inflación que sufría (y todavía sigue padeciendo) el Viejo Continente. Actualmente los precios en la región siguen subiendo, pero lo hacen a un ritmo mucho más moderado que a finales de 2022 y, por tanto, más próximo al objetivo del BCE (del 2% a medio plazo). Pero ¿se ha suavizado la inflación lo suficiente como para que el ente monetario relaje su política pronto? Como es habitual, la respuesta varía según a quién se le pregunte dentro del propio banco central.

China está intentando limpiar en pocos años los desequilibrios generados en dos décadas de especulación y burbuja inmobiliaria (la vivienda se convirtió en el motor de la economía cuando el sector exterior comenzó a perder fuerza). Dicha burbuja, como suele ser habitual, ha desembocado una crisis inmobiliaria que aún no ha tocado fondo y cuyas consecuencias son impredecibles. Esta crisis ha tenido (más bien tuvo) su primera víctima de renombre en Evergrande, un gigante con los pies de barro que tiene una deuda de 300.000 millones de dólares (277.000 millones de euros). Esta crisis, que se ha convertido en un culebrón eterno, parece estar llegando a su fin. Un tribunal de Hong Kong ordena la liquidación de Evergrande: "Ha llegado el momento de decir basta", ha aseverado. La firma, que tiene 240.000 millones de dólares en activos, deberá comenzar a liquidar sus posesiones para intentar devolver parte de sus deudas a los acreedores. Esta liquidación podría generar una espiral de bajadas de precios aún más grave en el mercado inmobiliario chino, impactando en las finanzas del país.

Sin sobresaltos ni sorpresas. El Banco Central Europeo ha mantenido sin cambios los tipos de interés, con la vista ya puesta en el primer recorte que podría llegar en verano de 2024 (si atendemos a las declaraciones de Christine Lagarde, presidenta de la institución) ante la intensa caída en el ritmo de crecimiento de la inflación. El instituto monetario, con sede en Frankfurt, ha mantenido sin cambios los tres tipos de interés de referencia en la reunión de enero. Este ha sido el tercer cónclave en el que el BCE no mueve ficha desde que diera inicio el ciclo de subidas de tipos en julio de 2022. Desde entonces, el BCE elevó el precio del dinero en 10 reuniones consecutivas. Ahora ya van tres en las que no mueve ficha. ¿Cuándo llegará el próximo movimiento? Así ha sido la rueda de prensa de Lagarde pregunta a pregunta.

CLAVES DE LA SESIÓN

Las pérdidas han sido generalizadas en las bolsas de Europa este miércoles desde primera hora. Los descensos han superado el punto porcentual a lo largo y ancho del continente. El EuroStoxx 50, referencia de toda la región, ha acabado salvando los 4.400 puntos que ponía en peligro durante la sesión. Sin embargo, el Ibex 35 español ha perdido un 1,26% y los 9.900 enteros, solo un día después de haber caído bajo la simbólica cota de los 10.000. De hecho, el selectivo nacional se encuentra en niveles no vistos desde mediados de noviembre pasado. En paralelo, el precio del petróleo también desciende, con el barril de Brent (referencia en el Viejo Continente) sobre los 77,5 dólares a cierre europeo. Igualmente, los inversores se han deshecho de los bonos europeos en esta jornada, provocando que los intereses aumenten: el papel a 10 años de Alemania (el bund) renta un 2,28% y el español bate el 3,2% al finalizar la sesión.

MERCADOS

Grifols ha sufrido un batacazo en bolsa este martes, con sus acciones llegando a depreciarse un 43% en la sesión española (hasta 8,10 euros, mínimos intradía desde octubre de 2022). Para más inri, Gotham City Research, la firma de análisis que está detrás del desplome, no solo ha visto cómo sus acusaciones a la compañía de fraude han tenido un claro efecto negativo en el parqué, sino que también ha sacado tajada de ello. O más bien, ha hecho que el fondo bajista con el que está relacionado se aproveche gracias a una 'jugada maestra' con apenas 24 horas de anticipación.