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¿Quién diseñó el símbolo del euro? El secreto que la UE no quiere despejar

  • La meta de la divisa es alcanzar una Europa que conviva en paz e integrada
  • El nombre de la moneda se le ocurrió al profesor belga Germain Pirlot
  • A diferencia del dólar o el yen, su representación sí está registrada
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Piensa en el euro. ¿Qué imagen te viene a la cabeza? Seguramente billetes o monedas. Puede que también su símbolo. Esa especie de 'e' hecha con un semicírculo al que le atraviesan dos líneas horizontales por el lado izquierdo. Así se representa la divisa que utilizan centenares de millones de personas cada día. Y es que el euro, aunque nos lo parezca, no es solo dinero. En el fondo es el medio para alcanzar una meta política que nació hace décadas: una Europa que conviva en paz y en la que se integren todas las economías que la configuran. Pero ¿quién diseñó el conocido símbolo de la moneda comunitaria? No se sabe. O, mejor dicho: la Unión Europea (UE) nunca ha querido decirlo.

Empecemos por el principio. O más bien, por las bases. Consultemos un momento el Tratado de la Unión Europea (TUE). En su artículo 3 podemos ver que uno los objetivos del bloque comunitario es establecer "una unión económica y monetaria cuya moneda es el euro". Por ahora, ese objetivo está conseguido solo en parte: de los 27 países que forman la Unión, 20 tienen el euro como divisa. Croacia fue el último en entrar al club de la eurozona este año. En cambio, Bulgaria, República Checa, Hungría, Polonia, Rumanía, Suecia y Dinamarca tienen divisas propias.

Primero el nombre...

Se podría decir que el euro realmente es una declaración de intenciones de la UE. "Es uno de los mejores catalizadores para que la gente se identifique con Europa", rezaba el boletín Info€uro publicado por la Comisión Europea en noviembre de 2002, en el que Bruselas también defendía que "utilizar las mismas monedas y billetes en Helsinki, Roma, París o Dublín es un acto cargado de significado".

Pero antes de que la UE llegara a ese punto, la creación y puesta en circulación de la moneda compartida provocó profundos debates en el seno de la organización. No fue hasta finales del 95, en un Consejo Europeo celebrado en Madrid, cuando la Unión tomó dos decisiones clave: por un lado, que la introducción de la 'moneda única' comenzaría el 1 de enero de 1999; por otro, e igualmente importante, decidió denominar a esa nueva divisa euro.

Si la historia hubiera transcurrido de otra forma, hoy en día cobraríamos nuestro sueldo en ecus o en florines. Pero no, lo hacemos en euros. ¿Por qué? Según fuentes de la Comisión Europea consultadas por elEconomista.es, se escogió el nombre de euro por ser "el que mejor simboliza Europa". Y según recogió la BBC en un reportaje publicado en 2019, la elección también se basó en la uniformidad, esto es, era importante que la designación de la divisa comunitaria pudiese usarse en todas las lenguas oficiales de la UE.

Ahora bien, ¿a quién se le ocurrió el nombre de euro? A Germain Pirlot. Este profesor belga escribió una carta en el verano de 1995 al entonces presidente de la Comisión Europea, Jacques Santer, con su propuesta. Y apenas cuatro meses después fue la opción escogida por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. Eso sí, la Comisión ni confirma ni desmiente a este periódico el papel clave de Pirlot en el nacimiento de la moneda europea.

...y luego el símbolo

Una vez puesto el nombre, faltaba crear un símbolo para hacer reconocible a la divisa única. Bruselas estableció tres criterios para dar con él: primero, debía asociarse claramente a Europa; segundo, ser fácil de escribir a mano; y tercero, tenía que resultar atractivo.

El proceso que llevó a la elección del símbolo que todos conocemos hoy en día no fue precisamente rápido. Para empezar, se elaboraron de forma interna en la Comisión Europea una treintena de bocetos diferentes. Según distintos medios, se encargó de hacerlos un comité formado ad hoc por cuatro personas, aunque las fuentes de la institución consultadas por este diario no se pronuncian sobre la veracidad de esta información. Lo que sí confirman es que, de esa treintena de borradores, una decena fue sometida a "una evaluación cualitativa por parte del público en general", es decir, a una encuesta a ciudadanos que realizó "una organización especializada".

De dicha encuesta salieron dos diseños claramente favoritos. Y fueron dos personas las que hicieron la elección final: Santer y Yves-Thibault de Silguy, entonces miembro de la Comisión y responsable de asuntos económicos, monetarios y financieros.

La polémica

El diseño final se reveló en diciembre de 1996. Está inspirado en la letra griega épsilon, que es la primera de la palabra "Europa", y está cruzado por dos líneas paralelas que pretenden simbolizar la estabilidad en la zona del euro. O al menos esa es la explicación que da la Unión Europea.

Lo que la organización no ha revelado nunca, sin embargo, es quién o quiénes fueron los creadores de este emblemático símbolo. De hecho, a diferencia de las representaciones de otras divisas como el dólar estadounidense ($) o el yen japonés (¥), la del euro sí está registrada. Es más, la propia UE (representada a través de la Comisión) es la propietaria de los derechos de autor del símbolo del euro.

¿Por qué la Unión nunca ha hecho público quién diseñó un símbolo tan importante para la propia organización (o, al menos, para una buena parte de esta)? La Comisión no ha respondido a esta cuestión cuando se la ha planteado este periódico. No obstante, en 2001 Jean-Pierre Malivoir, entonces responsable de las relaciones públicas del euro, aseguró que no era posible decir quién era el diseñador. "No hubo un individuo, fue un equipo", aseguró.

En cambio, Arthur Eisenmenger no opinaba lo mismo. Este alemán, fallecido en 2002, aseguró en varias ocasiones que creó el símbolo del euro (aunque sin intención de que fuera tal) antes de jubilarse como diseñador gráfico jefe de la entonces Comunidad Económica Europea. "Lo dibujé sin pensarlo mucho", afirmó en una entrevista a finales de los 90, recogida por The guardian, en la que añadió: "En aquel momento no pensaba en el euro, sino en algo que simbolizara Europa".

Pero la polémica no acaba aquí. Y es que son muchos los que han señalado a otro diseñador gráfico como el autor del emblema de la moneda comunitaria: el belga Alain Billiet.

¿Formó Billiet parte del supuesto comité que elaboró el símbolo del euro? ¿O Eisenmenger? ¿O ambos? ¿O ninguno? ¿O el € fue ideado solo por uno de ellos dos? Por ahora, no hay respuesta: Bruselas tampoco ha contestado a estas preguntas de elEconomista.es.

La UE podría reconocer al autor (si quisiera)

La situación puede resumirse de la siguiente manera: la Unión Europea no ha reconocido quién ideó el emblema del euro, pero aun así tiene los derechos de autor de este.

"Gracias a la titularidad pública de la propiedad intelectual del € nadie podrá crear una marca que sea '€' y excluir que otros puedan usarla, o pedir un royalty por ese uso", explica a este medio Jesús P. López Pelaz, director del bufete Abogado Amigo. "Lo lógico es que la UE tenga registrado ese símbolo para su uso en exclusiva. Si lo estuviera usando sin derechos, obviamente, el propietario de los mismos podría tomar acciones legales", apunta por su parte Josep Coll, abogado especializado en derechos de autor y cofundador de RepScan.

Por tanto, todo apunta a que la Unión llegó a un acuerdo con el diseñador (o los diseñadores) del símbolo del euro para que le cedieran los derechos de autor sobre este. "En el momento de encargar su creación, como es lógico en estos casos, el contrato suscrito con el creador cedería todos los derechos de explotación a la Comisión Europea garantizándose de esta forma el control total sobre el símbolo", supone López, que añade: "Podemos presumir (puesto que no ha trascendido información al respecto) que además se suscribió un contrato de confidencialidad con el diseñador para que se guardara secreto sobre su identidad".

La cuestión legal está clara. La moral, por el contrario, no lo está tanto. "Que la UE reconozca o haga público quién es el autor de ese diseño no afectaría a sus derechos. Es más, estaría obligada hacerlo, por cuanto los derechos morales sobre la obra son irrenunciables e intransmisibles", asevera Antonio Iglesias, responsable del Área de Propiedad Intelectual de Vento Abogados & Asesores, en sus respuestas a este periódico.

"El conocimiento del autor y reconocimiento de autoría en nada impide que se hayan cedido los derechos de explotación y uso a una corporación o entidad (la Comisión en este caso) y sea esta la única legitimada para disponer sobre la creación intelectual", considera asimismo el director de Abogado Amigo.

Además, si no está registrado el símbolo del dólar estadounidense, la divisa más importante del planeta, ¿por qué el del euro sí? "La protección al dólar ya ha expirado", aclara Coll. "El símbolo del dólar fue creado hace más de 200 años, por lo que, en cualquier caso, lo que es el copyright habría caído ya a dominio público", puntualiza Iglesias. Por el contrario, el de la moneda europea se introdujo en el 99, por lo que todavía están 'vivos' los derechos de autor y, por tanto, la Comisión necesita tenerlos controlados para evitar que se hagan registros privados malintencionados sobre este emblema.

Los símbolos de la UE

Pese a la evidente relevancia del euro en el proyecto de integración de Europa, la moneda comunitaria no es uno de los símbolos oficiales de la Unión.

En concreto, la UE tiene cuatro símbolos. El 9 de mayo es uno de ellos: en esta jornada se celebra el Día de Europa, una festividad que no es especialmente conocida ni está reconocida en el calendario laboral de España, pero no es por ello menos alegórica. Se trata del día en el que la Unión Europea invita a echar la vista atrás y poner en valor la integración pacífica de los distintos países del bloque tras las guerras sufridas a principios del siglo XX.

Otro de los símbolos que es menos conocido es el lema de la UE, que fue utilizado por primera vez en el 2000 y reza así: "Unida en la adversidad".

En cambio, la bandera de la Unión es más popular: de color azul oscuro y con 12 estrellas amarillas puestas en círculo.

Por último, pero no menos importante, está el himno europeo: la Oda a la alegría de Beethoven que, al igual que el himno español, no tiene letra, solo música.

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