Economía

Un informe encargado por el Parlamento Europeo cuestiona que el euro digital sea "necesario"

Imagen de archivo. Fuente: iStock.
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El euro digital es un gran desconocido para buena parte de la ciudadanía pese a ser uno de los principales proyectos que tiene entre manos el Banco Central Europeo (BCE), la institución 'guardiana' de la divisa que actualmente utilizan 20 países del Viejo Continente (España entre ellos). El organismo presidido por Christine Lagarde comenzó en 2021 el proceso para crear una nueva versión del euro que, a priori, conviviría con su actual forma (el efectivo y el dinero bancario). Pero que el 'digieuro' acabe siendo realidad no solo depende del BCE, sino también de las instituciones de la Unión Europea (UE) encargadas de elaborar las normas comunitarias. Una de ellas es el Parlamento Europeo, que encargó a un experto un informe en el que analizara a fondo la moneda única. El documento salió a la luz la semana pasada y recoge duras críticas al proyecto de la CBDC europea.

El euro cumplió un cuarto de siglo de vida en Año Nuevo. Su introducción comenzó el 1 de enero de 1999, aunque realmente las monedas y los billetes de la divisa común no comenzaron a circular (esto es, no llegó a los hogares) hasta tres años después.

"El euro ha demostrado una notable resiliencia y es popular" entre la ciudadanía de la UE, celebra Karl Whelan en un informe que le encargó el Comité de Asuntos Económicos y Financieros (ECON) de la Eurocámara. El ECON lo hizo público la semana pasada, a pocos días de que la presidenta del BCE, Christine Lagarde, se reúna con dicho comité.

El documento firmado por Whelan, titulado El euro a los 25 años y ¿qué le espera al BCE?, resalta igualmente que la moneda comunitaria "ha sobrevivido" a pesar de que "muchos pensaban" que "podría llegar a su fin a principios de la década de 2010", cuando se produjo la crisis de deuda.

La divisa, conocida asimismo como la moneda única, se creó con el objetivo de que todos los Estados de la UE usaran el mismo dinero, como parte de la integración de sus distintas economías. No obstante, aún hay siete países que cuentan con sus propias divisas: Bulgaria, República Checa, Hungría, Polonia, Rumanía, Suecia y Dinamarca.

El profesor de Economía de la University College Dublin, quien también ha trabajado en el antiguo banco central Irlandés y la Reserva Federal estadounidense (Fed), no solo echa la vista atrás en su análisis. El informe (que puede consultarse aquí en inglés) también aborda el proyecto del euro digital en el que ya está trabajando el BCE. De hecho, este se encuentra en la segunda fase (de no se sabe cuántas) desde noviembre pasado.

"No está claro cuál es el problema a solucionar"

La Eurocámara es uno de los actores clave para la creación de la 'versión 2.0 del euro'. La institución deberá decidir, junto con el Consejo de la UE, cómo se legislaría la divisa digital. De hecho, el Consejo de Gobierno del BCE no decidirá si emitirla o no "hasta que el proceso legislativo de la Unión Europea haya concluido", según indicó en un comunicado el pasado octubre. La Comisión Europea inició el procedimiento a principios de verano de 2023, anunciando su propuesta para la normativa.

"El BCE ha dedicado mucho tiempo y esfuerzo a preparar la introducción de un euro digital", considera Karl Whelan en su informe, en que afirma de forma tajante: "No estoy convencido de que este proyecto sea necesario".

"He leído los debates del BCE y de muchos otros bancos centrales sobre las monedas digitales de los bancos centrales [las conocidas como CBDC], como el euro digital, y sigo sin estar seguro de que merezca la pena preocuparse por ellas", señala Karl Whelan en su análisis.

Este experto admite que el BCE debe promover el buen funcionamiento de los sistemas de pago y que, por tanto, la versión moderna del euro "podría justificarse" sobre esta base. "Sin embargo, no está claro cuál es el problema para el que el euro digital es una solución", continúa el economista.

Con todo, el exempleado de la Fed aconseja a la UE que, "hasta que no se aclaren los argumentos económicos a favor" de la CBDC, deje la idea metida un cajón: "Creo que es un proyecto que debe permanecer en la fase de planificación".

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